
La principal organización política vinculada al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha desembolsado cerca de 277 millones de dólares desde comienzos de septiembre para ayudar a los candidatos republicanos. Associated Press describe la intervención como una cantidad sin precedentes para un presidente en ejercicio durante unas elecciones legislativas. El despliegue llega cuando el partido intenta conservar sus estrechas mayorías en la Cámara de Representantes y el Senado.
La cifra procede de las últimas declaraciones presentadas ante la Comisión Federal Electoral y examinadas por Associated Press y The Washington Post. No representa dinero público ni gasto de la campaña presidencial: corresponde a MAGA Inc., un comité de acción política independiente financiado principalmente mediante grandes aportaciones privadas.
El despliegue confirma que Trump ha dejado de limitarse a los mítines y las llamadas de apoyo. Su estructura política se ha convertido en uno de los principales financiadores republicanos a menos de dos semanas de la votación del 3 de noviembre.
Dos organizaciones reciben 225 millones
MAGA Inc. transfirió 200 millones de dólares a No Going Back PAC y otros 25 millones a Safety & Affordability PAC. Las dos entidades se registraron el 1 de septiembre como supercomités independientes y han canalizado buena parte de la publicidad electoral.
La utilización de organizaciones separadas no ha sido explicada públicamente por el equipo de Trump. Un supercomité puede recaudar y gastar cantidades ilimitadas, pero no debe coordinar su estrategia con los candidatos a quienes favorece. Los registros electorales permiten conocer sus operaciones declaradas, aunque la incorporación de los informes más recientes a las bases de datos de la Comisión puede tardar.
Según el análisis publicado por Associated Press, las tres organizaciones obligadas a identificar a sus donantes han destinado más de 256 millones de dólares a publicidad. Esa cantidad, calculada por la empresa de seguimiento AdImpact, forma parte del despliegue general y no debe sumarse de nuevo a los 277 millones comunicados por MAGA Inc.
Texas absorbe decenas de millones
Una parte considerable de los anuncios se concentra en Texas, donde el republicano Ken Paxton intenta conservar un escaño que al principio del ciclo parecía seguro. El demócrata James Talarico ha convertido la economía y el coste de la vida en los ejes de una campaña que obliga al Partido Republicano a invertir recursos en uno de sus territorios tradicionales.
MAGA Inc. también ha gastado alrededor de 34 millones desde septiembre en anuncios propios contra Talarico y otros aspirantes demócratas al Senado y la Cámara de Representantes. La distribución refleja un mapa más amplio de lo previsto: además de defender estados disputados, los republicanos deben proteger escaños en lugares donde partían con ventaja.
El dinero, sin embargo, ha entrado tarde. La escasez de espacios disponibles en televisión ha elevado las tarifas, en algunos casos hasta más de cinco veces el precio que las organizaciones habrían pagado si hubieran reservado antes. Por ello, una cantidad nominal extraordinaria no garantiza una exposición proporcional.
Trump promete superar los 400 millones
Trump aseguró el martes que su operación gastará más de 400 millones de dólares antes de la jornada electoral. Afirmó que ya había dedicado 300 millones a anuncios, contacto con votantes, mítines presenciales y telemáticos, movilización y actuaciones contra el fraude.
La afirmación presidencial agrupa actividades diferentes y supera el desembolso de casi 277 millones que puede seguirse en la documentación federal citada. También incluye una organización sin ánimo de lucro vinculada al presidente que no debe revelar sus donantes y que presentará información financiera después de las elecciones. En consecuencia, los 400 millones son por ahora una previsión de Trump, no una cantidad íntegramente comprobada mediante registros públicos.
MAGA Inc. conservaba más de 164 millones de dólares el 14 de octubre. Su capacidad de seguir interviniendo está, por tanto, acreditada. Entre los grandes financiadores recientes figuran Diane Hendricks, cofundadora y propietaria de la distribuidora de materiales de construcción ABC Supply; Stephen Wynn, fundador y antiguo presidente y consejero delegado de Wynn Resorts, y el director ejecutivo de Blackstone, Stephen Schwarzman. Una filial del grupo penitenciario privado GEO aportó otro millón, con lo que sus contribuciones acumuladas alcanzaron 4,4 millones.
Los 277 millones no son comparables con los 163 millones demócratas
Este Observatorio informó el 16 de octubre de que los demócratas habían invertido 163 millones de dólares en anuncios televisivos que mencionaban a Trump desde el 1 de septiembre. Las dos cifras ayudan a medir la intensidad de la campaña, pero no permiten concluir que una parte haya gastado exactamente 114 millones más que la otra.
Los 163 millones contabilizan una categoría concreta de publicidad demócrata. Los casi 277 millones recogen los desembolsos de MAGA Inc., incluidas transferencias a organizaciones afiliadas, mientras que AdImpact calcula por separado más de 256 millones en publicidad de las tres entidades. Comparar correctamente exige mantener separados el gasto total declarado, las transferencias internas y la compra de anuncios.
El voto anticipado crece en estados decisivos
El esfuerzo financiero coincide con una participación anticipada superior a la de 2022 en varias contiendas que pueden decidir el Senado. Un análisis de Associated Press con datos hasta el martes observa un aumento del 74 por ciento en Texas y más del doble de votos emitidos en Kansas. Maine, Carolina del Norte y Ohio registran incrementos superiores al 30 por ciento.
Esos porcentajes comparan el mismo momento del calendario electoral de dos años distintos; no equivalen a la participación final. Tampoco permiten asignar los votos a un candidato. La afiliación partidista de quien deposita una papeleta —cuando el estado la publica— no revela necesariamente el sentido de su voto y excluye a los electores sin afiliación.
La señal relevante es la movilización. Los demócratas intentan arrebatar escaños republicanos en los cinco estados y, en la mayoría, los votantes registrados como republicanos representan una proporción menor del voto anticipado que hace cuatro años. Queda por saber si esa diferencia expresa un cambio político o un desplazamiento del voto republicano hacia la jornada del 3 de noviembre.
Las encuestas explican la urgencia, pero no reparten los escaños
El promedio ponderado de Track the Vote situaba el 21 de octubre a los demócratas 9,2 puntos por delante en la pregunta nacional sobre el voto al Congreso. Su media de aprobación presidencial del día 22 colocaba la desaprobación neta de Trump en 24 puntos.
Son promedios de encuestas, no una proyección de escaños. La Cámara se decide distrito por distrito y el Senado mediante elecciones estatales. Además, una ventaja nacional puede distribuirse de manera poco eficiente si se concentra en zonas ya dominadas por un partido.
Las medias de Track the Vote mantenían cinco carreras senatoriales a menos de tres puntos: Kansas, Iowa, Alaska, Texas y Maine. Los demócratas aparecían ligeramente por delante en cuatro; el republicano Dan Sullivan conservaba una ventaja estrecha en Alaska. Diferencias tan pequeñas no permiten dar por decidido ninguno de esos escaños.
La enorme reserva financiera de MAGA Inc. ofrece a Trump capacidad para reaccionar en casi cualquier estado durante los últimos días. También revela la gravedad con la que su equipo contempla el riesgo electoral. Los 277 millones pueden comprar anuncios y movilización; no pueden garantizar que el electorado acepte el relato económico de la Casa Blanca que Trump y el vicepresidente JD Vance defienden con tonos diferentes.



