Adrián Godar Calvar

La pandemia de la COVID-19 ha generado mucho dolor en España, pero no ha conseguido frenar la necesidad de legalizar la eutanasia, que se sigue reivindicando desde entidades como «Derecho a Morir Dignamente».

Antes de la paralización del país debido al virus, uno de los temas recurrentes era el de la legalización de la eutanasia.

Un derecho que sí es legal en países como Bélgica, Suiza o Países Bajos, y que en España se encuentra en una situación compleja en la que las personas que no tienen calidad de vida debido a una enfermedad, no tienen la opción de acabar con su sufrimiento.

Este debate se reabrió con el caso de María José Carrasco en julio 2019. Su marido, Ángel Hernández la asistió en el suicidio tras una larga lucha frente a la esclerosis múltiple y unos dolores que hacían de su vida un suplicio.

Con el fallecimiento de la paciente, el marido tuvo que enfrentarse a un juicio acusado de violencia de género, y a un sinfín de críticas por parte de la opinión pública.

El halo de esperanza llegó con la formación del nuevo Gobierno de España que ha implementado algunos cambios, cambios que hasta la fecha no han sido suficientes para legalizar un derecho cada vez más demandado desde la sociedad.

Un paciente de cáncer, asociado a ‘Derecho a Morir Dignamente’, una asociación partidaria de legalizar la eutanasia, ha ofrecido este testimonio a Aquí Madrid.

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