El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), a petición de Facua, ha investigado la calidad de las mascarillas «FFP2» distribuidas por la Comunidad de Madrid a los vecinos, y concluye que las mascarillas no se pueden calificar FFP2 por las irregularidades que presentan.

Según el Instituto las mascarillas, al tener calidades «tan dispares», no se pueden encuadrar en ninguna categoría única de protección.

¿Qué dicen las pruebas de las mascarillas?

Las pruebas efectuadas por el INSST, organismo autónomo pero adscrito al Ministerio de Trabajo, concluyen que las mascarillas con supuesta categoría KN95 o FFP2 no cumplen los requisitos para presentarse bajo dichas denominaciones.

El INSST asegura que «se observa una gran dispersión de resultados que no permite una certificación de la mascarilla», como así se ha hecho saber a través de una nota de prensa de Facua.

Otros resultado de los análisis del INSST es que en algunas de las muestras «el filtrado es tan deficiente que deja pasar casi un cuarenta por ciento de las gotas más pequeñas o aerosoles», mientras que el máximo permitido para que se puedan categorizar cono FFP2 es del ocho por ciento.

Mascarilla abandonada en una tubería, junto a una verja, en una ciudad.
Imagen de Daniel Lobo en Flickr

Estas pruebas solicitadas por Facua al INSST se deben que a que, la semana pasada, la organización de Consumidores solicitó información sobre las anomalías que presentaban las mascarillas en su etiquetado al Gobierno autonómico.

Una de las anomalías era que las mascarillas se recomendaban usar cada 48 horas, pero según organismos de salud pública de la Unión Europea y de EE.UU. se limita su uso entre cuatro y ocho horas.

Según Facua, la Consejería de Sanidad no facilitó ninguna respuesta.

¿Cómo lo valora Facua?

La organización de Consumidores en Acción señala que «considera de extrema gravedad las prácticas en las que ha incurrido la Comunidad de Madrid», ya que, «ha puesto en riesgo a la población al darles una sensación de falsa seguridad con unas mascarillas publicitadas como FFP2 y sin cumplir los requisitos».

Además, Facua afirma que la irresponsabilidad de la Comunidad de Madrid es mayor, puesto que una vez conocidas las primeras irregularidades en la calidad de las mascarillas, ésta no paralizó su distribución.

Después de que Facua denunciase los hechos, el Gobierno autonómico indicó que se trataba de las irregularidades se debía «a un error de impresión en el envoltorio de las primeras muestras».

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