A pesar de haber ganado el Premio Especial del Jurado de la Crítica, y el de Mejor Actriz de reparto para María Romanillos en el último Festival de Málaga, «Las consecuencias», dirigida por la venezolana Claudia Pinto y protagonizada por Juana Acosta y Alfredo Castro junto con Carme ElíasSonia Almarcha y la colaboración especial de Héctor Alterio, me ha parecido una película a la que le faltan un par de hervores en el guión.

En su esfuerzo porque todos los personajes tengan su minuto de protagonismo, y todos los actores su minuto de gloria, ha conseguido esbozar un cuadro de traumas psicológicos encadenados que retratan solo a medias a los miembros de una  familia tocada por hechos que se repiten en generaciones sucesivas; incluso, algunos de los acontecimientos llegan a la trama de golpe, de manera imprevista, consiguiendo un efecto dramático pero dejando al espectador ignorante de lo que ocurrió antes. Es lo que se llama poner en contexto que brilla por su ausencia.

«Las consecuencias» es un thriller emocional, con una protagonista que arrastra varios traumas. Según su directora «narra la historia de una familia en erupción. Todos hemos ocultado algo para proteger a nuestros seres queridos o para evadir aquello que nos hace sentir culpables. No hay certezas en las emociones, no sentimos lo que queremos sentir, y es en este terreno esquivo e inasible donde se mueve esta película». No siempre las explicaciones aclaran los significados.
 
En un viaje a una pequeña isla volcánica, Fabiola se convierte en espía de su hogar. No tiene evidencias ni certezas, pero su intuición le dice que no todo es lo que parece. Se debate entre el miedo a lo que puede encontrar y la necesidad de obtener respuestas. ¿Hasta dónde hurgar en la intimidad de los demás? ¿Hasta dónde mentir para proteger a la gente que quieres?

Un thriller sobre una familia –muy particular como lo son todas las familias- con sus secretos, sus verdades dichas a medias y sus cadáveres en los armarios.

Un thriller muy particular para su directora «porque el misterio a resolver no está ligado a un hecho criminal ni judicial, sino que se trata de un enigma familiar, emocional, sobre todo íntimo. Es una película que habla de la herencia de emociones y de las consecuencias del silencio».

El mar y los paisajes de unas islas de leyenda son los escenarios naturales de una historia con más sombras que luces.

Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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