Dos informes de CCOO Madrid publicados en septiembre y octubre de 2026 describen una misma brecha: el encarecimiento de la vivienda supera la capacidad económica de muchos hogares y afecta con especial dureza a los jóvenes. El alquiler ofertado alcanza 21,4 euros por metro cuadrado y solo el 16,1 por ciento de los menores de 30 años está emancipado.

El informe sobre la situación de la vivienda en la Comunidad de Madrid, elaborado por el Gabinete Técnico de CCOO Madrid, muestra la presión sobre el parque residencial: en 2025 había unos 2,7 millones de hogares frente a 3,1 millones de viviendas. Los hogares equivalían al 88,8 por ciento del parque, frente al 72,0 por ciento en España. Esta relación no permite contar por sí sola las viviendas disponibles, pero ayuda a explicar un mercado con poco margen para absorber nueva demanda.

El alquiler absorbe una parte creciente de los ingresos

Según el mismo informe, el precio medio de oferta del alquiler llegó en mayo de 2026 a 21,4 euros por metro cuadrado al mes, el nivel más alto entre las comunidades autónomas. Aplicado a una vivienda tipo de 93,75 metros cuadrados, equivale a 2006 euros mensuales. Se trata de una estimación basada en precios anunciados y una superficie de referencia; no describe el importe que paga cada inquilino.

La distancia con los ingresos también se ha ampliado. Entre 2014 y 2024, el alquiler de esa vivienda de referencia pasó de representar el 42,1 al 58,5 por ciernto del salario medio bruto real, y del 51,9 al 71,8 por ciento del salario mediano. El informe sitúa en 595,2 euros el alquiler mensual que no superaría el 30 por ciento del ingreso mediano de un hogar unipersonal. La comparación evidencia que una persona sola con ingresos medianos difícilmente puede asumir, sin rebasar ese umbral, el alquiler de la vivienda tipo.

Tener empleo ya no garantiza salir del hogar familiar

El segundo estudio, dedicado al acceso a la vivienda de las personas trabajadoras jóvenes, sitúa la tasa de emancipación de los menores de 30 años en el 16,1 por ciento durante el primer trimestre de 2026. Desde 2017, ese grupo ha crecido en unas 287.000 personas, mientras que el número de jóvenes emancipados ha bajado en unas 17.000. La edad a la que la mitad de la población deja de vivir con sus progenitores se sitúa entre los 29 y los 30 años.

El empleo facilita la independencia, pero su efecto se ha debilitado. En 2014 estaba emancipado el 60,5 por ciento de los ocupados menores de 35 años; en 2026, el 45,6 por ciento. Entre quienes tienen un contrato indefinido a jornada completa, la proporción llega al 53,7 por ciento, mientras que cae al 15,9 por ciento entre quienes combinan temporalidad y jornada parcial. Casi la mitad de los menores de treinta años que logran emanciparse comparte piso: el 48,0 por ciento, unas 95.000 personas.

El informe juvenil estima además que, entre 2014 y 2024, el alquiler de una vivienda media pasó de requerir el 55,6 por ciento al 76,5 por ciento del salario bruto medio de un trabajador menor de 35 años. Para los menores de 25 años, la proporción alcanzó el 125,1 por ciento en 2024. Son indicadores teóricos de esfuerzo para una vivienda completa y no significan que todos esos jóvenes paguen efectivamente esa cantidad.

La presión llega más allá de la juventud

El informe general calcula que más de medio millón de personas mayores de dieciséis años, el 8,3 por ciento de la población, han tenido dificultades para acceder a una vivienda. Entre ellas figuran unas 333.000 personas ocupadas. También registra 176.000 personas en situación de hacinamiento y señala que el porcentaje de población que no puede mantener una temperatura adecuada en casa pasó del 8,3 por ciento en 2019 al 15,5 por ciento en 2025.

La respuesta pública aparece como parte del debate. Entre 2019 y 2025 se terminaron 29.488 viviendas protegidas en la región, el 21,6 por ciento de las 136.207 viviendas finalizadas, según CCOO Madrid. El sindicato advierte de que solo el 27,7 por ciento de las protegidas terminadas se destinó al alquiler sin opción de compra y cuestiona si los precios y requisitos de acceso de programas como el Plan Vive alcanzan a los hogares con menos ingresos.

El dato central de ambos informes es, en cualquier caso, el mismo: construir más viviendas solo aliviará la dificultad de acceso si una parte suficiente puede pagarse con los salarios reales de quienes las necesitan.

Pie de foto: Viviendas del Plan Vive enn Los Molinos, Getafe

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