
Ciberdefensa y colaboración científica
En el sector de la defensa, Indra integra los modelos soberanos de Cohere en su entorno seguro para evolucionar los sistemas militares aliados, uniendo múltiples fuentes de datos (SIGINT, satélites, sensores) para proveer recomendaciones tácticas a comandantes en operaciones multidominio.
Esto otorga una ventaja asimétrica para detectar amenazas de guerra híbrida dentro de la OTAN.
Esta estructura está amparada por un MoU intergubernamental de mayo de 2026, firmado por Carlos Cuerpo y el ministro canadiense de IA, Evan Solomon, promoviendo infraestructuras compartidas y formación de talento para competir como una «alianza de potencias medias».
En el ámbito científico, institutos como Mila (Montreal) y el Barcelona Supercomputing Center (BSC) retroalimentan esta industria con computación de alto rendimiento, computación cuántica y proyectos biomédicos de código abierto.
Iniciativas transatlánticas en IA
| Eje de cooperación | Actores clave | Objetivo estratégico |
| Soberanía e infraestructura | Indra Group, Cohere, Ministerios de IA | Modelos de lenguaje en redes europeas seguras frente a la extraterritorialidad. |
| IA empresarial agéntica | Indra, Gobiernos, Pymes | Prospección comercial y mitigación de riesgos en cadenas de suministro. |
| Seguridad Nacional | Indra, Ministerios de Defensa, OTAN | Mando y control, análisis táctico y prevención de guerra híbrida. |
| Ciencia e IA Cuántica | Mila, BSC, Multiverse Computing | Algoritmos open source y ética en la IA. |
Arquitectura de defensa y seguridad multilateral
España y Canadá, impulsados por valores democráticos, mantienen una estrecha integración defensiva que trasciende operaciones conjuntas como el liderazgo canadiense en la Presencia Avanzada Reforzada de la OTAN en Letonia. Sobre esta base, han edificado una robusta superestructura de cooperación industrial.
El Acuerdo General de Seguridad de la Información (GSOIA)
El 9 de septiembre de 2025, el CNI español y la diplomacia canadiense firmaron en Madrid el GSOIA, un tratado que entró en vigor el 15 de abril de 2026.
Este tratado legaliza el intercambio bilateral fluido de información altamente clasificada y datos armamentísticos.
Elimina barreras para que los contratistas canadienses participen en licitaciones restringidas del Ministerio de Defensa español y viceversa.
Otorga acceso recíproco a talento en ingeniería y tecnologías de defensa.
Aumenta la resiliencia industrial frente a proveedores hegemónicos, siendo el cuarto acuerdo de este tipo que firma Canadá desde 2024.
Megaproyectos aeroespaciales y navales
El máximo ejemplo de interdependencia industrial es el programa del avión táctico CC-295 Kingfisher. Ensamblados en Sevilla por Airbus, estos aviones conforman la columna vertebral de Búsqueda y Rescate (FWSAR) de la Fuerza Aérea Canadiense.
Tras su entrada operativa en 2025 y la ratificación de Capacidad Operativa Inicial (IOC) en abril de 2026, Canadá cuenta con dieciséis de estas aeronaves modificadas con radares AESA para las condiciones extremas del Ártico, esperando la plena capacidad para 2029–2030.
Simultáneamente, la empresa pública española Navantia lidera una campaña masiva en el sector naval canadiense.
Busca adjudicarse el Proyecto de Submarinos de Patrulla Canadiense (CPSP) valorado en 66.000 millones de euros para proveer doce submarinos.
Aunque compite contra ThyssenKrupp y Hanwha Ocean, Navantia ofrece el S-80 Isaac Peral equipado con propulsión AIP, «Cloud Combat», e interoperabilidad nativa con la red Five Eyes.
Para garantizar los plazos, España promete entregar la primera unidad en 2033 y proveer entrenamiento directo mediante la Armada Española. Navantia también puja por buques anfibios para las fuerzas expedicionarias canadienses.
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