La Nobel de la Paz Narges Mohammadi sale de prisión en Irán para recibir atención médica especializada

La activista iraní Narges Mohammadi, galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2023, ha abandonado temporalmente la prisión en la que permanecía encarcelada desde diciembre para ser trasladada a un hospital de Teherán, donde recibe tratamiento médico bajo la supervisión de especialistas de confianza, informa Mercedes Arancibia en Periodistas en Español.

La excarcelación se ha producido tras la autorización de una suspensión de condena condicionada al pago de una elevada fianza, según comunicó la fundación que lleva el nombre de la defensora de los derechos humanos. La organización considera, sin embargo, que la medida resulta insuficiente y reclama su liberación definitiva y la retirada de todos los cargos que pesan sobre ella.

Mohammadi, de 54 años, arrastra desde hace tiempo graves problemas de salud que se habrían agravado durante su estancia en prisión. Su entorno denuncia que la activista necesita cuidados médicos continuados y que su regreso a la cárcel pondría en peligro su vida.

Su abogado, Mostafa Nili, confirmó que el traslado desde la prisión de Zanyán hasta la capital iraní obedeció a recomendaciones médicas oficiales. Según explicó, los informes de la Organización de Medicina Legal concluyeron que la periodista y activista requiere atención especializada fuera del centro penitenciario.

La familia de la Nobel había alertado en las últimas semanas sobre el rápido deterioro de su estado físico. Su marido, Taghi Rahmani, exiliado en París, llegó a advertir públicamente de que la vida de Mohammadi «pendía de un hilo».

Distintas organizaciones internacionales y colectivos defensores de los derechos humanos habían intensificado la presión sobre las autoridades iraníes para reclamar asistencia sanitaria urgente.

Una figura clave de la oposición cívica iraní

Narges Mohammadi se ha convertido en una de las voces más conocidas de la sociedad civil iraní. Durante más de dos décadas ha denunciado la represión política en Irán, la aplicación de la pena de muerte y las restricciones impuestas a las mujeres, especialmente la obligatoriedad del velo.

Su trayectoria le ha costado numerosas detenciones, condenas judiciales y largos periodos de encarcelamiento. A lo largo de los últimos años ha permanecido de forma intermitente en distintas prisiones iraníes acusada de «propaganda contra el Estado» y de actividades consideradas por las autoridades como una amenaza para la seguridad nacional.

El Comité Nobel reconoció en 2023 su labor «contra la opresión de las mujeres en Irán y por la promoción de los derechos humanos y la libertad para todos». En el momento del anuncio del premio, Mohammadi se encontraba ya encarcelada.

Su caso se transformó desde entonces en un símbolo internacional de la represión ejercida contra periodistas, activistas y defensoras de los derechos de las mujeres en la República Islámica.

Reiteradas crisis de salud

La situación médica de Mohammadi había generado una creciente preocupación internacional desde hace varias semanas. Distintos medios informaron recientemente de que la activista sufrió complicaciones cardíacas y episodios respiratorios graves mientras permanecía encarcelada.

Su familia denunció además que las autoridades penitenciarias retrasaron pruebas diagnósticas y tratamientos especializados. En los últimos días, organizaciones de defensa de los derechos humanos insistieron en que la Nobel necesitaba atención urgente en un hospital equipado para tratar enfermedades cardiovasculares.

La Fundación Narges Mohammadi sostiene que la activista ha perdido una gran cantidad de peso y que presenta importantes dificultades físicas derivadas de su deterioro general. La organización considera que su permanencia en prisión agrava de manera irreversible su estado de salud.

La propia fundación agradeció el apoyo internacional recibido durante los últimos meses y recordó las peticiones formuladas por instituciones y dirigentes políticos de distintos países.

Presión diplomática internacional

El caso de Mohammadi también ha provocado reacciones diplomáticas. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, convocó días atrás al embajador iraní en Madrid para exigir respeto a los derechos humanos y reclamar la liberación de la activista.

También Naciones Unidas solicitó a Teherán que garantizara, al menos, el acceso inmediato a cuidados médicos adecuados para la Premio Nobel de la Paz.

Numerosas organizaciones internacionales consideran que la persecución judicial contra Mohammadi responde exclusivamente a su actividad pacífica en defensa de los derechos civiles y de las libertades fundamentales.

La activista había sido detenida nuevamente en diciembre de 2025 durante un acto de homenaje al abogado y defensor de derechos humanos Khosrow Alikordi, fallecido en circunstancias controvertidas. Desde entonces permanecía encarcelada.

La suspensión temporal de la condena no despeja las dudas sobre su futuro judicial. Sus allegados mantienen la exigencia de que las autoridades iraníes anulen las condenas pendientes y permitan que Mohammadi reciba tratamiento médico sin restricciones.

Mientras permanece hospitalizada en Teherán, la comunidad internacional sigue pendiente de la evolución de una de las figuras más emblemáticas de la lucha por los derechos humanos en Irán.

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