El conflicto de los permisos y la utilización del Ateneo español de México

La llegada de Malinche a la Ciudad de México no estuvo exenta de complicaciones burocráticas y políticas que reflejan la sensibilidad social ante el tema. Originalmente, se pretendían una serie de actos conmemorativos en espacios públicos y religiosos de alto valor simbólico, como la Catedral Metropolitana, lo que generó un rechazo por parte de organizaciones de pueblos originarios y sectores gubernamentales.

La negativa en espacios públicos y la catedral

En mayo de 2026, una misa programada en la Catedral Metropolitana, que contemplaba la participación del elenco del musical y la presencia de Isabel Díaz Ayuso, fue cancelada abruptamente por la Arquidiócesis Primada de México.

La justificación formal fue la falta de permisos por parte de la producción de Nacho Cano para hacer grabaciones comerciales en el recinto, aunque el trasfondo incluía protestas de danzantes y grupos indígenas en el atrio que denunciaban el evento como un homenaje ofensivo a Hernán Cortés.

Estos manifestantes portaron pancartas con el lema «Tu show no nos representa», subrayando la brecha entre la propuesta artística española y la percepción local de la conquista.

El Ateneo Español de México como espacio de convergencia

Ante el cierre de puertas en espacios gubernamentales y religiosos, la producción y sus aliados políticos recurrieron a instituciones privadas y espacios culturales de larga trayectoria.

El Ateneo Español de México, una institución fundada por el exilio republicano español que simboliza los lazos de fraternidad y pensamiento libre entre ambas naciones, se convirtió en un punto de referencia crucial.

Aunque el musical se representa de manera regular en el Frontón México (un recinto privado frente al Monumento a la Revolución), el Ateneo sirvió de plataforma para diálogos y encuentros donde se defendió la visión del mestizaje que promueve la obra.

La utilización del Ateneo —o de recintos privados ante la falta de permisos oficiales— evidencia una fragmentación en la política cultural de la Ciudad de México. Mientras el gobierno federal y local promovían acciones simbólicas para reducir referencias coloniales (como el cambio de nombre de calles o plazas), el musical de Nacho Cano encontró refugio en la «otra casa» de la hispanidad, un espacio donde la narrativa de la «pureza de sangre» y la evangelización positiva aún es recibida por sectores hispanófilos y de la derecha política.

La intervención de Isabel Díaz Ayuso: diplomacia y «mestizaje alegre»

La participación de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, en los actos relacionados con el musical de Nacho Cano en México ha sido descrita por analistas como un ejercicio de diplomacia ideológica.

Sus discursos, pronunciados en encuentros titulados «Celebración por la Evangelización y el Mestizaje en México: Malinche y Cortés», buscaron proyectar una imagen de España alejada de la «Leyenda Negra» y centrada en la «libertad» y el «amor».

Ejes retóricos del discurso

Ayuso defendió que el mestizaje es el «mensaje de la esperanza y de la alegría», afirmando que los últimos cinco siglos han sido una «historia de amor» y no de odio. En su alocución, exaltó la figura de Isabel la Católica como la precursora de derechos humanos mediante las Leyes de Indias, argumentando que todos los descendientes de este encuentro cultural son iguales ante la ley y la fe.

Uno de los momentos más controvertidos fue su mención a que en el Madrid actual existen «muchas malinches en el metro, en las calles y en los colegios», intentando resignificar positivamente el término para referirse a la población hispanoamericana migrante.

Esta declaración fue recibida con indignación por sectores mexicanos que señalaron el desconocimiento de la presidenta sobre la carga peyorativa y el estigma de traición que el término «malinchista» mantiene en México.

Concepto en el discursoDeclaración de AyusoCrítica y reacción en México
Mestizaje«Mensaje de esperanza y alegría»
Visto como una simplificación de procesos violentos
Historia compartida«Cinco siglos de amor, no de odio»
Negación de la explotación y el sistema de castas
Malinches en Madrid«Vengo de ese Madrid que tiene muchas malinches»
Considerado un uso ignorante y despectivo del término
Libertad«Que nunca la libertad pida perdón»
Interpretado como una negativa a la reparación histórica

La alianza de Ayuso con Nacho Cano trascendió lo protocolario; la presidenta calificó al compositor como un hombre que dio todo por «la verdad y la libertad», vinculando el éxito comercial del musical con una victoria política contra los «discursos de odio» que, según ella, dividen a las naciones hispanas.

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