La Federación Internacional y la Federación Europea de Periodistas alertan de que veintiún profesionales de los medios permanecen encarcelados en Bielorrusia por motivos políticos. Seis años después de las elecciones presidenciales de 2020, la persecución también alcanza a las redacciones exiliadas y restringe el acceso de la ciudadanía a información independiente.

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) y la Federación Europea de Periodistas (FEP) han reclamado este 7 de agosto de 2026 la liberación inmediata e incondicional de los veintiún periodistas y trabajadores de medios encarcelados en Bielorrusia por motivos políticos.

Las dos organizaciones se han sumado a la petición de la Asociación Bielorrusa de Periodistas (BAJ), que denuncia una intensificación de la represión contra la prensa desde las elecciones presidenciales del 9 de agosto de 2020, calificadas de fraudulentas por las federaciones profesionales.

La FIP y la FEP exigen también el fin de la criminalización del trabajo periodístico y del hostigamiento contra quienes abandonaron el país. La persecución, advierten, no solo afecta a los profesionales: reduce las fuentes independientes disponibles y limita el derecho de la población a recibir información plural sobre los asuntos públicos.

Veintiún periodistas permanecen encarcelados

El recuento actualizado de la BAJ incluye a periodistas y trabajadores de medios sometidos a prisión preventiva o condenados a largas penas. Entre ellos figuran Andrei Aliaksandrau y Uladzimir Yanukevich, condenados a catorce años de cárcel; Dzianis Ivashyn, a trece años y un mes; Liudmila Chekina, a doce años, y Andrei Pakalenka, a once.

La FIP atribuye estos encarcelamientos al ejercicio de la profesión y reclama que las autoridades bielorrusas dejen de utilizar el sistema penal contra periodistas y medios independientes.

La cifra ha variado durante el último año. En febrero de 2026, la BAJ contabilizaba veintiocho trabajadores de medios en prisión, mientras que el recuento actual sitúa el número en veintiuno. Cuatro periodistas fueron indultados durante 2026, según la información recopilada por el Comité para la Protección de los Periodistas y difundida por la asociación bielorrusa.

Sin embargo, las fuentes consultadas no permiten atribuir toda la reducción a una única causa. Las excarcelaciones conviven con nuevas detenciones, condenas y procedimientos penales. Algunas personas liberadas, además, han sido expulsadas de Bielorrusia, según la BAJ.

Esta evolución prolonga la situación descrita por Periodistas en Español en agosto de 2025, cuando informó sobre la persecución de periodistas encarcelados y exiliados en Bielorrusia.

La persecución continúa en el exilio

El abandono del país no pone fin a las presiones. Un informe conjunto de la BAJ y la Fundación Justicia para Periodistas documentó 478 ataques o amenazas contra profesionales y medios bielorrusos durante 2025. Alrededor del noventa y cinco por ciento correspondió a mecanismos judiciales o económicos.

La BAJ asegura que las autoridades recurren a procedimientos especiales para juzgar en ausencia a periodistas exiliados. La organización conoce cerca de un centenar de casos de persecución penal de este tipo desde 2020. Estos procesos pueden desembocar en condenas y confiscaciones de bienes.

El informe también recoge registros en domicilios de familiares, citaciones policiales, amenazas y campañas de intimidación. La declaración de medios y organizaciones periodísticas como «formaciones extremistas» permite, según la BAJ, perseguir la colaboración con esas redacciones e incluso la difusión de sus contenidos.

La presión incluye ataques contra las infraestructuras informativas. Desde marzo de 2026, al menos seis medios exiliados y la propia BAJ han sufrido ataques distribuidos de denegación de servicio, destinados a saturar sus páginas web e impedir el acceso de los lectores.

Entre los medios afectados figuran Zerkalo, Reform.news, Nasha Niva, Pozirk, Mediazona Belarus y Euroradio. Los responsables de las redacciones relacionan la sucesión de ataques con la cobertura de asuntos políticos sensibles, aunque la autoría técnica no ha podido determinarse de forma independiente.

El derecho a la información en Bielorrusia

El encarcelamiento impide investigar y publicar desde el interior del país. Los procesos contra periodistas exiliados dificultan el trabajo desde el extranjero, mientras que las etiquetas de «extremismo» elevan el riesgo para fuentes, colaboradores y lectores.

Por su parte, los ataques digitales interrumpen la distribución de noticias y obligan a las redacciones a destinar recursos a proteger sus servidores. El resultado es una reducción de los canales disponibles para contrastar la información institucional y conocer versiones distintas de la oficial.

Por ello, la FIP, la FEP y la BAJ vinculan la defensa de los periodistas con el derecho de la sociedad bielorrusa a recibir información. Las tres organizaciones reclaman la excarcelación de todos los profesionales detenidos por su trabajo y el cese de las represalias contra las redacciones independientes y sus familias.

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