«La invitación», el amor en tiempos de impostura sentimental

«Deberíamos estar siempre enamorados» (Oscar Wilde) «Esa es la razón por la que no deberíamos casarnos nunca» (Olivia Wilde).

Algunos apellidos parecen tener un peso decisivo en la peripecia vital de quienes los llevan. Si pensamos que durante el rodaje de la película La invitación su directora, Olivia Wilde, acababa de pasar por una ruptura sentimental, quizá podamos entender mejor el estado de ánimo preconizado con que pudo enfrentarse al tercer largometraje de su trayectoria profesional.

Vista recientemente en el Festival de San Sebastián, tras su exhibición en los de Sundance y Locarno, La invitación (The invite), dirigida e interpretada por Olivia Wilde (Super empollonas, No te preocupes, querida) es una comedia dramática negra que aborda algunos problemas de pareja «aparentemente superficiales», una historia íntima bastante incómoda que ocurre a lo largo de una noche durante una cena entre vecinos, situación propicia para que afloren secretos celosamente guardados.

Una comedia «cínica, sexy y… divertida» (Kevin Laforest, cinoche.com) con el que la realizadora estadounidense regresa al festival donostiarra, una situación dramática incómoda y muy teatral, para la que ha contado con los actores Seth Rogen (The Stdio, Virgen a los 40), Penélope Cruz (Volver, Vicky, Cristina, Barcelona), Edward Norton (El club de la lucha, American History X) y la propia Olivia Wilde. Cuatro intérpretes que han puesto a prueba su registro para la comedia dramática (algo que parece imposible para casi todo, pero no para el cine, en las películas no hay nada imposible).

En San Francisco, el matrimonio de Joe y Angela atraviesa una situación muy delicada. Cuando invitan a cenar a Pina y Hawk, los enigmáticos vecinos del piso de arriba a los que escuchan hacer el amor con frecuencia, la noche se transforma en algo inesperado, completamente distinto de lo habitual en situaciones parecidas.

El profesor de música Joe -un tipo depresivo que en otro tiempo tocaba en un grupo de rock- regresa del trabajo y se entera de que su hija duerme esa noche en casa de una amiga. Ángela, su esposa –una mujer con poca confianza en sí misma y siempre pendiente de «caer bien»- está preparando una cena especial para agasajar a los vecinos, a quienes no conocen. Ninguno de los dos se siente cómodo durante la velada.

Oficialmente, la cena es una manera de excusarse por los ruidos que han podido molestarles, causados por las obras de renovación efectuadas en el apartamento recién heredado. En este punto, Joe menciona que los vecinos – Pina y Hawk, una psicoterapeuta y sexóloga y un bombero jubilado- también hacen mucho ruido, sobre todo por la noche, cuando copulan «como monstruos».

Mientras que los anfitriones son una pareja snob siempre incómoda y manteniendo la distancia de las apariencias, los vecinos en cambio son dos personas relajadas, libres, bastante excéntricas y naturales.

Escrita por los guionistas Will McCormack y Rashida Jones, adaptación en inglés de la película española Sentimental de Cesc Gay -adaptación a su vez de la obra teatral Los vecinos de arriba-, en La invitación manda una pareja moderna, muy cínica y también divertida.

Toda la historia transcurre prácticamente en un único lugar, el apartamento de Joe y Angela, y en el transcurso de una noche. El rodaje se hizo casi en tiempo real. Los cuatro personajes, todos presionados cada cual a su manera, podrían perfectamente encontrar acomodo en una de las historias clásicas de Woody Allen.

La tensión entre las dos parejas oscila de la competición a la admiración. Desde el principio intuimos que la cena saldrá mal, que la reunión va a adquirir un carácter forzado y que los cuatro personajes pasarán por diferentes momentos, muchos de los cuales acusarán esa misma incomodidad que siente el espectador en su butaca.

La invitación es una refrescante historia, a veces una pesadilla, sobre personas y personajes, sobre las frustraciones de pareja y las divergencias, sobre el afecto y el sexo, el paso del tiempo y lo que dura el amor.

  1. La invitación se estrena en los cines de Madrid el viernes 16 de septiembre de 2026.
Mercedes Arancibia
Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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