El inicio de la presidencia de Joe Biden es una oportunidad para reforzar los vínculos entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos EE.UU.) y afrontar juntos los desafíos y amenazas al sistema democrático, han destacado líderes de los grupos políticos del Europarlamento el día de la toma de posesión del nuevo presidente estadounidense en un pleno celebrado este 20 de enero de 2021 con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

El presidente Michel dio inicio al debate señalando que «tenemos una oportunidad para reavivar la relación transatlántica, que ha sufrido mucho en los últimos cuatro años. En este tiempo el mundo se ha hecho más complejo, más inestable y menos predecible. Más que nunca, hace falta que los europeos tomemos las riendas para defender nuestros intereses y promover nuestros valores. Junto a EE.UU., debemos erigirnos como un pilar del orden internacional basado en reglas, trabajando por la paz, la seguridad, la prosperidad, la libertad, los derechos humanos y la igualdad de género».

La presidenta von der Leyen señaló a su vez que «Ahora que tenemos un amigo en la Casa Blanca, estamos listos para un nuevo principio con el socio más antiguo y fiable de Europa. Debemos impulsar un cambio global basado en valores comunes», en defensa de la democracia, contra el cambio climático, para afrontar la pandemia y avanzar en la digitalización.

Respecto a la organización en internet del ataque contra el Capitolio, el discurso del odio y la desinformación que se propaga por las redes sociales, von der Leyen apostó por la cooperación UE-EE.UU. para regular a las tecnológicas: «Hay que poner coto al poder de los gigantes de internet», dijo, recalcando que las decisiones no pueden tomarse en Silicon Valley.

Control de las tecnológicas, populismo y otros desafíos comunes

Manfred Weber (PPE, Alemania) subrayó que «hoy es un día de esperanza. Cuatro años de dividir a la sociedad han quedado atrás». Precisó que la UE no está en posición de dar lecciones a EE.UU., pues tiene los mismos problemas. «Las redes sociales exacerban las posiciones extremistas. Los gigantes de internet necesitan reglas claras, deben servir a la sociedad». Weber también subrayó que hay que tener en cuenta las preocupaciones de los votantes de Trump: «proteger las fronteras no es extremismo. Defendamos juntos nuestros valores comunes y nuestras instituciones», concluyó.

«Ignorar la lacra de la desigualdad está en el origen de los peores cataclismos del último lustro, desde el brexit al trumpismo», afirmó Iratxe García Pérez (S&D, España). Todas las democracias, incluso las que parecen más sólidas, son vulnerables, agregó: «las horribles escenas del Capitolio demuestran que debemos luchar contra la desinformación». Otro reto común es la reconstrucción de un sistema multilateral que garantice el respeto a las normas e instituciones democráticas, remachó.

«El ataque al Capitolio tiene raíces reconocibles», dijo Dacian Ciolos (Renew, Rumanía). «El populismo, la búsqueda de intereses individualistas en los cargos públicos, la polarización y las grandes mentiras inventadas y propagadas desde el máximo cargo del país. Ninguna democracia en el mundo es inmune a estos peligros», dijo. Agregó que tenemos «una oportunidad que no podemos dejar pasar. Debemos arremangarnos y remodelar nuestra asociación (…) y encontrar una visión común frente a desafíos comunes», desde las tensiones comerciales al cambio climático y los gigantes digitales, añadió.

Jerome Riviere (ID, Francia) afirmó que el ataque al templo de la democracia estadounidense es imperdonable. Condenó que casi todas las redes sociales bloquearon a un presidente elegido democráticamente que seguía en el cargo, violando el principio democrático esencial de la libertad de expresión. Dijo que la derrota de Donald Trump no cambia la agenda política de Estados Unidos «que es dominar a la gente en todo el mundo».

Ska Keller (Verdes/ALE, Alemania) abogó por salvaguardar las libertades fundamentales y el Estado de derecho. Los eventos en el Capitolio fueron el resultado directo de la incitación de Trump y «cuatro años de mentiras diarias y desprecio por los hechos». ¿Está Europa a salvo del populismo y los demagogos, de la desinformación y los ataques al estado de derecho?, preguntó, recordando la campaña del brexit, «llena de mentiras flagrantes y falsas promesas», el «increíble desprecio del gobierno polaco de la soberanía de las mujeres sobre sus propios cuerpos», y el «desmantelamiento sistémico del Estado de derecho en Hungría».

Derk Jan Eppink (ECR, Países Bajos) advirtió contra el silenciamiento del debate público por parte de gigantes tecnológicos o políticos, aunque reconoció que «las grandes empresas tecnológicas abusan de su posición dominante. Hay que poner límites a su poder». Pero si bien los demócratas podrían estar «traumatizados después de cuatro años de Trump, (…) los nuevos gobernantes deberían abstenerse de criminalizar la disidencia. Plantear preguntas inconvenientes es el núcleo de la democracia», agregó.

Martin Schirdewan (La Izquierda, Alemania) consideró que cuatro años de Trump han socavado la confianza en la democracia, que debe restaurarse y fortalecerse. El nuevo presidente de Estados Unidos también debe, en su opinión, marcar un nuevo comienzo en la relación transatlántica. Para su grupo, las demandas son claras: retorno al multilateralismo, política común comprometida con la acción climática y trabajar juntos por un orden mundial pacífico.

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