Durante siglos y desde antes del Renacimiento, Italia y España vivieron un largo periodo de relaciones e intercambios de arte y cultura. En Italia maestros como Giotto, Simone Martini y los Hermanos Lorenzetti ya habían practicado el intercambio de obras de arte entre países mediterráneos, entre ellos España.

Gracias a ello se ha podido recoger en una exposición en el Museo del Prado la complejidad de los intercambios artísticos ente ambos países y el consecuente impacto del arte español tardogótico en Italia.

Los lazos comerciales, diplomáticos y políticos facilitaron aquellos contactos de cuyas manifestaciones artísticas quedaron obras que ahora llegan al Museo de Prado.

Casi un centenar entre pinturas, esculturas, orfebrería, tejidos y manuscritos iluminados, que muestran cómo artistas del Trecento italiano (Ambroggio Lorenzetti, Gherardo Starnina, Lupo di Francesco) influyeron en españoles como Ferrer y Arnau Bassa, los Hermanos Serra, Pedro de Córdoba o Miguel Alcañiz.

En la exposición se recogen también muestras de cómo posteriormente la creación hispana impactó en la propia Italia, como atestiguan las obras recogidas en la última sala de esta exposición cuyo protagonista es Gherardo Starnina, un maestro toscano que, tras su paso por las coronas de Castilla y Aragón, agitó el ambiente artístico de la Florencia de inicios del siglo quince con el renovador lenguaje asumido durante su estancia en Valencia.

Las imágenes surgidas de aquellos contactos han dado lugar a identidades híbridas entre las distintas propuestas estéticas de ambas culturas. Los maestros hispanos utilizan formatos propios de los prototipos nacionales como la pintura sobre tabla y los retablos de grandes dimensiones, soportes que sirvieron también para la experimentación óptica y simbólica.

Entre las técnicas utilizadas por los maestros destaca la aplicación del oro no como adorno, sino como una estética para conseguir texturas y suntuosidades de tejidos de lujo, brocados y joyas.

Veintiuna de las piezas que se exponen fueron restauradas por el Museo del Prado para esta exposición, tres de ellas del propio museo. Sorprende ahora la luminosidad y la perfección técnica que se aprecia tras las operaciones de restauración. En la exposición se incluyen también esculturas procedentes del santuario de Lluc.

La exposición

La muestra se inicia con las nuevas corrientes artísticas italianas recogidas por clientes selectos de Aragón y Mallorca a partir de los años treinta del siglo catorce, que influyeron y fomentaron la actividad de artistas locales como Joan Loert, Ferrer Bassa y su hijo Arnau, quienes reelaboraron los modelos italianos y dieron lugar a obras inconfundiblemente hispanas a pesar de esa influencia.

En Mallorca Joan Loert trabajó para la corte de Jaime III como pintor de retablos e iluminador de manuscritos. Ferrer Bassa volvió de Italia bajo la influencia del arte toscano, sobre el que desarrolló una fuerte actividad en la corona de Aragón con la colaboración de su hijo Arnau. Ambos murieron durante la peste negra y fueron discípulos suyos, como Ramón Destorrents y los Hermanos Serra, quienes continuaron su labor. Por su parte, Arnau Bassa retomó la obra de su padre y elaboró un manierismo formal de efectos tridimensionales y consolidó sus aportaciones al retablo de grandes dimensiones.

Otra de las salas de la exposición se dedica a la influencia de la actividad artística de los pintores y orfebres de la ciudad cosmopolita de Aviñón, con creadores como Simone Martini y Arnau Bassa, cuyas obras llegaron a Aragón y a Castilla. Barnaba de Módena fundía en Génova fórmulas neobizantinas con el arte contemporáneo de su época. Tres de sus obras, entre las que destaca la Virgen de la leche y el políptico de Santa Lucía, que llegaron a Murcia, se pueden ver en esta sala.

Los reyes facilitaron la reelaboración de temas de origen italiano si bien traducidos a la realidad hispana, como la Verónica de la Virgen y la Virgen de la Humildad, que se apreció en conventos como el de Santa Clara en Palma de Mallorca y el de Santa María de Pedralbes, habitados por damas de la nobleza.

Entre los objetos sagrados coleccionados por los reyes medievales destaca aquí la Verónica de la Virgen, de Martín I de Aragón, muy copiada desde 1400. A partir de las fórmulas de los Bassa, en España los Hermanos Serra desarrollaron una variante pictórica en la que destacan los fondos dorados, fundiendo color y oro sobre todo en los retablos.

En la Sala cuarta se reúnen obras en las que se utilizaron materiales preciosos, bordados con hilo de oro y plata, esmaltes que emulaban la suntuosidad de los tejidos de lujo y las joyas. Las esculturas, de hueso y marfil, son aquí policromadas: arquetas nupciales, marcos de espejos y trípticos para la devoción privada, demandados por ricos mercaderes de Italia y Europa.

La última sala se dedica al viaje de vuelta del arte español influenciado por el Italiano hacia sus orígenes. El protagonista de esta sala es Gherardo Starnina, probable autor del gran retablo mayor de la catedral de Toledo y de la capilla de San Blas, obras en las que intervino otro maestro toscano anónimo.

Cuando se trasladó a Valencia, Starnina ejerció en aquella ciudad, una de las comunidades artísticas más cosmopolitas de la Europa de aquellos años, un trabajo que mezclaba los modelos en boga entonces. Posteriormente los trabajos Starnina fueron más complejos e híbridos. Cuando regresó a Florencia en 1402 fusionó estas técnicas e introdujo el gótico internacional en la ciudad, con seguidores como Lorenzo Monaco y Fra Angelico.

En la presentación de la exposición, el director del Museo del Prado, Miguel Falomir, reveló el coste de la muestra: 1.287.225,33 euros, una información que a partir de ahora se proporcionará con las próximas que se celebren en el museo.

Pie de foto: De izquierda a derecha: Alfonso Palacio, director adjunto de Conservación e Investigación del Museo Nacional del Prado; Silvia Churruca, directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de la Fundación BBVA; Javier Solana, presidente del Real Patronato del Museo del Prado; Joan Molina, comisario de la exposición y jefe de Colección de pintura europea hasta 1500 del Museo Nacional del Prado; Miguel Falomir, director del Museo Nacional del Prado, y Marina Chinchilla, directora adjunta de Administración del Museo Nacional del Prado, durante la presentación de la exposición. Foto © Museo Nacional del Prado

  • TÍTULO. A la manera de Italia. España y el gótico mediterráneo (1320-1420)
  • LUGAR. Museo del Prado. Madrid
  • FECHAS. Hasta el 20 de septiembre
Francisco R. Pastoriza
Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural Asignaturas: Información Cultural, Comunicación e Información Audiovisual y Fotografía informativa. Autor de "Qué es la fotografía" (Lunwerg), Periodismo Cultural (Síntesis. Madrid 2006), Cultura y TV. Una relación de conflicto (Gedisa. Barcelona, 2003) La mirada en el cristal. La información en TV (Fragua. Madrid, 2003) Perversiones televisivas (IORTV. Madrid, 1997). Investigación “La presencia de la cultura en los telediarios de la televisión pública de ámbito nacional durante el año 2006” (revista Sistema, enero 2008).

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