Israel interceptó esta semana en aguas internacionales a más de cincuenta embarcaciones de la denominada Flotilla Global Sumud y Freedom Flotilla Coalition, una misión marítima organizada para intentar romper el bloqueo sobre Gaza y transportar ayuda humanitaria.

La operación derivó en la detención de más de 400 activistas de 44 nacionalidades, entre ellos al menos 44 ciudadanos españoles, entre ellos el periodista Ignacio Ladrón de Guevara, colaborador de El País.

Diversos gobiernos europeos y organizaciones humanitarias han reclamado su liberación inmediata y han denunciado el trato recibido por parte de las autoridades israelíes.

Los hechos se produjeron entre el 19 y el 20 de mayo de 2026, cuando unidades israelíes abordaron progresivamente los barcos que navegaban hacia la Franja de Gaza. Según los testimonios recogidos por los organizadores y las imágenes difundidas por las propias embarcaciones, militares israelíes efectuaron disparos, utilizaron cañones de agua a presión y ejecutaron maniobras de riesgo durante las interceptaciones.

La actuación israelí ha provocado una nueva crisis diplomática en plena ofensiva militar sobre Gaza, donde han muerto más de 72.000 palestinos desde octubre de 2023, según cifras citadas por organizaciones humanitarias y medios internacionales.

Disparos y abordajes en aguas internacionales

Las embarcaciones se encontraban en aguas internacionales, algunas de ellas a más de 160 millas náuticas de Gaza y lejos de las aguas territoriales israelíes, cuando comenzaron las interceptaciones.

Uno de los episodios más difundidos afectó al velero Girolama, donde viajaban el activista turco Ömer Aslan y el español Lluis de Moner Mayans. Una transmisión en directo mostró disparos y escenas de pánico entre los tripulantes mientras una zódiac militar israelí se aproximaba a la embarcación.

Otra embarcación, el Sirius, sufrió maniobras de acoso por parte de una patrullera israelí mientras mantenía conexión en directo con la mesa de crisis establecida en Estambul. Las imágenes mostraban a los activistas con las manos en alto mientras recibían chorros de agua a presión antes de perderse la comunicación.

La organización coordinadora denunció que la operación constituyó «un claro acto de piratería» y reclamó la intervención urgente de Naciones Unidas y otros organismos internacionales.

La mayor flotilla organizada hacia Gaza

Según los organizadores, esta operación constituía la mayor flotilla civil organizada hasta la fecha para intentar romper el bloqueo naval impuesto por Israel sobre Gaza. Participaban alrededor de 500 activistas distribuidos en más de 50 embarcaciones.

Los barcos habían partido semanas antes desde Barcelona y efectuaron escalas en distintos puertos mediterráneos. Parte de la expedición ya sufrió una primera interceptación frente a las costas de Creta, antes de reorganizarse posteriormente en el puerto turco de Marmaris.

El Gobierno turco calificó la actuación israelí como un «acto de piratería», mientras varios ministros de Exteriores —entre ellos los de España, Brasil, Colombia, Turquía y Jordania— suscribieron un comunicado conjunto para exigir la liberación inmediata de los detenidos y expresar preocupación por su seguridad.

España convoca dos veces a la representación diplomática israelí

El Ministerio español de Asuntos Exteriores convocó de urgencia a la encargada de negocios de la Embajada de Israel en Madrid, Dana Erlich, para trasladar una «protesta formal y enérgica» por la detención de los activistas españoles.

La tensión diplomática aumentó tras difundirse vídeos donde varios detenidos aparecen esposados, arrodillados y obligados a permanecer boca abajo mientras son vigilados por fuerzas israelíes. Las imágenes fueron difundidas por el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, quien escribió en redes sociales: «Así es como recibimos a los partidarios del terrorismo. Bienvenidos a Israel».

El ministro español José Manuel Albares calificó esas escenas de «inhumanas e indignas» y reclamó disculpas públicas al Gobierno israelí. Además, anunció una segunda convocatoria diplomática en menos de 48 horas para exigir la liberación inmediata de los ciudadanos españoles.

Reacciones internacionales y críticas dentro de Israel

La difusión de las imágenes provocó reacciones diplomáticas en varios países europeos. Italia calificó de «inadmisible» el trato dispensado a los activistas y reclamó disculpas oficiales. Francia convocó igualmente al embajador israelí por los «comportamientos inadmisibles» de Ben Gvir, mientras Bélgica denunció una vulneración de «los principios más básicos de la dignidad humana».

La polémica también alcanzó la política israelí. El primer ministro Benjamin Netanyahu defendió la interceptación de la flotilla, pero tomó distancia del comportamiento de Ben Gvir al afirmar que el trato mostrado «no está en línea con los valores y normas del Estado de Israel».

Desde la oposición, el dirigente laborista Yair Golán acusó al ministro ultraderechista de convertirse en «un daño estratégico para el Estado de Israel».

Debate jurídico sobre el bloqueo de Gaza

Israel sostiene que el bloqueo naval sobre Gaza resulta legal y cita como respaldo el denominado Informe Palmer, elaborado tras el asalto israelí al buque Mavi Marmara en 2010. Aquel informe concluyó que Israel utilizó una fuerza excesiva, aunque consideró legal la interceptación marítima.

Sin embargo, expertos en derecho internacional y distintos organismos de Naciones Unidas han cuestionado esa interpretación al considerar que el bloqueo forma parte de un cerco prolongado sobre la población civil de Gaza y vulnera el derecho internacional humanitario.

La ONG israelí Adalah, que intenta prestar asistencia legal a los detenidos, denunció que Israel aplica «una política criminal de abuso y humillación» contra los activistas y recordó que ya había documentado patrones similares de maltrato en anteriores flotillas.



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