Karmen Garrido

España ha vuelto a demostrar en 2025 que su modelo turístico no sólo crece, sino que se consolida y evoluciona hacia una mayor rentabilidad y calidad. Con cifras récord, tanto en llegadas como en gasto, nuestro país consolida una estrategia que prioriza el valor añadido frente al volumen puro, situándose claramente por delante de otros grandes destinos europeos en términos económicos.

España destaca por la capacidad de generar ingresos, fidelizar al viajero y prolongar su estancia. Este equilibrio entre pernoctaciones, gasto medio y experiencia global refuerza un modelo más sostenible y competitivo a largo plazo.

Estas claves han estado muy presentes en el VIII Congreso Internacional de Calidad y Sostenibilidad Turística, celebrado en Córdoba del 8 al 12 de abril, bajo la organización del Instituto para la Calidad Turística Española y la Sostenibilidad.

Inaugurado por Arturo Bernal, consejero de Turismo y Andalucía Exterior de la Junta de Andalucía; Miguel Mirones, presidente del ICTES; el alcalde de Córdoba, José María Bellido y Yolanda Aguilar, secretaria general de Turismo de Andalucía, este encuentro ha reunido a profesionales, instituciones periodistas y expertos para reflexionar sobre el presente y, sobre todo, sobre el futuro del turismo.

¿Por qué Córdoba?

En los últimos años, Córdoba se ha posicionado como un referente para el turismo de negocios y eventos, gracias a una renovación integral de sus instalaciones. Ubicado justo frente a la Mezquita, el Palacio de Congresos de Córdoba, ha sido la sede del Congreso ICTES.

Si comparamos Córdoba con otras grandes capitales europeas o españolas, veremos que ofrece una relación calidad-precio excepcional en alojamiento y servicios para eventos. Con cuatro títulos de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Córdoba se siente orgullosa de ser la ciudad con más reconocimientos en el mundo. Entre sus grandes iconos destaca la Mezquita-Catedral, el alma de la ciudad. La Judería. El Alcázar de los Reyes Cristianos, un paseo por sus jardines, nos transporta a otro momento de la historia. Magia en estado puro.

Aprender, reflexionar, analizar retos y actuar

La calidad ya no puede concebirse sin sostenibilidad

Fernando Fraile, director general del ICTES

La proliferación de distintivos no acreditados, ni auditados, generan confusión y restan credibilidad al sistema. Uno de los mayores riesgos para las empresas que buscan comunicar su compromiso con la sostenibilidad ambiental es el eco-blanqueo o greenwashing, cuando la sostenibilidad se queda en la etiqueta y la confianza se desploma.

La Comisión Europea ha empezado a adoptar medidas al respecto con la promulgación de la Directiva sobre Alegaciones Ecológicas (Green Claims Directive) que exigirá que las declaraciones ambientales estén respaldadas por pruebas verificables que certifiquen la excelencia en el servicio, que otorgan prestigio y reconocimiento a las empresas y hoteles que las ostentan. Y no se trata únicamente de cuidar el entorno, sino de integrar factores sociales y económicos que garanticen un desarrollo equilibrado de los destinos. En este contexto, las certificaciones oficiales cobran especial relevancia como herramientas de confianza para el viajero.

La clave: apostar por certificaciones de calidad y sostenibilidad auditadas y con estándares internacionales que avalan que los productos y servicios son seguros, fiables y de alta calidad. Recordemos que la marca «S»de Sostenibilidad del ICTES incluye la sostenibilidad social y la económica (beneficio para la comunidad local y empleo de calidad), puntos que las etiquetas no certificadas no tienen en cuenta.

Quedó patente que el sector se enfrenta a un desafío creciente: la proliferación de distintivos sin control externo que generan confusión y restan credibilidad al sistema, poniendo en riesgo la reputación del destino España. Por este motivo, es más que necesario y urgente reforzar los mecanismos que aseguren la transparencia y el rigor, apostando con firmeza por certificaciones auditadas, por el fortalecimiento de su protección legal y por su vinculación a políticas públicas y contratación institucional.

Solo así se podrá diferenciar claramente entre quienes apuestan por la excelencia real y quienes utilizan la sostenibilidad como simple argumento de marketing.

En este Congreso ICTES 2026 se pusieron también sobre la mesa tendencias clave como la aplicación de la inteligencia artificial en la gestión turística, el impulso del turismo de reuniones como herramienta de desestacionalización y la necesidad de llevar también estándares de calidad a destinos rurales y de interior.

Fueron objeto de análisis, ente otras, tendencias clave como la aplicación de la inteligencia artificial en la gestión turística, el impulso del turismo de negocios centrado en reuniones, viajes de incentivo, o culturales, cuyo impacto económico es alto y propicia la desestacionalización. En los diferentes paneles, los conferenciantes, no sólo dejaron claras las fortalezas del sector, sino que también pusieron el acento en los desafíos a los que se debe prestar especial atención y en los que se debe trabajar sin demora.

El reto es claro: mantener el liderazgo apostando por la Calidad, la Sostenibilidad y la Credibilidad. Porque en un mercado cada vez más exigente, no basta con atraer turistas, es preciso convencerlos, fidelizarlos y, sobre todo, ofrecerles razones para volver.

El broche del congreso

Nuestros anfitriones no olvidaron guardar un tiempo para que pudiéramos visitar y descubrir. Tuvimos la oportunidad de visitar las bodegas Pérez Barquero y Alvear, orgullosas embajadoras de la denominación Montilla-Moriles.

Bodegas Alvear, que dirige Luis Giménez Alvear, octava generación de la familia Alvear, es la bodega más antigua de Andalucía (1729). Nuestra anfitriona fue Carmen Giménez Alvear con Teresa, quienes nos desvelaron aspectos muy interesantes sobre el vino y la historia.

También visitamos el castillo donde nació el hijo más ilustre de Montilla: Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido como El Gran Capitán, creador de las célebres «cuentas del Gran Capitán».

Y, cómo broche de clausura: una visita al Mercado Victoria, emblemático lugar dónde pudimos compartir, degustar y bailar en un ambiente animado y moderno.

En resumen, esta ha sido una experiencia holística y enriquecedora que, entre otras conclusiones ha evidenciado que, no sólo debemos celebrar que nuestro turismo sigue creciendo con paso firme, sino que nos ha dejado una invitación a la reflexión profunda para que afrontemos, sin demora, con profesionalidad y responsabilidad, los retos.

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