Pancartas míticas de Greenpeace se han convertido en batas protectoras ante el COVID-19 para personal de residencias de personas mayores en Madrid, al tiempo que ha modificado las actividades de su personal de captación en la calle por un acompañamiento telefónico de apoyo a las personas asociadas en situación más vulnerable.

La oenegé informa de que metros de míticas pancartas de la ONG Greenpeace, que cubrieron en su día fachadas de importantes edificios, visten hoy a personal de residencias de mayores de la Comunidad de Madrid con los colores característicos amarillo y negro de los mensajes medioambientales de la organización: «una vestimenta inédita en el sector» porque «en tiempos de coronavirus toda creatividad y toda ayuda vale». 

Otras acciones que está desarrollando Greenpeace son llamadas a personas mayores para hacer un acompañamiento telefónico, la cesión de una impresora 3D para que se hacer pantallas protectoras y la donación, a colectivos vulnerables, de todo el material de seguridad con el que contaba, como mantas térmicas, mascarillas, guantes y gafas.

«En nuestro trabajo de defensa del medio ambiente y la paz siempre está en el centro el ‘cuidado de la vida’ y este ha sido el hilo que nos ha guiado a tejer colaboraciones desde la humildad, pero también desde la responsabilidad social», explica Eva Saldaña, directora de Movilización de Greenpeace.

Cosiendo batas

Tras decretarse el estado de alerta, la organización habilitó su almacén para hacer patrones y cortar y confeccionar cientos de batas protectoras y aportar material a la labor de la oenegé Médicos sin Fronteras y a la organización Mascarillas Solidarias, en las residencias de mayores de la Comunidad de Madrid.

Para confeccionar las batas se está dando una nueva vida a pancartas llenas de recuerdos que, históricamente, han usado en sus acciones y que guardan desde hace décadas. Son de tela de ripstop, que es resistente, impermeable, y permite así producir material reusable con tan solo limpiarlo con agua y jabón.

Decenas de voluntarios y voluntarias se turnan para que las tres máquinas de costura industriales que tienen en la nave de Greenpeace no dejen de sonar. Otros recogen tela cortada allí y se la llevan a su casa para confeccionarlas con sus propias máquinas.

Hasta ahora se han entregado 350 batas, y la intención de todas las personas que se han unido a la iniciativa es seguir colaborando mientras sea necesario. 

Materiales para la Sierra Norte de Madrid

Todos los materiales de seguridad con los que Greenpeace contaba en su nave de activismo han sido donados a la Red Sierra Norte Acción CV19, formada por personas de 42 municipios madrileños que están movilizados contra la pandemia.

Se trata de mascarillas, guantes, gafas, trajes impermeables, botas de trabajo y mantas térmicas que se utilizan para mejorar los EPI que muchas personas necesitan para trabajar.

Asimismo, la organización ha cedido su impresora 3D al Equipo de pantallas protectoras para producir viseras con pantalla, imprescindibles para protegerse del virus y que están mandando allí dónde más se necesitan.

Eva Saldaña considera que «2019 fue el año del despertar climático, quizás 2020 nos traiga la oportunidad de despertar en una ‘nueva’ normalidad. La historia ya nos lo ha mostrado con otras pandemias, un mundo mucho mejor puede florecer tras ellas. Ahora estamos viviendo una dura crisis, pero podemos escribir un nuevo capítulo de la historia diferente, sigamos plantando semillas para conseguir una ciudadanía en acción que cree un mundo seguro, justo y ecológico para todas».

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