En el marco del fin de semana del Black Friday, este viernes y sábado de noviembre de 2021, una veintena de grupos locales de voluntariado de Greenpeace han salido a la calle, a las principales arterias del consumismo de numerosas ciudades de toda España, para denunciar que el «viernes negro» está agotando los recursos del planeta, destruyendo hábitats y generando emisiones de gases con efecto invernadero. 

Los voluntarios y voluntarias de Greenpeace se han dejado ver en centros y calles comerciales en las que operan las grandes cadenas de moda y tecnología de A Coruña, Alicante, Barcelona, Santiago de Compostela, Palma de Mallorca, Pamplona, Vigo, Almería, Bilbao, Cádiz, León, Málaga, Oviedo, Sevilla, Tarazona, Valencia, Vilanova i la Geltrú, Vitoria-Gasteiz, Zaragoza y Madrid. 

El voluntariado de Greenpeace ha accedido al interior de numerosos establecimientos de grandes cadenas para añadir una etiqueta más a decenas de productos con la frase «Si no lo necesitas, no lo compres», con la intención de informar a las personas consumidoras de que existen otras alternativas al consumo superfluo, como la reparación, la reutilización, el intercambio o la compra local y de proximidad, mucho más sostenibles.

Al mismo tiempo, blandiendo pancartas con lemas como «Sin stock, planeta agotado»«No te dejes engañar por las ofertas» o «Repara, reutiliza, intercambia», han escenificado a las puertas de grandes cadenas diferentes escenarios de una emergencia planetaria, para denunciar los efectos que fechas consumistas como el Black Friday tienen sobre el planeta: deforestación, pérdida de biodiversidad, contaminación del aire y del suelo, extracción de materias primas y alteración del suelo y disminución de la cantidad y calidad del agua. El consumismo es la combinación de factores perfecta para acelerar aún más la crisis climática actual y la pérdida de biodiversidad.

Desde 2015, las ventas durante los días que actualmente dura el Black Friday han aumentado un 10-20 por ciento cada año, incrementándose también de forma exponencial las compras online, que originan numerosas emisiones de gases con efecto invernadero con el transporte de los productos y numerosos desechos no reciclables como plásticos procedentes del embalaje. Esto provoca graves consecuencias en el medio ambiente como la destrucción de hábitats, contaminación, malgasto de recursos y energía y la generación de ingentes cantidades de residuos.

El Black Friday representa el pico de consumo en la sociedad consumista, especialmente en las ciudades, pues hoy día el 55 por ciento de la población mundial vive en zonas urbanas y se espera que esta cifra aumente hasta casi el 70 por ciento en 2050.

El consumo en las ciudades está relacionado con el 70 por ciento de todas las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Por ello, Greenpeace recalca que las ciudades, las empresas y las personas tienen que cambiar para conseguir frenar estas emisiones y dar una oportunidad a las generaciones futuras.

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