El pleno del Ayuntamiento de Madrid ha rechazado este 25 de octubre de 2022 una propuesta ciudadana, presentada por PSOE y Más Madrid, que pedía la restitución de los nombres democráticos de seis calles, acordados en 2017 por el Pleno Municipal, y que el actual equipo de gobierno municipal repuso en sus denominaciones franquistas.

Los promotores de la iniciativa consideran que con esta decisión, colocan a la institución representativa de la ciudad en el lugar antidemocrático de la historia, y destacan la incoherencia mostrada por el grupo municipal de Ciudadanos (Cs), que ha votado en contra de los nombres por los que votó a favor hace cinco años, y la del grupo del PP, que en su día se abstuvo.

La iniciativa rechazada hoy se presentó en el edificio de la calle Mayor de Madrid que acoge a los grupos políticos municipales por Alberto Pérez (Fundación Ángel Llorca), Victoria Martínez (Plataforma Maestra Justa Freire), Quique Villalobos y Pedro Casas (FRAVM, movimiento vecinal), Martín Gracía (Movimientos de Renovación Pedagógica), Luis S. Fernández (movimiento memorialista), María del Carmen Morillas (FAPA Francisco Giner de los Ríos), Isabel Galvín (Federación de Enseñanza CCOO de Madrid), Miguel Ángel Martínez (Enseñanza Madrid CGT) y Margarita Domínguez (UGT Madrid).

Los representantes ciudadanos informaron de las actividades desarrolladas desde hace más de un año, cuando se empezaron a reponer los nombres franquistas en las calles. Una de las acciones consistió en la realización del mural en memoria de la maestra Justa Freire, obra que ha sufrido hasta cinco actos de vandalismo. Además, han organizado manifestaciones en la calle de la maestra, concentraciones conjuntas en las seis calles de la polémica, recorridos pedagógicos y una recogida de firmas en apoyo de la proposición presentada.

También recordaron que el pleno del Ayuntamiento de Madrid que se celebró el 28 de abril de 2017 aprobó por mayoría (con el voto favorable de los concejales de Ahora Madrid, PSOE y Ciudadanos, y con la abstención del PP), el cambio de nombres de 52 calles con simbología franquista, por el de otras personas e instituciones que representan valores educativos, de paz y democráticos.

Diversas sentencias judiciales devolvieron a seis de aquellas calles las antiguas denominaciones franquistas, alegando, en general, que no estaba suficientemente demostrada la participación de dichas personas o entidades en la sublevación militar, y por lo tanto no era de aplicación la Ley 52/2007 de 26 de diciembre recogida en la Disposición Adicional de la Ordenanza reguladora de la denominación y rotulación de vías y espacios urbanos.

Aunque el actual equipo de Gobierno municipal no ha querido recurrir aquellas sentencias, parece estar fuera de duda la vinculación de aquellos nombres, ahora repuestos, con el régimen dictatorial impuesto por la sublevación del general Franco.

Para los dirigentes vecinales y sindicales «la reposición de las anteriores placas nos hace retroceder a las épocas más negras y trágicas de la historia española y europea, ensalzando a quienes fueron responsables directos y símbolos de dictaduras sangrientas. Es un paso atrás que, por acción u omisión, el callejero de Madrid vuelva a ensalzar a los verdugos y a humillar a las víctimas que defendieron la libertad, y que además se borre la memoria de personas e instituciones que merecen el homenaje público por sus valores humanos, pedagógicos y democráticos».

Por ello, al presentar la proposición, explicaron que «no trata de abrir heridas o volver al pasado, como a veces hemos oído decir, sino hacer bueno el acuerdo del Pleno Municipal de 2017, sin ningún voto en contra, de adecuar el callejero de Madrid a los valores cívicos y democráticos de libertad y tolerancia que defiende una ciudad como la nuestra, haciendo desaparecer de sus calles aquellos nombres incompatibles con la actual situación democrática, y sustituyéndolos por otros nombres más coherentes con dichos valores».

Texto de la proposición rechazada:

«Que el Pleno del Ayuntamiento de Madrid, en virtud de las competencias que le otorga la Ordenanza reguladora de la denominación y rotulación de vías, espacios urbanos, así como edificios y monumentos de titularidad municipal y de la numeración de fincas y edificios, de 24 de abril de 2013, en aplicación de lo dispuesto en su artículo 6, acuerde los cambios de denominación de las siguientes calles de la ciudad de Madrid:

ACUERDOS

Cambiar el nombre de la calle del General Millán Astray, y en su lugar poner el nombre de la calle de la Maestra Justa Freire, restituyendo sus placas.

Cambiar el nombre de la Avenida de los Hermanos García Noblejas y en su lugar poner el nombre de la Avenida de la Institución Libre de Enseñanza, restituyendo sus placas.

Cambiar el nombre de calle Crucero de Baleares y en su lugar poner el nombre de la calle Barco Sinaia, restituyendo sus placas.

Cambiar el nombre de la calle Caídos de la División Azul y en su lugar poner el nombre de la calle Memorial 11 de marzo de 2004, restituyendo sus placas.

Cambiar el nombre de la glorieta Cirilo Martín Martín y en su lugar poner el nombre de la Glorieta de Ramón Gaya, restituyendo sus placas.

Cambiar el nombre de la calle del Algabeño y en su lugar poner el nombre de la calle de José Rizal, restituyendo sus placas».

Entre las organizaciones que han impulsado esta iniciativa en el último año se encuentran la Fundación Ángel Llorca, los Movimientos de Renovación Pedagógica, la Federación Asociaciones Madres y Padres (FAPA) Francisco Giner de los Ríos, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), los sindicatos Enseñanza Madrid CGT, Federación de Enseñanza CCOO de MADRID, CCOO Madrid, UGT Madrid y STEM, la Comuna de presos y represaliados del franquismo, la Asociación Mesa de Memoria Histórica del Distrito de Latina, Madrid Ciudadanía y Patrimonio, el Foro de la Memoria, y otras más como Ecologistas en Acción.

La iniciativa contaba también con el respaldo de unas 2500 personas de todos los ámbitos y sectores madrileños, como el periodismo, la educación, las artes escénicas, la literatura, la abogacía y de los movimientos sociales y de memoria, así como de representantes en diversos parlamentos madrileños y europeos.

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