En francés «pedagogie» y «demagogie», son palabras que riman mejor que en español, debido a la acentuación. Debe ser por eso que Emmanuel Macron y su minoritaria corte política confunden ambos términos con verdadero cinismo.

Repitiendo los elementos de lenguaje de su querido monarca presidente, los lacayos repiten una y otra vez en la radio y la televisión, que los franceses «no han entendido bien la reforma de las pensiones», y piensan que es debido a «no haber sido suficientemente pedagogos».

Si analizamos el sentido etimológico de la palabra pedagogía, entendemos rápidamente el desprecio profundo de esa minoritaria «élite» en el poder por sus conciudadanos, a los que consideran incultos, ignorantes o infantiles.

Lo cierto es que los franceses han entendido perfectamente el sentido reaccionario y abyecto de la pretendida reforma de las pensiones de Macron. La masiva movilización sindical del 19 y la de la juventud del 21 de enero son prueba de ello. De lo que Macron ha dado pruebas evidentes es de su capacidad infinita para hacer uso de la demagogia más absoluta, prometiendo un día lo que a continuación niega al día siguiente.

Tras su elección en las elecciones presidenciales en 2022, Macron reconoció que «los franceses habían votado por él, para evitar a Le Pen, y que lo tendría en cuenta», pero ahora renegando su propia palabra asegura que «los franceses le eligieron para hacer su reforma de las pensiones».

Francia: anciano en lucha por sus nietos
Francia: anciano en lucha por sus nietos

Lo cierto es que franceses han entendido que esa «reforma» es una estafa para desmantelar poco a poco el sistema de pensiones solidario que existe en Francia, favoreciendo los fondos de pensiones y las compañías de seguros, que esperan recuperar el dinero acumulado por las cotizaciones sociales. Macron y sus amigos de la multinacional BlackRock sueñan con una Francia a la moda estadounidense, pero por suerte el pueblo francés se ha alzado para defender las pensiones, los servicios públicos y decirles ¡Basta!

De memoria de observador político en Francia, en donde resido desde hace más de cuarenta años, Macron se lleva la palma del cinismo y de la incompetencia política entre los jefes de Estado de esta malograda Quinta república presidencialista, lo que representa un grave peligro para la democracia.

¿Macron y sus acólitos pecan pues de ausencia de pedagogía o de exceso de demagogia?

Ambas palabras vienen del griego y este es su significado.

  • Pedagogía: Ciencia que estudia la metodología y las técnicas que se aplican a la enseñanza y la educación, especialmente la infantil.
  • Demagogia: Empleo de halagos, falsas promesas y otros procedimientos similares para convencer a los ciudadanos y convertirlo en instrumento de la propia ambición política

Sin embargo, lo que mejor define la política ultraliberal de Macron es en realidad el cinismo, del griego kynismos: 

  • Actitud de la persona que miente con descaro y defiende o practica de forma descarada, impúdica y deshonesta algo que merece general desaprobación.
Periodista profesional en Francia desde 1976. He trabajado durante 35 años como periodista (Responsable de edición y critico de cine) en el servicio en castellano de Radio Francia Internacional. Pero también como corresponsal en París de diversos diarios y semanarios españoles y critico en Cine Classics (canal plus). Jubilado desde el 2013, escribo ahora en Periodistas en español y en Aquí Madrid. Miembro del Sindicato Francés de la critica de cine y de Fipresci, he cubierto numerosos festivales de cine internacionales, muy especialmente Cannes y San Sebastián. Militante antifranquista en los años sesenta, resido en Francia desde 1974, fecha en que me acordaron el asilo político. Hoy en día tengo la doble nacionalidad hispano francesa.

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