Francia: rabia por el suicidio de una adolescente trans expulsada del liceo por llevar falda

Tras un primer intento de suicidio el 13 de diciembre pasado, Fouad, de diecisiete años -quien conservaba su nombre masculino mientras se decidía entre Abril y Luna para identificar su cambio de género- alumna del Liceo Fenelón de Lille, en el norte de Francia, se ha suicidado en su habitación el 16 de diciembre de 2020.

Dos semanas antes, el 2 de diciembre, la administración del centro le prohibía entrar en el aula porque iba vestida con medias y falda vaquera. Los diarios franceses han señalado que «Fouad había tenido una vida difícil… Se sabía poco de ella, vivía en un hogar de acogida de jóvenes» perteneciente a la institución pública Ayuda Social a la Infancia (ASE).  

Sus compañeros –chicos y chicas- manifestaron solidaridad y protesta al día siguiente presentándose vestidos con faldas y llenando el establecimiento de carteles de denuncia. Muchos de ellos, ante los micrófonos de distintos canales de televisión, manifestaban la rabia que les había producido la expulsión de su compañera y denunciaban la actitud de la dirección del liceo como un gesto de transfobia y evidente desconexión social. Finalmente la dirección, que había justificado su rechazo diciendo que a los demás alumnos podía «chocarles» la decisión de Fouad de llevar falda, le había autorizado «a vestirse como le parezca mejor». 

El viernes 18, medio centenar de alumnos del Liceo Fenelón se concentraron ante el establecimiento para honrar la memoria de su compañera, a la que han descrito como «alegre, divertida, inteligente y benévola (…) No se conocen los motivos y no se conocerán nunca. Se ha marchado brutalmente, demasiado pronto (…) en el Liceo, Fouad estaba reconocida plenamente, tenía su lugar». Una amiga asegura que «no era una más, era un personaje». Tenía proyectos, quería estudiar derecho y trabajar en asociaciones humanitarias. También le apasionaban la moda, el maquillaje, la literatura inglesa y la filosofía.

Un comunicado distribuido durante la concentración, firmado por la Federación de Padres de alumnos y el sindicato CGT, se dirige directamente al ministro de Educación, Jean-Miche Blanquer: «La transfobia mata y Blaquer mira hacia otro lado (…) La escuela pública está todavía mal preparada para acoger a las personas trans. Es necesario formar a todo el personal de la Educación Nacional en la lucha contra las discriminaciones».  El ministro, de visita en otro departamento, ha reconocido la necesidad de esa lucha después de defender una campaña que su departamento hizo en 2019 «contra la homofobia y la transfobia».

El rectorado de la Academia de Lille (un organismo del sistema educativo francés que no tiene semejanza en nuestras leyes de educación y del que dependen los centros escolares públicos) se ha limitado a emitir un lacónico comunicado, en el que además se refiere a Fouad como alumno, masculino: «Valerie Cabull, rectora de la academia de Lille, se ha enterado con tristeza de que un alumno del último curso del Liceo Fenelon de Lille a puesto fin a sus días en el hogar de acogida el miércoles 16 de diciembre. Este dramático acontecimiento ha afectado al conjunto de la comunidad educativa».   

Más allá de los mensajes de simpatía y solidaridad con Fouad que han inundado las redes sociales, las asociaciones que por toda Francia luchan contra las discriminaciones de género han organizado concentraciones de homenaje. En las calles de las localidades de Nancy y Montpellier (donde en septiembre pasado se suicidó Doona, estudiante trans de diecinueve años), han aparecido carteles pidiendo «justicia para Fouad». En Lille, la asociación «J’en suis, j’en reste» organizó este viernes por la noche una manifestación, que estuvo muy concurrida, en honor de Fouad. 

Según la organización “SOS Homofobia”, entre el 20 y el 40 por ciento de las personas trans ya han llevado a cabo un intento de suicidio. Aparte el suicidio de Doona, una estudiante de Montpellier a la que hemos hecho referencia más arriba, “SOS Homofobia” recuerda a Maya, una mujer sin techo muerta de frío en un banco de Tournai, y las violentas imágenes de la  agresión transfoba de Julia, en 2019, en París

Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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