
Inocencia Soria[1]
Viernes, 22 de mayo 2026, poco después de las siete de la tarde, con un tremendo calor y la asistencia de más de doscientas personas, se celebró el homenaje y la ofrenda floral que la gente de Vallecas suele tributar cada año al que fue su primer alcalde democrático, Amós Acero, 85 años después de su fusilamiento el 16 de mayo de 1941 en las tapias del Cementerio de la Almudena.
En el parque que lleva su nombre, representantes de diversos colectivos sociales, vecinales y de partidos políticos del distrito rememoraron la personalidad del antiguo alcalde. Intervinieron, entre otros, el histórico exconcejal socialista Rafael Merino, Olga Martínez, concejala de Más Madrid o Jorge Nacarino, presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM).
Procedente de Toledo, Amós Acero era maestro de primera enseñanza cuando fue elegido alcalde en 1931.
Vallecas no estaba todavía integrada en Madrid (hasta 1950 no se producirá su anexión definitiva) y era un municipio independiente, con cerca de 60.000 habitantes del que formaban parte el Puente y la Villa de Vallecas.
Según el censo de 1930, algo más de la mitad de la población vallecana era analfabeta y apenas estaba cubierta la enseñanza primaria, sin contar con la carencia absoluta de secundaria o bachiller.
En España, al abrigo de las Casas del Pueblo, en los años veinte se habían ido creando sociedades de oficios varios y escuelas racionalistas con unos supuestos pedagógicos progresistas. Uno de sus maestros llegará a ser el primer alcalde democrático de Vallecas.
Amós Acero fue alcalde desde 1931 a 1939, con el lapso de tiempo del bienio negro en el que, bajo el gobierno de la CEDA, en octubre de 1934, fue cesado todo el consejo municipal vallecano acusado de haber apoyado la huelga general de Asturias. Con el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936, retornó a su puesto de alcalde tras haber permanecido durante ese periodo en la enseñanza.
Durante su mandato como alcalde, se llevó a cabo una política de mejora de infraestructuras que incluyó la pavimentación de calles, alcantarillado, enganche de las tuberías del Canal de Isabel II, obras de consolidación del matadero o eliminación de vertederos. Pero sobre todo hay que destacar la promoción de la cultura y la educación entre el vecindario y la construcción de numerosas escuelas.
En la herencia que los vallecanos hemos recibido de Amós Acero cobra especial relevancia, porque se ha conservado hasta hoy, la Biblioteca Pública Municipal de Vallecas, inaugurada el 13 de noviembre de 1933.
Aquella biblioteca, creada gracias al decreto de bibliotecas municipales de junio de 1932, con Fernando de los Ríos como ministro de Instrucción Pública, permanece en funcionamiento en su lugar originario (al final del Bulevar de Peña Gorbea, en la actual calle Puerto de Monasterio) desde hace más de noventa años y es uno de los poquísimos edificios que se conservan del Vallecas republicano. Todavía mantiene su bello rótulo original formado por azulejos.
Acabada la guerra civil, tras pasar por los campos de concentración de Los Almendros y Albatera, y pese a los numerosos testimonios presentados a su favor durante la instrucción de su juicio, Amós Acero fue condenado a muerte y fusilado.


Su memoria ha perdurado en el barrio gracias a sus familiares, vecinos y movimientos sociales que la rescatan cada año del olvido y ensalzan el significado de su forma de vida, de sus valores educativos, de su honestidad y de su consideración de la política entendida como servicio público.
En 1983, el alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván inauguró un monumento a Amós Acero que sufrió posteriormente los efectos del vandalismo y que fue sustituido en el año 2016 por un busto en piedra, obra del escultor Miguel Sobrino.
Como muestra del afecto que su figura sigue despertando, al finalizar el homenaje hacía las 9 de la noche, la estatua quedó cubierta de flores.
- Inocencia Soria González, bibliotecaria, exdirectora técnica de la Biblioteca Central Militar



