Federico Fellini (1920-1993), cineasta italiano y uno de los directores más galardonado por el Oscar en el cine de postguerra. Amado por su público, culminó una carrera cinematográfica con títulos inolvidables: La strada, Dolce Vita, Ocho y medio, Giullieta de los espíritus, Amacord, Y la nave va, entre otras… Creador del estilo “felliniano” y de personajes que forman parte de la iconografía fílmica mundial. Unido a la actriz Giullieta Masina, dejó un legado artístico que a los cien años de su nacimiento tal vez sea bueno recordar.

¿Conocen los jóvenes este hacedor de historias y de imágenes? Es un clásico del cine de posguerra, del neorrealismo italiano, pero trascendió las tendencias para darnos su visión personal, su «estilo felliniano» y dejarnos películas que aún hoy conmueven.

Su escuela fue heterodoxa, primero su inclinación por el dibujo, su atracción por los cómics americanos, después su experiencia radial como guionista y luego su encuentro con Roberto Rosellini, otro grande del cine europeo, director de ‘Roma ciudad abierta’, y sus posteriores vínculos con el medio cinematográfico que permiten a Fellini conocer y trabajar con otros directores destacados, escribir guiones y adentrarse en el mundo fílmico, mundo que vivía un resonante éxito mundial.

El cine era una de las manifestaciones de arte más populares, casi podríamos decir que fue la máxima expresión artística de la posguerra y de los años de recuperación. En ese marco, el éxito de Fellini se debió a su profunda humanidad, a su manera de narrar historias de personajes llenos de ternura y fantasía, más simbólicos que reales. El humanismo de Fellini, la frescura casi infantil, la sonrisa y la picardía afloraban en sus películas conquistando a la platea y dándonos un cine con el corazón palpitando…

Los diálogos de La Strada, esa niña-mujer torpe (tal vez la primer protagonista discapacitada del cine) interpretada por Giulietta Masina, que trabaja con Zampano (Anthony Quinn), dueño de una suerte de circo ambulante, son alegorías de la condición humana. Fellini, para llegar al rodaje del film pasa por varias peripecias: la oposición del productor que no quiere a Masina en el protagónico; luego en filmación, la dislocación del tobillo de Giulietta y la suspensión del rodaje, el enojo de Anthony Quinn porque tenía que comenzar Atila y aún no había terminado La Strada, filmando las dos películas al mismo tiempo. Una producción limitada de presupuesto con un circo de por medio con sus dobles y piruetas. La voluntad de un equipo que creía en este film, sabiendo que la película debía rodarse en exteriores y ser totalmente doblada porque no había equipos para sonido fuera de set.

Se estrena en 1954 en el Festival Internacional de cine de Venecia y gana el Leon de Plata. Nace un narrador, nace un director que marcará una época, un vanguardista que da inicio a un cine simbólico, «felliniano». En declaraciones a la prensa, Fellini confesó que La Strada estaba vinculada a él por el contenido autobiográfico. Luego ese aspecto autobiográfico se desliza en varios de sus filmes y es parte de su sello.

Fellini con Giulietta Massina
Fellini con Giulietta Massina

Fellini enfoca al hombre en su sociedad y sus temas son los eternos temas humanos: el amor, los miedos, el humor, la redención, la angustia, la muerte, la desolación, la búsqueda de objetivos para vivir…

«Su cine» se filma desde la perspectiva humanística, buceando en los sentimientos de sus personajes como en las «Noches de Cabiria», agotando las crisis existenciales en «La Dolce Vita», recordemos la célebre escena de Marcelo Mastroiani con Anita Ekberg en la Fontana de Trevi, en Roma; film simbólico, prohibido en España hasta 1980, con una estructura en capítulos donde se muestra la decadencia de la sociedad de los años sesenta y el boom económico, representada por la Via Veneto, los paparazzi, la frivolidad y el placer. En «Ocho y medio», el cineasta recrea la angustia del creador, un film autobiográfico donde muestra sus dudas y sus amores, los problemas fílmicos, la lucha entre belleza y realidad, la crisis creativa y existencial. Obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera en 1963.

En los años setenta, apasiona con «Amacord» (1974), un relato situado en la Rimini natal, en su infancia, en la Italia fascista de los años treinta. Un Fellini seguro de su mundo nos lleva por situaciones paródicas, personales, entre la fantasía y la realidad. Nuevamente gana el Oscar a la mejor película extranjera.

Dirigió a las grandes estrellas del cine: Sordi, Fabrizi, Mastroiani, Claudia Cardinale, Anita Ekberg, Anouk Aimée. No obstante, la fuerza de sus cine no estaba en la marca «estrella» sino en la narrativa, en todo caso, Fellini era la «Estrella», compitiendo con otros grandes del cine de su época: Antonioni, Bertolucci, Visconti, Ettore Scola, Pasolini, De Sica.

En 1983 estrena «Y la nave va», donde la parodia continúa, es el mundo del gran espectáculo, la opera, género tan italiano; Fellini refleja el divismo, la competencia, la frivolidad y el vaciamiento humanístico de la sociedad finisecular. Fue recibida con numerosos premios. Actualmente, en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus), se llevará a cabo un tributo a su legado cinematográfico en su centenario. Italia y Argentina preparan homenajes dentro de la posibilidad pandémica.

Si usted pasa por Rimini puede conocer la casa natal de Fellini en el número 10 de la vía Dardanelli, y visitarlo en el cementerio de Rimini donde descansa junto a Giullieta y su hijo. Existe la Fondazione Federico Fellini para los interesados en su obra. Aunque la mejor manera de celebrarlo es viendo sus películas, en las plataformas internéticas.

Grazie, caro, Fellini!
Fellini degli spiriti!

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