El Parlamento Europeo considera que Internet cada vez ocupa más espacio en nuestras vidas y afirma que necesitamos nuevas normas para los proveedores de servicios digitales.

Desde las compras en línea hasta el contenido que se comparte en las redes sociales, los eurodiputados se rigen por un principio sencillo: lo que es ilegal en el comercio tradicional debe ser ilegal en internet.

Una quinta parte de las empresas de la UE ofrece sus bienes o servicios a través de internet, y esta proporción aumenta cada año. 

El Parlamento propone cambios para proteger mejor nuestras vidas en la red: «Hoy en día, las plataformas y los proveedores de servicios digitales se han convertido en servicios públicos. Los utilizamos a diario para comunicarnos, compartir información, organizar nuestras vacaciones, reservar un hotel o hacer nuestras compras en línea». 

Sin embargo, no se trata solo de lo que compramos, sino de los datos personales que cedemos y las noticias y la información que leemos y compartimos. 

Los eurodiputados afirman que las nuevas normas se basan en un principio sencillo: lo que es ilegal en el comercio tradicional debe ser ilegal en internet. 

«¿Qué debe hacer Twitter frente al discurso de odio y el racismo? 
¿Qué debe hacer Facebook frente a la pornografía infantil? 
¿Y qué debe hacer YouTube frente al contenido terrorista?» 

El Parlamento quiere establecer un marco jurídico estricto, que incluya multas, para hacer frente al contenido ilegal y supervisar mejor el contenido dañino. 

«Se trata de salvaguardar los derechos fundamentales, dar a los consumidores la posibilidad de elegir y, en última instancia, queremos facilitar a las empresas de nueva creación el acceso al mercado». 

Los eurodiputados rechazan un enfoque único e insisten en que las grandes plataformas deben rendir cuentas, las pequeñas deben poder crecer y los consumidores deben estar protegidos.

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