Estados Unidos se reincorporó oficialmente este viernes 20 de febrero 2021 al acuerdo internacional de París que busca evitar el aumento de la temperatura del planeta a niveles catastróficos, y fomentar una transición energética hacia renovables y alternativas amigables con la naturaleza.

El enviado especial de Estados Unidos para el Clima, John Kerry, expresó el compromiso del Gobierno del presidente Joe Biden para neutralizar las emisiones, invertir en la economía verde y garantizar un futuro mejor para las generaciones venideras.

«Por los pasados cuatro años, la ausencia de un jugador clave creó una brecha en el Acuerdo de París, un eslabón perdido que debilitó el conjunto», aseguro el Secretario General este viernes 20 durante un evento que marcó el regreso oficial de Estados Unidos al Acuerdo de París, del que se retiró en 2020 durante el gobierno del expresidente Donald Trump, quien también había decidido desligarse del Consejo de Derechos Humanos y la Organización Mundial de la Salud.

«Nos unimos de nuevo al esfuerzo climático internacional con humildad y con ambición. Humildad al saber que perdimos cuatro años en los que Estados Unidos estuvo fuera de la mesa, humildad en saber que ningún país o continente está haciendo lo que debe hacer, pero también ambición, al saber que el Acuerdo de París solamente no hará lo que la ciencia nos pide que hagamos ahora», aseguró John Kerry, el ahora enviado especial de Estados Unidos para el Clima y quien fue encargado de firmar oficialmente el Acuerdo de París en la sede de Naciones Unidas en Nueva York en 2016 cuando era Secretario de Estado.

Kerry firmó entonces el pacto junto a su pequeña nieta, en un acto emblemático que quedó captado en la fotografía que mostramos en portada. Para el titular de la ONU, el Acuerdo es precisamente un «pacto» con nuestros descendientes y toda la humanidad.

Kerry, dijo que es «absolutamente posible» todavía mantener el aumento de la temperatura global a 1,5 grados Celsius, lo determinado como máximo para evitar consecuencias catastróficas por los científicos internacionales.

«Necesitamos reducir las emisiones globales a la mitad para 2030; necesitamos hacer obsoleto el carbón cinco veces más rápido; necesitamos aumentar la cobertura de árboles cinco veces más rápido; tenemos que aumentar la energía renovable seis veces más rápido; necesitamos hacer la transición a vehículos eléctricos a un ritmo veintidós veces más rápido. ¿Entienden lo que quiero decir? Todo tiene que hacerse con el mayor sentido de urgencia y determinación de que necesitamos ganar esta batalla», expresó el enviado especial.

Compromisos sin cumplir

António Guterres resaltó que a pesar de que el Acuerdo es un logro histórico, los compromisos asumidos hasta ahora no suficientes, ni siquiera se están cumpliendo y las señales de advertencia están por todas partes.

«Los seis años desde 2015 han sido los seis años más calurosos registrados; los niveles de dióxido de carbono están en niveles récord; incendios, inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos, los acontecimientos están empeorando en todas las regiones. Si no cambiamos de rumbo, podríamos enfrentar un aumento catastrófico de temperatura de más de tres grados este siglo. Este año es fundamental», recalcó.

Este año 2021 se celebrará la 26 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) en Glasgow, Reino Unido. El titular de la ONU la ha llamado una reunión «definitiva» porque «los gobiernos tomarán decisiones que determinarán el futuro de las personas y el planeta», dijo.

Por su parte, Kerry dijo que Estados Unidos tampoco puede hacerlo solo, pero que China, el mayor emisor, así como India, Rusia, Japón y los diecisiete países que más producen emisiones de gases de efecto invernadero deben unirse y llegar con planes reales a Glasgow.

«Tenemos que ir con planes reales de cada paso que vamos a tomar en los próximos diez años… diecisiste naciones tienen que realmente dar un paso adelante y reducir las emisiones. Esto significa que todos tendremos que crear objetivos ambiciosos y alcanzables, y aumentar la inversión en soluciones e innovaciones climáticas», dijo.

Kerry agregó que su país, bajo el mando del presidente Biden, sacará provecho del 2021, al que también llamó un año definitivo haciéndose eco de las palabras del Secretario General.

«Sacaremos provecho a las reuniones del G7, el G20, el consejo Ártico y la Asamblea General. Este es un año muy ocupado pero el más importante de muchas maneras. Lo estamos apostando todo, y estamos agradecidos de tener un colaborador como Guterres. Glasgow es nuestra última y mejor oportunidad para ponernos en un camino más seguro», resaltó.

Los tres objetivos principales

António Guterres explicó que tanto Estados Unidos, como los demás miembros del grupo de los G20, tienen un papel decisivo para que el Acuerdo de París cumpla su objetivo, a través de tres acciones principales.

«Primero, la visión a largo plazo. Un objetivo central de las Naciones Unidas este año es crear una coalición por emisiones netas cero para 2050», explicó.

El año pasado, países que representan el 70 por ciento de la economía mundial y el 65 por ciento de emisiones globales de dióxido de carbono se comprometieron al «cero neto».

En segundo lugar, se debe lograr una década de transformación ya que la ciencia demuestra que se necesita un progreso exponencial en la reducción de emisiones. El Secretario General declaró que esperaba que todos los gobiernos presenten planes más ambiciosos, concretos y creíbles al respecto para la COP26.

En tercer lugar, según el titular de la ONU, se necesitan acciones inmediatas para garantizar que la recuperación de la pandemia de COVID-19 sea una oportunidad para reconstruir mejor y más fuerte.

«Para hacer eso, debemos invertir en una economía verde que ayude a sanar el planeta y su gente, y crear empleos estables y bien remunerados para garantizar una mayor equidad y prosperidad sostenible», dijo.

Eso significa eliminar el carbón; apoyar una transición justa, con capacitación y oportunidades para las personas cuyos trabajos sean impactados; dejar de invertir en proyectos de combustibles fósiles que arruinan la salud de las personas, destruyen la biodiversidad y contribuir a la catástrofe climática; y trasferir la carga fiscal de los ingresos al carbono.

Al respecto, Kerry dijo que las empresas en todo el mundo se están dando cuenta que invertir en la economía verde no requiere gastos, sino inversiones, y eso va a generar ganancias que financien nuevos proyectos.

«Esto va a generar la más grande transformación económica, creando millones de trabajos, creando un aumento increíble de la calidad de vida, con menos cáncer, menos asma en los niños, y con más seguridad en nuestros países, porque no estaremos amenazados con irnos a la guerra por fuentes energía. Estaremos mucho mejor con esta transición y está completamente comprobado en todos los modelos de que pagaremos más impuestos si no lo hacemos, es mucho más barato enfrentar la crisis climática ya que hacerlo después», concluyó.

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