Este domingo 14 de junio entró en vigor el nuevo etiquetado de la miel en España. Uno de los objetivos de la nueva norma del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación es la mejora de la información proporcionada al consumidor sobre el origen de la miel y se cumple una demanda histórica de los apicultores desde hace dos décadas.
Así, se establece la obligación de indicar en la etiqueta de las mieles que se comercialicen en España el país de origen donde ha sido recolectada y en caso de ser mezclas de mieles de varios países, el porcentaje que representa cada uno.
España fue pionera en la Unión Europea (UE) en la clarificación del etiquetado de origen de la miel, al establecer, desde 2020, la indicación obligatoria en el etiquetado de la lista de los países de origen donde la miel y sus mezclas hayan sido recolectadas.
El sector espera afecte positivamente en la valoración del producto nacional pero que piden vaya unido a una campaña de «educación e información» al consumidor para que sepa qué consume.
Hasta ahora se ponía el origen, pero no el porcentaje. Por ejemplo, había mieles que tenían un dos por ciento de miel española y ya ponía España y eso era engañar al consumidor.
La miel nacional no puede competir en precio con otras internacionales, pero destaca por su calidad y el cambio también legislativo tiene su origen en la Unión Europea.
El consumo en España es de 800 gramos por persona, o sea, alcanza unas treinta mil toneladas de miel que se producen, pero debido a su gran calidad, se exporta para lograr mejor rentabilidad y por eso hay déficit.
El sector apícola español cuenta con un censo de casi tres millones de colmenas, en concreto, 2,8 millones y una producción final de algo más de 33.134 toneladas en 2025.
El país aglutina más de 36.000 explotaciones de las que alrededor del 17 % son profesionales (las que reúnen más de 150 colmenas), lo que supone el nivel de profesionalización del sector apícola más alto de la UE.
La denominación de origen protegida de miel más antigua de España es la DO Miel de la Alcarria (desde 1996), a la que siguen Miel de Granada (desde 2005); Miel de Tenerife (desde 2014); Miel de Liébana (desde 2016) y Miel de Villuercas-Ibores (desde 2017).
Las últimas dos mieles con DOP han sido Miel de Ibiza (2023) y Miel de Málaga (2024).
Con Indicación Geográfica Protegida (IGP), desde 2007, Miel de Galicia y desde 2022, Miel de Asturias.




