Según los datos del tercer trimestre de la Encuesta de Población Activa (EPA), el número de personas paradas en la Comunidad de Madrid se sitúa en 459 100, con un incremento de 105 500 personas con respecto al mismo trimestre del año anterior, datos que a juicio de Isabel Vilabella, secretaria de Relaciones Laborales y Formación de UGT en Madrid, hacen necesario otro modelo productivo con condiciones laborales dignas o tardaremos demasiado tiempo en volver a la normalidad.

Este aumento de personas paradas en la Comunidad de Madrid ha supuesto el doble (29,65 por ciento) que en el resto de España (508 500 personas y un incremento del 15,82 por ciento).

En términos anuales, el aumento del paro es casi general y los mayores aumentos se dan en la Comunidad de Madrid (105 500), Cataluña (84 500) y Comunitat Valenciana (83 100).

La tasa de paro en la Comunidad de Madrid ha aumentado en el último año un 2,99 por ciento, pasando del 10,26 al 13,25 por ciento.

Esta subida es una muy mala noticia, señala Isabel Vilabella, porque habría que sumar las personas en ERTE y el aumento de un 0,94 por ciento del porcentaje de hogares con todos sus miembros en paro en el último año, pasando de un 4,73 al 5,67 por ciento.

Además, el paro se está cebando con las mujeres, porque el sector más afectado es Servicios, en el que trabajan muchas mujeres (53,7 por ciento de paro femenino).

En la distribución por sexos, el volumen de parados, en variación anual, se sitúa en 45 600 hombres (27,32 por ciento) y en 59 400 mujeres (31,75 por ciento), apreciándose que esta diferencia entre hombres y mujeres en la incidencia del desempleo se agrava, aún más, ante una situación excepcional como es la crisis derivada de la pandemia.

La tasa de actividad ha caído levemente, en relación al año anterior, en -0,58 por ciento, pasando del 62,37 al 61,79 por ciento.

La suspensión de la actividad ha sido masiva, destruyéndose una cantidad considerable de empleo, pero una cifra mucho mayor se ha salvado gracias a los mecanismos que han protegido el empleo gracias a su mantenimiento en situación de inactividad total o parcial de los ertes. Por consiguiente, las medidas laborales adoptadas han conseguido salvar la mayor parte del empleo afectado por el confinamiento y han evitado una debacle laboral similar, pero más aguda, a la sufrida en la crisis anterior.

La variación negativa en el número de ocupados nos indica que se han destruido un total de 90 900 empleos en el último año.

La variación se produce en todos los sectores:

  • 4200 ocupados menos en Agricultura.
  • 16 200 ocupados menos en Industria.
  • 7600 ocupados menos en Construcción.
  • 62 900 ocupados menos en Servicios.

En cuanto a los parados por sectores se produce un aumento en todos, en variación anual:

  • 1000 personas paradas más en Agricultura (83,33 por ciento de incremento)
  • 18 700 personas paradas más en Industria (217,44 por ciento de incremento)
  • 6000 personas paradas más en Construcción (33,52 por ciento de incremento)
  • 72 500 personas paradas más en Servicios (72,50 por ciento de incremento)

El parón de la actividad empresarial y el congelamiento de las decisiones de contratación de las empresas ha creado un contexto de nulas oportunidades de empleo a corto plazo. Finalmente, el hundimiento de las actividades estacionales ha terminado por influir en las expectativas de encontrar empleo.

Lo único que salva algo la situación son los programas de la Estrategia Madrid por el Empleo, que están permitiendo reactivar a las personas en desempleo de larga duración y la cobertura del Estado con los ertes, gracias a los que muchas familias pueden comer.

Para UGT, esta situación no se puede mantener más tiempo, hay que tomar medidas drásticas y si se cierra Madrid, algo que parece inevitable, que sirva para recuperar la salud y para que se pueda recuperar también, cuanto antes, la actividad económica, pero cambiando las reglas. Es necesario otro modelo productivo con condiciones laborales dignas o tardaremos demasiado tiempo en volver a la normalidad.

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