José Antonio Sierra

El Gobierno hizo saber en su momento que los mayores sanos que viven en residencias podrían salir de los centros a partir del domingo 21 de junio de 2020.

Pero algunos centros tienen su propio protocolo para disuadir al residente de salir a pasear tras más de tres meses de confinamiento y, con graves daños para la  salud física y mental de  algunos residentes:

1º- Limitar el tiempo y días  para poder salir a pasear.

2º- A su vuelta a la residencia:
2.1.- Llevar mascarilla dentro de la residencia y guardar la distancia entre personas de 2 metros aunque casi ningún residente lo haga.
2.2.- COMER SOLO Y AISLADO EN SU HABITACIÓN DURANTE UNA SEMANA..
2.3.- Tomarse la temperatura diariamente.

El apartado 2.2. nos parece cruel, inhumano y humillante.

Podemos acatar  las medidas que tome el centro con las personas que salen a la calle pero no compartir la medida que el residente tenga que comer aislado y confinado en su habitación, salvo poder salir a las zonas comunes de la residencia por tiempo limitado, con mascarilla y guardando la distancia física de dos metros con todo el personal de la residencia.

Hoy, domingo 28 de junio de 2020, en una residencia de Málaga un residente cumplirá 84 años aislado en su habitación, comiendo solo en su habitación, sin ninguna persona a su alrededor para compartir mesa y posiblemente aguantando temperaraturas de más de treinta grados en una habitación que mira al poniente y aire acondicionado a ratos.

¿Cuál es su delito?
¿Haber tenido que salir de la residencia unas horas con mascarilla puesta y casi sin pisar la calle?

Si a esto lo llamamos humanidad ¿qué nos espera después de la COVID-19 en algunas residencias de mayores?

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