Este domingo 7 de junio de 2020, las personas mayores de setenta años que disfrutábamos de la posibilidad de caminar por el Parque Central de Tres Cantos en la franja horaria de diez a doce de la mañana hemos tenido que apartarnos en varias ocasiones del camino para dejar pasar a personas en bicicleta.

En algunos casos eran también personas mayores que preferían pedalear a caminar, nada que objetar cuando son conscientes del peligro que puede suponer encontrarse un caminante frente a un ciclista que sale de una curva aunque no vaya muy rápido, en pistas de arena donde es fácil derrapar si hacen algún giro brusco para evitarte, o con la posibilidad de dar un mal paso o un traspié para evitar que la bicicleta nos roce.

Pero lo más incomprensible ha sido, ya subiendo la cuesta desde el lago hasta la Plaza de la Caléndula, hasta tres sobresaltos por niños que bajaban alegremente a velocidades que sí resultaban excesivas desde la visión de quienes caminábamos, porque hemos podido ver cómo en una ocasión un chaval ha tenido que cruzarse literalmente entre dos personas mayores para evitar arroyarlas, sin que los padres, en este caso iban tres menores y dos adultos, les hicieran la más mínima reconvención.

Si estas faltas de civismo de los progenitores es habitual, el alcalde Jesús Moreno debería replantearse los usos y franjas horarias del parque.

Rafael Jiménez

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