Cuando faltan cuatro meses para la elección presidencial en Francia, la campaña extraoficial con candidatos declarados o no declarados sigue su curso con encuestas cuyos muestreos dejan mucho que desear, con una evidente tendencia a la manipulación de la opinión, por decirlo de manera elegante.

El presidente Enmanuel Macron, candidato no declarado a su sucesión, hizo un discurso electoral durante media hora, el pasado 9 de noviembre, que esperamos le sea deducido de su tiempo de palabra en la campaña oficial. 

La extrema derecha neofascista por su parte cuenta con dos candidatos Eric Zemour y Marine Le Pen.

La derecha LR (ex gaullistas) todavía no ha decidido quien será su candidato entre varios pretendientes, pero todos se alinean con el neoliberalismo europeo y con las posiciones de la ultraderecha en materia de inmigración.

El estado de urgencia sanitario contra el covid se ha transformado en Francia en un instrumento político liberticida en manos del gobierno y del presidente, que han optado por la estrategia autoritaria del miedo y la amenaza permanentes.

Entre el covid y el omnipresente debate sobre seguridad y emigración, catecismo de la derecha y la extrema derecha en todas las elecciones, los «grandes medios informativos» siguen escamoteando el verdadero debate sobre el programa económico, social y ecológico necesario para garantizar el nivel de vida y el bienestar de la población.

En el marco de la izquierda parlamentaria en Francia, el programa de Unión Popular es hasta el momento la única propuesta completa, seria y coherente frente a la política neoliberal de la derecha y de la extrema derecha neofascista. Programa publicado y disponible en todas las librerías del país desde el 18 de noviembre.

El carácter perverso de la elección presidencial en Francia consiste en pedir a los franceses que elijan un «hombre (o mujer) providencial» para dirigir el país, un «presidente monarca» al que la constitución de la quinta república otorga plenos poderes.  Las elecciones legislativas celebradas inmediatamente después se convierten en una simple confirmación de ese voto presidencial.

La discusión sobre los programas de cada cual es en cambio evacuada rápidamente en una mini campaña oficial, que empezará a partir del 28 de marzo, siendo la elección el 9 y el 23 de abril en dos vueltas y escrutinio mayoritario.

El gran riesgo del sistema presidencialista francés es que una fuerte abstención provoque la ausencia de legitimidad y credibilidad del candidato ganador en la segunda ronda. La intensa campaña electoral desarrollada por Francia insumisa se ha dirigido en consecuencia a movilizar a los jóvenes y a los abstencionistas que tienen hoy más que nunca el destino de Francia en sus manos.

¿Que es ser de izquierdas en 2021?

No cabe duda que la izquierda francesa tropieza con grandes dificultades para presentarse unida a la próxima elección presidencial. El fracaso hasta el momento en la organización de una elección primaria de la izquierda francesa, para elegir un candidato único y común, muestra a mi entender que es necesario en este siglo veintiuno, redefinir lo que significa hoy en día ser de «izquierdas».

¿Yannick Jadot, Anne Hidalgo y Arnaud Montebourg son de «izquierdas»? A menudo depende de los días pares o impares. En todo caso los tres tienen en común su absoluto rechazo del programa de la izquierda parlamentaria «Francia Insumisa» y de su candidato Jean Luc Melenchon.

Quizás porque los tres han adoptado el neo lenguaje de los «grandes» medios informativos que consiste en calificar a Francia insumisa de «extrema izquierda» y a Melenchon como enemigo principal.  Cuando todavía las palabras tenían un sentido los términos de derecha e izquierdas se reservaban siempre al arco parlamentario. El término de extrema izquierda define por lo tanto las posiciones extraparlamentarias. 

En la izquierda francesa, el Partido Comunista que en 2017 se unió con Francia insumisa, presenta esta vez su propio candidato Fabien Roussel, sin posibilidad real de calificarse en la primera vuelta. Es el caso también de otros partidos y movimientos de izquierdas, como un sector minoritario socialista que dirige Gerard Filoche, que aprueban sin embargo buena parte del programa de unión popular. 

Lo ideal seria que Melenchon y Francia insumisa den garantías de representación a todas esas fuerzas dispersas, pero las querellas entre sus dirigentes no han permitido hasta ahora un acuerdo. La propuesta de Melenchon es la creación este domingo en el mitin parisino de un parlamento de la unión popular que incluya personalidades políticas de izquierdas mas allá de la propia «Francia insumisa». Iniciativa a la que han adherido ya el ecologista Thomas Portes, o Aurelie Trouvé, exdirigente de la organización alter mundialista Attac.

La extrema izquierda extraparlamentaria, muy presente en las luchas sociales, presenta también tres candidatos a la presidencia, pero no con la intención de llegar al poder, sino de utilizar la campaña presidencial como una tribuna política, de la que están privados en los grandes medios informativos a lo largo del año.

Una alternativa de izquierdas electoral al capitalismo «neoliberal»

«L’Avenir en Commun» (El futuro en común) publicado por la editorial Seuil, en venta por tres euros, es un «libro programa» de 158 paginas elaborado colectivamente por los dirigentes, militantes y simpatizantes de Francia Insumisa, con un prólogo de su candidato a la presidencia Jean Luc Melenchon.

Su programa se presenta como un análisis coherente sobre el mundo actual en torno a cinco temas generales: vivir libres y ciudadanos, la adaptación al sistema de la naturaleza, la unión para alcanzar el bienestar, la humanización de las personas y de la sociedad, y por ultimo el ordenamiento del mundo.

Catorce capítulos con propuestas detalladas para una alternativa de izquierdas social y ecológica frente al desastroso balance del «neoliberalismo» económico representado en Francia por Macron y en Europa por la política de la Comisión de Bruselas y del Fondo Monetario internacional.

El programa del candidato Melenchon empieza denunciando la monarquía presidencial que es actualmente la quinta republica, y propone en caso de ganar la elección la convocatoria inmediata de una Asamblea Constituyente, que permita modificar las instituciones republicanas. Una sexta republica parlamentaria respetuosa de la intervención popular., que instaure el RIC Referéndum de iniciativa ciudadana.

Mientras el capitalismo financiero empobrece a las clases medias y destruye el ecosistema en el planeta, el programa de Unión Popular propone una alternativa que va de la planificación ecológica a la protección y colectivización de los bienes comunes fundamentales como son: el agua, el aire, la salud, o la energía.

De la prohibición de los pesticidas al abandono progresivo de la energía fósil y de la energía nuclear planificando el paso a un cien por cien de energías renovables de aquí al 2050, «l’avenir en común» propone penalizar a los industriales que contaminan el planeta. Su programa busca un equilibrio entre la necesaria relocalización de las industrias y la lucha contra las consecuencias del cambio climático.

Anteponer el ser humano a la lógica egoísta del capital financiero pasa en consecuencia por la ruptura con el programa de privatizaciones a ultranza dictado por las multinacionales del planeta y sus lobbies políticos en Europa. Frente a la Europa neoliberal los insumisos proponen una Europa social y generosa, que acoja dignamente a los inmigrantes, poniendo en cuestión todos los tratados europeos antiecológicos o antisociales.

Reconstruir el servicio publico de la salud, revalorizar los salarios del personal sanitario, de los oficios de vinculo social, nacionalizar las autopistas, restablecer los servicios públicos destruidos en todos los ámbitos por los sucesivos gobiernos en Francia desde 1982. 

La lucha por el pleno empleo, el aumento del salario mínimo a 1400 euros netos, la jubilación a los sesenta años, reforzar el actual sistema de seguridad social, revalorizar el seguro de desempleo, prohibir los despidos «financieros» injustificados, y abrogar la ley «trabajo» que ha desmantelado en Francia numerosas protecciones del derecho laboral, forman parte de propuestas concretas de la Unión Popular.

La financiación de ese programa electoral se apoya evidentemente en una profunda reforma fiscal en las antípodas de la de Macron: Una verdadera declaración de guerra contra el capital financiero y sus millonarios accionistas: Reforma de la fiscalidad, reinstauración del impuesto sobre las grandes fortunas (ISF),  lucha contra los paraísos fiscales, imposición de los beneficios de las  multinacionales y de los Gafam, que escapan a una justa distribución de la riqueza mediante «la optimización fiscal», crear un polo bancario publico y rechazar el chantaje del supuesto rembolso de la deuda publica, que agitan como un espantapájaros los dirigentes del banco central europeo, para justificar las políticas de austeridad en todo el continente.

Periodista profesional en Francia desde 1976. Miembro del Sindicato Francés de la crítica de cine y de FIPRESCI, he cubierto desde 1979 sin interrupción los festivales de Cannes y de San Sebastián, así como otros festivales internacionales. En San Sebastián presento desde 2008, los “Desayunos horizontes” en la sección Horizontes Latinos.

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