La Encuesta de Salud de España 2025 sitúa el consumo diario de tabaco en el 15,4 por ciento, el mínimo de la serie, mientras el alcohol repunta, la sintomatología depresiva alcanza al 35,6 por ciento de la población y la salud percibida cae al peor dato desde 1987.
Menos tabaco, más alcohol y una población que se siente peor. Es el retrato que dibuja la Encuesta de Salud de España 2025 (ESdE 2025), elaborada por el Ministerio de Sanidad y el Instituto Nacional de Estadística (INE) y presentada este martes. El 15,4 por ciento de la población de quince y más años fuma a diario, el nivel más bajo desde que existen registros y menos de la mitad del 32,1 por ciento de 1993. En la edición anterior, la de 2023, el dato era del 16,6 por ciento.
La encuesta, que sustituye desde 2023 a la antigua Encuesta Nacional de Salud y a la Encuesta Europea de Salud en España, se basa en 25.961 entrevistas —21.641 a personas de quince y más años y 4320 a menores, a través de sus padres o tutores— hechas entre abril de 2025 y marzo de 2026.
Un descenso desigual
La caída del tabaquismo ha sido más intensa entre los hombres y los jóvenes, pero no ha borrado las diferencias. Fuma a diario el 18,4 por ciento de los hombres y el 12,6 por ciento de las mujeres, y la clase social pesa tanto como el sexo: entre los hombres, el porcentaje pasa del 8,8 por ciento en la clase más favorecida al 26,6 por ciento en la de trabajadores no cualificados, tres veces más.
La nota técnica añade dos datos que la nota de prensa del Ministerio omite. El primero, que el uso de nuevos productos sigue siendo minoritario: el 1,4 por ciento usa cigarrillo electrónico y el 1,6 por ciento, tabaco calentado. El segundo, que el 7,8 por ciento de la población sigue expuesta a diario al humo del tabaco en espacios cerrados, una proporción que supera el 10 por ciento entre los 15 y los 44 años, veinte años después de la Ley 28/2005 de medidas sanitarias frente al tabaquismo.
La tendencia coincide con la de los adolescentes. La encuesta ESTUDES 2025, publicada en noviembre del año pasado, ya situó el consumo de tabaco entre estudiantes de 14 a 18 años en mínimos históricos: un 11,6 por ciento había fumado en los últimos 30 días, frente al 15,6 por ciento de 2023.
Madrid, por debajo de la media
La Comunidad de Madrid partía de una posición favorable. En la edición de 2023, el porcentaje de fumadores diarios en la región era del 13,3 por ciento (11,8 por ciento en mujeres y 15 por ciento en hombres), más de tres puntos por debajo de la media nacional, según las tablas autonómicas del Ministerio. Solo Cantabria, Asturias, Ceuta y Melilla presentaban entonces tasas más bajas.
El sistema de vigilancia propio de la Consejería de Sanidad, el SIVFRENT-A, que mide de forma continua los hábitos de los madrileños desde 1995, situó en su avance de 2025 en el 17,2 por ciento la proporción de adultos que fuman de forma diaria u ocasional, sin cambios significativos respecto al año anterior pero dentro de una tendencia descendente. Las dos cifras no son comparables entre sí: una mide solo el consumo diario y la otra suma también a los fumadores ocasionales.
Los resultados de la ESdE 2025 desagregados por comunidad autónoma están disponibles en las tablas detalladas del Ministerio, aunque la nota de prensa no ofrece ningún dato territorial.
El alcohol vuelve a subir
Frente al tabaco, el alcohol cambia de tendencia. Tras varios años de descenso, el 8,9 por ciento de la población de 15 y más años bebe a diario y el 35,1 por ciento lo hace al menos una vez por semana, ambos por encima de 2023 y con valores muy superiores entre los hombres.
Lo que más crece es el consumo intensivo, el conocido como atracón: seis o más bebidas en los hombres y cinco o más en las mujeres en un intervalo de cuatro a seis horas. Lo practica al menos una vez al mes el 28,7 por ciento de los hombres y el 22,2 por ciento de las mujeres de 25 a 34 años, el grupo con valores más altos, y el 26,9 por ciento y el 20,9 por ciento de quienes tienen entre 15 y 24 años.
El repunte llega cuando la regulación sigue centrada en los menores. El proyecto de Ley de prevención del consumo de bebidas alcohólicas en menores, que el Consejo de Ministros remitió a las Cortes en marzo de 2025, se dirige a la población menor de edad, pero los datos de la encuesta señalan que el consumo intensivo alcanza su máximo en adultos jóvenes de entre 25 y 34 años, fuera de su ámbito.
Más hábitos saludables, peor salud percibida
La paradoja de la encuesta es que los hábitos mejoran mientras la percepción empeora. El sedentarismo en el tiempo de ocio baja al 24,8 por ciento (28,5 por ciento en mujeres y 21 por ciento en hombres), el 58 por ciento come fruta fresca a diario y el 36 por ciento verdura. Sin embargo, solo el 68,3 por ciento de la población considera que su salud es buena o muy buena, el porcentaje más bajo desde que comenzó la serie en 1987. En 2023 era el 74 por ciento: un descenso de casi seis puntos en dos años. Según la nota técnica, la caída afecta a todos los grupos de edad salvo a los mayores de 75 años.
La salud mental explica buena parte del deterioro. El 35,6 por ciento de la población presenta algún grado de sintomatología depresiva, frente al 29,8 por ciento de 2023. Es leve en la mayoría de los casos, pero el 14,1 por ciento —el 17,7 por ciento de las mujeres— presenta síntomas moderados, moderadamente graves o graves.
- Tabaco diario: 15,4% (16,6% en 2023; 32,1% en 1993).
- Alcohol diario: 8,9%. Semanal: 35,1%. Ambos suben respecto a 2023.
- Salud buena o muy buena: 68,3%, mínimo desde 1987 (74% en 2023).
- Sintomatología depresiva: 35,6% (29,8% en 2023).
- Obesidad adulta: 17,2%, más otro 37,2% con sobrepeso.
- Sedentarismo en el ocio: 24,8%.
La brecha de clase atraviesa todos los indicadores
Cerca del 79 por ciento de las personas de la clase más favorecida valora bien su salud, frente al 62 por ciento de la menos favorecida. La obesidad, que afecta al 17,2 por ciento de los adultos, muestra el gradiente más acusado entre las mujeres: del 8,8 por ciento en la clase alta al 23,4 por ciento en la de trabajadoras no cualificadas. La propia nota técnica advierte de que la mejora de las medias no implica que se reduzcan las desigualdades.
El documento técnico recoge además otros dos datos que no aparecen en la nota de prensa y que dibujan el contexto sanitario: las listas de espera son la primera causa por la que la población no accede a la atención médica (afectan al 33,1 por ciento de las mujeres y al 25,2 por ciento de los hombres) y el 24 por ciento de los residentes en España ya cuenta con seguro privado, un porcentaje que va del 40,5 por ciento en la clase más alta al 10,8 por ciento en la más baja.
Lo que la encuesta no responde
El Gobierno aprobó el 21 de julio de 2026 el proyecto de reforma de la ley antitabaco, que extiende la prohibición de fumar y vapear a las terrazas de hostelería, playas y piscinas y que se tramita ahora en el Congreso de los Diputados.
El Ministerio que dirige Mónica García presenta el mínimo histórico como aval de esa política, pero los datos dejan abiertas varias preguntas. Si el tabaquismo triplica su prevalencia entre los hombres de la clase más baja, ¿qué medidas específicas y con qué presupuesto se dirigirán a esos grupos, más allá de ampliar los espacios sin humo? Si el consumo intensivo de alcohol se concentra entre los 25 y los 34 años, ¿quién y cómo actuará sobre una franja que queda fuera de la ley de menores?
Y, sobre todo, la encuesta registra en dos años un aumento de casi seis puntos en la sintomatología depresiva y la peor percepción de la salud en casi cuatro décadas, sin que la nota oficial plantee una explicación ni una respuesta.
Con las listas de espera como principal barrera de acceso, la pregunta de con qué recursos y en qué plazos se atenderá ese malestar, que en Madrid compete a la Consejería de Sanidad, queda sin contestar.




