Nos encanta la casa de los backpackers (mochileros), el hogar de nuestro hijo, tiene hasta huerta. Está como una leonera. Normal, son todos adolescentes procedentes de medio mundo. Y llegan muertos a la casa después de duras jornadas de trabajo en el campo, en la tierra del Kiwi. Pero el entorno donde se levanta su casa de madera y la atención que les otorga el dueño de la granja, les compensa.

Día 10º Marisol Castro

De su forma de trabajar, de contratar, de gestionar un negocio y una explotación, de cuidar a su mano de obra, deberían aprender muchos empresarios españoles y, especialmente, los del sector agrícola que contratan temporeros. Al fin y al cabo los visados de trabajo y estudios que ofrece Nueva Zelanda a los jóvenes de todo el mundo (solo 200 al año para españoles) también son un método para tener mano de obra temporal para el campo. Pero hay que poner en valor, lo bien cuidados que están, como los respetan, y siempre trabajan con alta en la Seguridad Social. El salario, tampoco están nada mal: mil dólares neozelandeses semanales, unos seiscientos euros al cambio.

Hemos conocido al dueño, Patrick. Es grande, inmenso, pero amable y parece buena gente. Hemos podido ver el orchard donde se cultivan los famosos kiwis neozelandeses, dicen que los mejores del mundo. Y Javi nos ha hecho una visita informal y descriptiva de cómo se cultivan y cuál es el tipo de vida que se lleva en una de estas granjas. Si es posible hay que intentar ver esto, cómo se vive allí, cuál es su rutina diaria y el trabajo de la mayoría de la población de las islas, donde predomina la ganadería y la agricultura, aunque también la pesca, generalmente para autoconsumo.

Volvemos a la carretera con nuestro hijo, camino de Wellington. Ahora vamos con las dos autocaravanas porque Javi se queda en la capital para renovar el pasaporte y poder pedir una ampliación de su permiso de estancia en este país. No nos extraña, aunque nos apena tenerle tanto tiempo lejos de casa.

Cambiando la rueda de la caravana después de un pinchazo en plena carretera
Pinchazo en plena carretera

Antes de irnos no podemos dejar de ver Opotiki, descubrir sus casas y su maravillosa playa. Es inmensa, preciosa y con olas para surferos. En Opotiki tuvimos que arreglar nuestro primer pinchazo de rueda. Hubo suerte, nos dimos cuenta al repostar en la gasolinera, antes de salir del pueblo, justo en frente había un taller de neumáticos. Solo costó 15 $ NZ y te la arreglan y cambian en el momento. No tuvimos tanta suerte con otro reventón que nos obligó a retrasar el viaje y cambiar la rueda en plena carretera.

Solventado el inconveniente, rodamos en dirección al Parque Nacional del Tongariro, situado casi en el centro de la Isla Norte. Antes tenemos otra visita obligada, las cataratas más caudalosas de Nueva Zelanda. Hay muchas repartidas por todo el país, pero Huka Falls, en Wairakei, impresionan por el rebosante y constante caudal, su color azul turquesa y la fuerza con la que baja el río Waikato. Es el más largo de Nueva Zelanda, y está encajonado en un torrente hasta que rompe la cascada en un lago.

Cascadas Huka Falls, Wairakei

Impresiona aún más situarse sobre un pequeño puente peatonal que atraviesa la caudalosa cola de caballo y escuchar el estruendo de los más de 220.000 litros de agua por segundo que discurren y retumban bajo nuestros pies. Esta experiencia es una de las que no puedes dejar de sentir. Una imagen que nos acompañará el resto del viaje. Un preludio para adentrarnos en uno de los parajes míticos de la Trilogía de Tolkien.

Orodruin, El Destino

Hoy dormimos al pie del Monte Tongariro, el monte sagrado para los maoríes. Uno de sus conos, el Ngauruhoe se hizo famoso con el nombre de El Monte del Destino por ser el volcán fictício Orodruin, en El Señor de los Anillos. Esta montaña fue llamada Monte del Destino por los hombres de Gondor, cuando sus fuegos despertaron tras el retorno de Sauron. Mañana Javier y Javi van a hacer un trekking -recordar aquí lo llaman hike- de 20 kilómetros, calificado de duro y difícil. Es la ruta para atravesar la tierra de Mordor. Yo me quedo de coche escoba, no estoy preparada para tanto trekking.

Vista del monte Tongariro, el
Monte Ngauruhoe, el Monte del Destino, en El Señor de los Anillos. Fotografía @GreenPlancton

Tienen que descansar. Pero, me temo, que para los seguidores de esta saga, adentrarse en las entrañas del corazón de Mordor hace que sea difícil conciliar el sueño.

El sitio del camping gratuito en cuestión se llama Waikoko Campsite, es un lugar inhóspito, en medio de un bosque, pero tiene un gran encanto, sobre todo para los amantes de la naturaleza en una versión muy montañera y de escalada. Allí aparcamos y pasamos la noche, hace fresco. Es una de las más estrelladas de nuestro viaje.

Espectacular

En estos parajes las luces del firmamento se te caen encima. Son como una malla de luces de feria que tejen el manto del cielo azul oscuro. Brillan y parecen estar vivas y tan cercanas que la ilusión te hace alargar la mano para tocarlas. Son adictivas, no puedes dejar de contemplarlas. Hay luna nueva por lo que el espectáculo es impresionante. Muchos viajeros dicen que solo en estos lugares del planeta, cerca de los polos, se pueden ver aún cielos así.

En medio de la zona de aparcamiento de autocaravanas nos llama la atención que, a pesar de lo simple y natural del espacio, esté habilitada una construcción rústica con tejado, barbacoa y fregadero para lavar los utensilios de cocina, eso si con agua no potable. Hay que tenerlo en cuenta y rellenar botellas en las fuentes de agua potable que hay a lo largo de distintos puntos del camino.

Atardecer con el Monte Tongariro al fondo

La aplicación CamperMate también indica los puntos de avituallamiento de agua potable. Otra opción es comprar agua embotellada en hipermercados, tiendas o gasolineras. También es recomendable llevar en la mochila pastillas potabilizadoras de agua. Puedes rellenar tus recipientes en cualquier manantial o río. Otra cosa no habrá pero el agua, fina y buena, abunda en Nueva Zelanda. Es una advertencia importante: siempre hay que estar atento a la garantía de que el agua esté potabilizada, no te dejes llevar por la tentación de la transparencia, la frescura y la sobreabundancia.

Aforo completo

Al fondo, escondido tras unos matorrales, a unos 10 metros del perímetro de aparcamiento, el área ofrece a los campistas un taza de váter único y de pozo. La verdad es que de noche hay que ir pertrechado con una linterna o frontal para llegar hasta allí y el olor no es muy agradable pero, aún así, muchos baños urbanos en España ofrecen peor aspecto y peores medidas higiénicas, desde cualquier punto de vista.

Pensé que allí pasaríamos más frío, pero no. No obstante una buena sudadera y/o un plumas u otro tipo de prenda ligera pero de abrigo siempre es necesaria en este viaje y sobre todo si sales de tu autocaravana o no tienes ningún calefactor en su interior. Hay bastantes plazas de aparcamiento pero no se puede uno despistar, porque si te quedas sin espacio no está permitido aparcar para pasar la noche fuera de perímetro reservado. En este caso, no cabía ni una autocaravana más en el camping. Y algo que no podíamos creer. Miles de caravanas circulando por las carreteras del país y nos encontramos con una igual a la nuestra con el número de matrícula anterior. Dicen que no existen las casualidades, estamos en la tierra de El Señor de los Anillos.

En el aparcamiento del Parque Tongariro
En el aparcamiento del Parque Tongariro

Recordad que los Rangers te sancionan con 200 dólares neozelandeses por estacionar en lugares no permitidos, así que es una de las tareas que no hay que olvidar en todo el viaje por esta tierra del Kiwi. Llegar a tiempo a los camping o zonas gratuitas para pernoctar con autocaravana y llevar cash por si hay que abonar la tarifa reducida en los depósitos habilitados para tal fin.

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Periodista para quien es tan importante lo que se cuenta como la manera de hacerlo. No todo vale en esta profesión, cada día más denostada. Empeñado en recuperar la credibilidad y contar las historias que interesan y afectan de verdad a la vida diaria, porque el periodismo es de todos y para todos. El propietario de la información eres tú. Es lo que siento desde que comencé en la emisora de radio Onda2000, como director de informativos, la Agencia EFE, EL PAIS, Onda Madrid y los servicios informativos de Telemadrid. Pionero del programa Madrid Directo y redactor jefe de Córdoba TV. Irak, Emiratos Árabes, Marruecos, Argelia, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Bosnia o Ecuador han sido destinos internacionales de mis informaciones, pero creo firmemente en la información local. Por eso, ahora, del mundo a Aquí Madrid.

2 Comentarios

  1. Envidia sana, espectacular, un relato que transporta, que me lleva ahora más que nunca a querer emularos. Gracias.

    • Gracias a ti por leerlo y compartirlo. En estos momentos no está mal dejar volar la imaginación y si sirve esta modesta guía para el futuro, será buena señal.

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