Médicos Sin Fronteras denuncia que los Gobiernos europeos continúan con su estrategia de criminalizar a las ONG de búsqueda y rescate y para ello manipulan las normas marítimas con el objetivo de impedir que los buques de salvamento puedan volver a las zonas de rescate.

Es el caso del Sea Watch 4 que, tras rescatar a 354 personas en su primera misión (entre 22 y el 29 de agosto de 2020), no ha podido regresar al Mediterráneo central y permanece retenido bajo bloqueo administrativo en el puerto siciliano de Palermo, en Sicilia, desde hace un mes. 

Es la quinta vez que una inspección en un puerto italiano impide que un barco de rescate de una ONG regrese a la zona donde se producen la mayoría de los naufragios, lo que prueba, a juicio de MSF, que las inspecciones de buques de las oenegés se están empleando para bloquear los barcos de búsqueda y rescate y están teniendo trágicas consecuencias por la falta de dispositivos de salvamento en el Mediterráneo central.

El caso del Sea Watch 4

El Sea Watch 4 permanece inmovilizado desde el 19 de septiembre. Las autoridades italianas retienen el barco por veintidós aparentes «irregularidades», que incluyen salvar personas «sistemáticamente» y llevar demasiados chalecos salvavidas a bordo.

«Tanto el barco como la tripulación estuvieron aislados en las afueras de Palermo más de dos semanas. Toda la tripulación dio negativo por COVID-19 dos veces durante este periodo, pero aun así se obligó al barco a permanecer anclado y se le negó un cambio de tripulación. Ahora es el quinto barco de rescate retenido en un puerto italiano en otros tantos meses», recuerda Hannah Wallace Bowman, responsable de comunicación de MSF en el Sea Watch 4.

Médicos Sin Fronteras (MSF) y Sea Watch, han colaborado en todo momento con las autoridades italianas y diecisiete de las veintidós deficiencias detectadas durante la Supervisión por el Estado rector del puerto, que se prolongó once horas, han sido ya resueltas. Sin embargo, parece que estas inspecciones solo tienen un objetivo: impedir de forma discriminatoria que las ONG rescaten personas en el mar. Así, los barcos de salvamento son tomados como rehenes de manera rutinaria argumentando estándares poco realistas, que a menudo exceden o son contrarios incluso a los criterios y estándares internacionales.

Algunas de las deficiencias técnicas observadas eran tan leves, que normalmente no conducirían a la retención de un buque sino que se marcarían como faltas para ser corregidas en un plazo determinado. Otras, por el contrario, son casi imposibles de abordar, ya que se basan en una interpretación distorsionada, cuando no absurda, de las disposiciones del derecho marítimo.

Los controles de los buques por el Estado del puerto son un mecanismo necesario para garantizar la seguridad de la navegación en el mar pero, en el caso de los barcos de rescate, lo que MSF ve son «inspecciones utilizadas habitualmente de forma indebida por las autoridades europeas e italianas».

«Las autoridades italianas están manipulando y abusando de procedimientos marítimos legítimos. Las inspecciones de embarcaciones de ONG se están convirtiendo en una forma de bloquear los esfuerzos de búsqueda y rescate», alerta la portavoz de MSF.

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