A primero del pasado mes septiembre de 2021, los dirigentes del partido de oposición, prohibido en Camboya, organizaron una videoconferencia por Zoom en la que, por sorpresa, se coló entre los participantes (la mayoría en el exilio) el primer ministro Hun Sen.

«Os he escuchado y ya os había escuchado varias veces antes», les dijo, como puede verse en la grabación de vídeo que ha circulado ampliamente por Facebook. Durante cerca de doce minutos, el primer ministro estuvo «sermoneando» al responsable del principal partido de oposición, Long Ry y, agitando el dedo, se dirigió a sus rivales diciéndoles que dejaran de insultarle si esperan poder regresar al país algún día.  

Apareció bruscamente, e interrumpiendo a la persona que estaba en el uso de la palabra. Hu Sen se dirigió a los invitados para advertirles de que está vigilando sus comunicaciones, según la información publicada en la revista digital Rest of World, especializada en nuevas tecnologías, que firman los periodistas independientes camboyanos Bopha Phorn y Shaun Turton.

Una vez conocida la grabación, Sok Aysan, portavoz del Partido Popular de Camboya, en el poder, hizo unas declaraciones diciendo que se trataba de un vídeo manipulado a partir de grabaciones antiguas. Pero ha tenido que rectificar, porque el propio Hun Sen ha contado el incidente en Facebook; ha dicho que las imágenes eran reales y, de paso, ha acusado a la oposición de desinformar para dar a entender que el gobierno les tendía la mano: «Astucias para confundir los puntos de vista nacionales e internacionales».

El día de la infiltración

Más tarde, en una comparecencia en televisión, Hun Sen ha revelado haber asistido a una veintena de reuniones de la oposición en línea: «Esta última entrada –ha escrito en su Facebook– ha sido para advertir al grupo rebelde y para que sea consciente de que las gentes de Hun Sen están en todas partes. Por favor, sed prudentes y no hagáis actividades contra el interés nacional».

Apasionado de internet

Hun Sen

Hun Sen, de 69 años, es un ex soldado jemer rojo que lleva 36 años en el cargo de primer pinistro de Camboya(*). A pesar de que ha adoptado algunas medidas sociales, de que escribe continuamente comentarios en Facebook, y de que dialoga con los comentaristas en televisión, ha anulado cualquier signo de disidencia en el país. El año pasado su policía detuvo a más de treinta personas acusadas de «actividades en línea».

Y tiene intención de aumentar la vigilancia en internet cuando, en febrero de 2022, inaugure una «pasarela nacional de internet» (NIG), que encaminará todo el tráfico digital hacia «un único operador, nombrado por el estado y encargado de bloquear páginas web y de localizar a los usuarios de metadatos [datos acerca de datos, según varios diccionarios]».

Naly Pilorge, directora de la ONG Liga Camboyana para la promoción y la Defensa de los Derechos Humanos, ha dicho que teme que la pasarela se utilice para borrar los comentarios críticos y restringir el derecho a la información, y la ha definido como «la extensión del control de Hun Sen al espacio digital». Las empresas de telecomunicaciones, que dentro de seis meses van a tener que enviar todos sus datos a través de la pasarela, ya han dicho que no están dispuestas a hacerlo.

Hasta ahora, y con un éxito solo relativo, el gobierno camboyano intentaba bloquear contenidos enviando órdenes a los proveedores de servicios de internet que, en 2018, bloquearon la web del diario independiente Cambodia Daily. En junio pasado, tras una infiltración en una reunión interna por Zoom, fueron detenidos y acusados de insultar al rey algunos miembros del grupo de defensa del medio ambiente Mother Natura

La utilización de internet en Camboya ha crecido exponencialmente en los últimos años, sobre todo en los teléfonos móviles. Según DataReportal, una empresa estadounidense que elabora informes sobre cuestiones relacionadas con internet, el número de internautas activos en Camboya había aumentado en más de un millón en el último año, mientras que el número de teléfonos móviles es superior a 21 millones, más que la población del país (17.076.731 actualmente).

(*) Hun Sen, hijo de un monje que colgó los hábitos para luchar contra el colonialismo francés, ha sido primer ministro de Camboya en dos ocasiones, la primera entre 1985 y 1993, la segunda desde 1998. En el país se le nombra frecuentemente por el título nobiliario que le concedió el rey Norodom Sihanuk en 1993: Samdech Akeak Mojá Sena Thapdey Decho Hun Sen, o más breve Samdech Hun Sen. Se trata de un título honorífico que no le otorga mayores poderes políticos. Tiene un ojo de vidrio, a causa de una herida durante la caída de Phnom Penh en 1975, cuando militaba en los jemeres rojos.  

Las organizaciones de defensa de los derechos humanos acusan a Hun Sen de haber instaurado un régimen autoritario y corrupto, en el que todos los poderes están concentrados en un grupo de allegados, que participa en el pillaje de los recursos nacionales. Durante sus años en el poder, Hun Sen ha conseguido un «número impresionante de licenciaturas y doctorados universitarios» que la oposición critica recordando que cuando llegó al poder «solo había cursado una escolaridad primaria».

Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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