El Premio SGAE de Teatro Infantil 2021, para una mexicana

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La edición de este año del premio de la Sociedad General de Autores de España, SGAE, ha recaído en la joven mexicana Sara Pinet, por su obra Un No Monstruo que no vuela, un texto que enseña a amar sin complejos, a atreverse a descubrir nuevas formas y a aceptarnos y a acompañar a los demás en sus viajes.

Presidido por Antonio Álamo (ganador de la edición anterior), el jurado ha estado compuesto por las dramaturgas Julia Carazo y Ana Carreira y el autor Xavo Giménez. El galardón está dotado con 8000 euros, la publicación de la obra en la serie editorial Sopa de Libros que la Fundación Sociedad General de Autores de España, SGAE, coedita junto con el Grupo Editorial Anaya y su dramatización dentro del Ciclo SGAE de Lecturas Dramatizadas. La obra ha sido escogida entre un total de 55 textos presentados a concurso, de los cuales 11 han llegado a la fase final.

El jurado ha destacado la forma en la que está escrita y la inteligencia de los personajes infantiles, que dotan de agilidad, ritmo y humor a la obra. Un texto que habla de la necesidad de hablar, de saber escuchar, de comprender y de aceptar… 

Así es Sara

Sara Luz Samano Pinet tiene 36 años y es actriz y dramaturga, graduada en el Centro Universitario de Teatro (CUT) de la Universidad Nacional Autónoma de México. A lo largo de su carrera ha trabajado como actriz en más de una treintena de obras de teatro entre las que destacan: El No Show de Alexandre Facteau; Algo de un tal Shakespeare de Adrián Vázquez,Escurrimiento y anticoagulantes y Simulacro de idilio bajo la dirección de David Gaitán, El amor de las Luciérnagas, Lo que queda de nosotros, Todos los peces de la tierra La guerra bajo la niebla, bajo la dirección de Alejandro Ricaño, entre otras. Ha participado en festivales nacionales e internacionales como: FIT Cádiz, Festival Internacional de Teatro Hispano en Miami, Festival Internacional de Teatro Clásico en Almagro, Casa Latin American Theatre Festival en Londres, Festival Teatralia en Madrid, Festival Internacional de Teatro en Manizales, Festival de las Artes en Costa Rica, etc.

Pinet, ahora, repite en el teatro familiar, disciplina por la que ya se alzó en 2014 con el Premio de Dramaturgia Bellas Artes de Obra de Teatro para Niños por la obra Lo que queda de nosotros, escrita en coautoría con Alejandro Ricaño y publicada por la editorial mexicana Paso de Gato. «Escribo para niñas y niños porque confío. Confío en su libertad, en su sabiduría sin límites, en su poder, en su generosidad, en sus corazones que bombean alegría y en sus ojos que ven todo con una claridad que no toda la gente conserva al crecer; porque confío en sus pasitos que van iluminando, descubriendo, proponiendo siempre nuevas rutas, nuevas formas, nuevas opciones de ser, de vivir, de sentir, de hablar, de querer, de volar, de entender. Porque les admiro y les quiero regalar risas y gozos, y porque quiero, después, compartir esas risas y esos gozos con ellas y con ellos», explica.

Sobre el premio que ha recibido, dice que lo que más le emociona «es la idea de que, gracias a este premio, Un No Monstruo que no vuela podrá llegar a más ojos, a más personas, a más teatros, a más países, y que podrá encontrar, solito, cuál es su lugar y la gente a la que pertenece. Para mí, lo más hermoso que tiene el teatro es el poder compartir, y mi deseo todo está en compartir este texto, estos personajes, estas ideas y este premio con la gente a la que amo y con la gente que algún día, quién sabe cuándo y quién sabe dónde, sentirá que ama a este o algún otro No Monstruo», dice la autora, quien confiesa que, cuando se enteró «el corazón casi se me sale del cuerpo y la sonrisa de la cara. Es hermoso el reconocimiento y me siento muy honrada de recibirlo. Se siente como un abrazo de mil brazos y muchas alas».

Esta joven galardonada vive por temporadas junto al mar, donde se dedica principalmente a la escritura y a gozar y, por temporadas, en la ciudad, donde se ocupa de gozar, por supuesto, pero también de actuar.

Periodista. Tras más de 30 años en el sector de la construcción en una publicación para profesionales, me dediqué al mundo de la solidaridad a través de un partido político, ocupándome de la comunicación. Esa época determinó el comienzo de un camino dirigido a la defensa de los derechos humanos, a la denuncia. Poco después me instalé en México. Publiqué en un par de periódicos y en una revista literaria, donde edité poesía. A través de Periodistas en Español comencé a relatar lo que sucedía allí. Tras siete años de estancia en el país azteca, en 2018 regresé a España.

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