El CIS de octubre 2026 estima un 22,2 por ciento para el partido de Feijóo y un 17,1 por ciento para Vox. La distancia entre ambos invita a examinar por qué una parte de los votantes del PP puede sentirse políticamente desatendida.
La convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre llega con un PP lejos de su resultado de 2023. Aquel año obtuvo el 33,06 por ciento del voto válido y 137 escaños. El barómetro del CIS de octubre de 2026 le atribuye un 22,2 por ciento de voto estimado, frente al 17,1 por ciento de Vox.
Son magnitudes distintas: el primer dato es un resultado electoral; los otros dos, estimaciones sujetas a incertidumbre y a cambios durante la campaña. Pero la fotografía plantea una pregunta política legítima: ¿por qué un partido capaz de concentrar a la derecha y atraer al centro parece tener dificultades para conservar a ambos a la vez?
La identidad que cambia según el interlocutor
La trayectoria electoral del PP muestra una elasticidad extraordinaria. Pasó del 33,01 en 2016 al 16,69 por ciento en abril de 2019 y volvió al 33,06 por ciento en 2023, según los resultados oficiales. Ese recorrido no prueba por sí solo una crisis de identidad: también intervinieron la corrupción, la competencia de Ciudadanos y Vox, los cambios de liderazgo y la coyuntura de cada elección. Sí revela, en cambio, que su coalición de votantes es heterogénea y difícil de sostener con mensajes que apelan a públicos incompatibles.
Una parte de quienes llegaron desde Ciudadanos pudo valorar la moderación institucional, la gestión y una relación menos beligerante con los consensos democráticos. Para ese votante, la proximidad retórica a Vox puede ser un coste. Al mismo tiempo, quien prioriza la confrontación cultural puede juzgar al PP demasiado calculador y optar por el competidor que percibe como más nítido.
No se trata de afirmar que todos esos votantes se estén marchando: para demostrarlo harían falta datos de trasvase y recuerdo de voto. Se trata de una tensión estratégica que el partido no ha resuelto de modo convincente.
Gobernar con Vox y prometer centralidad
El problema no es únicamente con quién pacta el PP, sino qué explica sobre esos pactos. En las comunidades y municipios donde depende de Vox, la negociación obliga a elegir prioridades y asumir costes. Si el partido presenta esos acuerdos como simples operaciones aritméticas, deja sin respuesta a quienes preguntan por sus consecuencias en igualdad, cultura, inmigración o políticas climáticas. Y si los defiende como una afinidad de fondo, reduce el espacio de una alternativa conservadora moderada. La credibilidad exige precisar qué compromisos son propios, cuáles son concesiones y qué límites no cruzará.
También pesa la diferencia entre el tono de oposición y la práctica de gobierno. La crítica severa al Ejecutivo puede movilizar, pero no sustituye una propuesta verificable. Un elector que comparte el diagnóstico de un problema puede seguir desconfiando si no entiende cuánto costará la solución, quién la ejecutará y qué renuncias implica. La repetición de una misma disputa nacional sobre asuntos muy distintos corre el riesgo de convertir la oposición en un reflejo, en vez de una agenda de gobierno.
Vivienda, pensiones y empleo: el examen de la coherencia
La vivienda ilustra esa exigencia. Prometer una gran ampliación de la oferta puede ser razonable como objetivo, pero el número de viviendas por sí solo no es un plan. Importan el suelo disponible, la financiación, los plazos, la participación de las comunidades autónomas, la vivienda asequible permanente y la protección de los inquilinos durante la transición.
Además, las políticas autonómicas y municipales del PP permiten evaluar resultados concretos. Una crítica editorial fundada debe contrastar esas medidas y sus efectos locales, sin atribuirles automáticamente todo el encarecimiento, que responde también a ingresos, tipos de interés, oferta insuficiente y presión turística en determinados mercados.
En pensiones aparece otra tensión: reclamar disciplina presupuestaria y garantizar el poder adquisitivo obliga a explicar cómo se financiarán ambas cosas. El debate honesto no se agota en prometer la revalorización con el IPC ni en advertir de la sostenibilidad del sistema. Debe exponer el horizonte de gasto, los ingresos previstos y la distribución del esfuerzo entre generaciones. Las oscilaciones de tono, cuando no van acompañadas de esa explicación, alimentan la impresión de que la promesa cambia según la audiencia.
En empleo ocurre algo parecido. La preocupación de las empresas por el absentismo merece debate, pero reducirla a una consigna sobre las bajas médicas puede transmitir desconfianza hacia trabajadores enfermos y obviar las causas de las ausencias. La cuestión de fondo es cómo conciliar productividad, control del fraude cuando exista y protección efectiva de la salud. Quien aspire a gobernar debe formular medidas precisas y compatibles con las garantías laborales, no dejar que una frase polémica ocupe el lugar de una política.
Una alternativa que debe poder reconocerse
El PP dispone de gobiernos territoriales, experiencia administrativa y un electorado amplio. Esa fortaleza también lo expone: el ciudadano puede comparar sus promesas nacionales con sus decisiones allí donde gobierna. Cuando la posición cambia entre territorios o según el interlocutor, la flexibilidad deja de parecer pragmatismo y empieza a parecer indefinición. Explicar las diferencias territoriales, medir resultados y corregir lo que no funciona sería una prueba de solvencia más persuasiva que la mera apelación a la alternancia.
El ascenso estimado de Vox en el CIS no autoriza a concluir que todo lo que pierde el PP vaya a ese partido. Puede haber abstención, indecisión, retornos al PSOE u otros movimientos, y otras encuestas ofrecen fotografías diferentes.
La lectura más prudente es que el PP afronta una doble disputa: por la representación de la derecha y por la confianza de votantes que exigen moderación, certidumbre y políticas concretas. Si intenta responder a ambas con mensajes intercambiables, puede terminar sin convencer del todo a ninguna. Su reto no consiste solo en sumar apoyos en campaña, sino en hacer reconocible qué proyecto aplicaría al gobernar.
Datos y alcance de la comparación
Resultados al Congreso: porcentaje sobre voto válido. Estimaciones del CIS: intención de voto modelizada en encuestas previas u ordinarias. No son predicciones de escaños ni resultados futuros.
| Elección o sondeo | PP | Vox | Tipo de dato |
|---|---|---|---|
| Junio 2016 | 33,01 % | 0,20 % | Resultado |
| Abril 2019 | 16,69 % | 10,26 % | Resultado |
| Noviembre 2019 | 20,81 % | 15,08 % | Resultado |
| Julio 2023 | 33,06 % | 12,38 % | Resultado |
| Octubre 2026 | 22,2 % | 17,1 % | Estimación CIS |
Apéndice Datos completos de la tabla de trabajo para este artículo
Se reproducen los valores y las notas del documento de partida. En los sondeos, la desviación es la estimación del CIS menos el resultado real, expresada en puntos porcentuales.
Partido Popular
| Proceso electoral / Sondeo | % CIS (PP) | Votos reales (BOE) | % real | Desviación CIS (pts) | Escaños CIS (PP) | Escaños reales PP |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Elecciones Diciembre 2015 | 28,6 % | 7.236.965 | 28,71 % | −0,1 | 120 – 128 | 123 |
| Elecciones Junio 2016 | 29,2 % | 7.941.236 | 33,01 % | −3,8 | 118 – 121 | 137 |
| Elecciones Abril 2019 | 17,2 % | 4.373.653 | 16,69 % | +0,5 | 66 – 76 | 66 |
| Elecciones Noviembre 2019 | 18,1 % | 5.047.040 | 20,81 % | −2,7 | 74 – 81 | 89 |
| Elecciones Julio 2023 | 30,8 % (1) | 8.160.837 | 33,06 % | −2,3 | 122 – 140 (1) | 137 |
| Última encuesta CIS (Octubre 2026) (2) | 22,2 % | — | — | — | Sin estimación | — |
Vox
| Proceso electoral / Sondeo | % CIS (VOX) | Votos reales (BOE) | % real | Desviación CIS (pts) | Escaños CIS (VOX) | Escaños reales VOX |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Elecciones Diciembre 2015 | Sin desglose (<0,5 %) | 58.114 | 0,23 % | — | 0 | 0 |
| Elecciones Junio 2016 | Sin desglose (<0,5 %) | 47.182 | 0,20 % | — | 0 | 0 |
| Elecciones Abril 2019 | 11,9 % | 2.688.092 | 10,26 % | +1,6 | 29 – 37 | 24 |
| Elecciones Noviembre 2019 | 7,9 % | 3.656.979 | 15,08 % | −7,2 | 14 – 21 | 52 |
| Elecciones Julio 2023 | 11,9 % (1) | 3.057.000 | 12,38 % | −0,5 | 21 – 29 (1) | 33 |
| Última encuesta CIS (Octubre 2026) (2) | 17,1 % | — | — | — | Sin estimación | — |
- Julio de 2023: el porcentaje corresponde a la última encuesta preelectoral, la encuesta flash de julio, que no incluyó asignación de escaños. Las horquillas de diputados proceden del macrobarómetro preelectoral de principios de julio.
- Octubre de 2026: los barómetros mensuales ordinarios del CIS publican estimación de voto estatal, pero no una estimación de escaños por circunscripción.
Resultados reales: votos y porcentaje sobre voto válido en las elecciones al Congreso, según los resúmenes de la Junta Electoral Central publicados en el BOE para 2015, 2016, abril y noviembre de 2019 y 2023.
PP: suma de su candidatura y las coaliciones con el PP (PP-Foro, PP-PAR y UPN-PP, según la convocatoria). En abril de 2019 no se incluye Navarra Suma. En 2015, la columna propia del PP en el BOE recoge 6.717.462 votos y 112 escaños; con las coaliciones suma 7.236.965 votos y 123 escaños.
Votos válidos (BOE): 25.211.313 en 2015; 24.053.755 en 2016; 26.201.371 en abril de 2019; 24.258.228 en noviembre de 2019; 24.688.087 en 2023.




