La falta de financiación obligará al Programa Mundial de Alimentos a retirar desde septiembre su asistencia a unas 200.000 personas en Cisjordania. El organismo de Naciones Unidas también ha reducido las transferencias monetarias destinadas a familias de Gaza, donde dos tercios de la población siguen expuestos a niveles graves de inseguridad alimentaria.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) reducirá de 400.000 a 200.000 el número de personas que reciben ayuda alimentaria en Cisjordania. El recorte entró en vigor el uno de septiembre de 2026 y responde a la falta de fondos para mantener las operaciones humanitarias.
«Nos estamos quedando sin fondos, y eso significa que, a partir de hoy, unas 200.000 personas perderán el acceso a asistencia fundamental», declaró Shaun Hughes, director del PMA para Palestina, durante una rueda de prensa de Naciones Unidas.
La información fue difundida originalmente por IPS y aparece firmada en Ginebra, sede del PMA. Los datos sobre el alcance del recorte también constan en la transcripción oficial de la rueda de prensa de Naciones Unidas.
La ayuda alimentaria en Cisjordania se limita a los hogares más vulnerables
El PMA concentrará desde este mes sus recursos en las familias consideradas más vulnerables. Hasta ahora, el organismo proporcionaba alimentos, vales y pequeñas transferencias de efectivo, cifradas en unos cincuenta séqueles por persona al mes, menos de veinte dólares.
Según Hughes, cerca de un millón de personas sufren inseguridad alimentaria en Cisjordania. Hace dos años, este problema afectaba al once por ciento de la población.
El responsable del PMA atribuyó el deterioro a la intensificación de la violencia de los colonos, las operaciones militares israelíes, las restricciones de movimiento, las demoliciones y los desplazamientos. Estas circunstancias han reducido los ingresos y destruido medios de vida, especialmente en comunidades rurales.
El desempleo se ha duplicado desde 2023 y más de un tercio de la población encuentra dificultades para cubrir sus necesidades básicas, según los datos expuestos por el organismo.
«Familias que antes se ganaban la vida con la tierra están ahora obligadas a abandonar sus hogares, con sus medios de subsistencia destruidos», señaló Hughes.
Gaza también afronta nuevos recortes por falta de fondos
La crisis financiera también afecta a Gaza, donde el PMA presta distintas formas de asistencia a alrededor de 1,5 millones de personas. En julio, el organismo ya redujo el valor de las transferencias monetarias concedidas a unas 75.000 familias.
Aunque los indicadores de seguridad alimentaria han experimentado una leve mejoría, el PMA advierte de que ese avance depende de la continuidad de la ayuda. Dos tercios de la población de Gaza todavía afrontan niveles críticos o de emergencia de hambre.
La agencia estima que hasta el noventa por ciento de la población podría volver a sufrir altos niveles de inseguridad alimentaria aguda antes de finalizar el año si disminuye la asistencia humanitaria.
El PMA necesita 386 millones de dólares adicionales para sostener durante los próximos seis meses sus operaciones en Gaza y Cisjordania, según la petición trasladada por Hughes. La reducción de recursos amenaza los frágiles avances logrados mediante la distribución de alimentos, harina, pan, comidas preparadas y ayudas en efectivo.
La situación prolonga la emergencia humanitaria en Gaza y la demanda de un acceso seguro para la ayuda internacional descritas recientemente por Aquí Madrid.
La OMS alerta del deterioro del agua y el saneamiento
La representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Palestina, Reinhilde van de Weerdt, ha advertido además del deterioro de las condiciones sanitarias tras su sexta visita a Gaza.
Van de Weerdt describió campamentos superpoblados, grandes extensiones de escombros y una población que continúa dependiendo del transporte de agua en camiones. La OMS solo puede analizar determinados contaminantes microbiológicos y carece de capacidad para detectar otras sustancias que podrían encontrarse en el agua y el medio ambiente.
Los casos de diarrea acuosa aguda aumentaron de unos 30.000 en marzo a más de 58.000 en agosto, según la representante de la OMS. El organismo teme que el estado del agua y del saneamiento empeore durante el invierno, especialmente en las zonas densamente pobladas.
La atención médica ha mejorado, pero el progreso no ha sido «lo suficientemente rápido ni equitativo», según Van de Weerdt. Más de 6.600 personas necesitan prótesis o cuidados prolongados después de sufrir amputaciones durante la guerra.
Pie de foto: Un camión con alimentos del PMA llega a un campamento de personas desplazadas de sus hogares en la Franja de Gaza ©Maxime Le Lijour / PMA




