La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó de que el papa Francisco autorizó este 29 de septiembre de 2020 a la Congregación para las causas de los Santos promulgar nuevos decretos que reconocen cuatro martirios de sacerdotes y las virtudes heroicas de dos religiosas en España, informa Larissa I. López (Zenit).

De este modo, serán beatificados Francisco Cástor Sojo López y sus tres compañeros, sacerdotes de la Hermandad Secular de Sacerdotes Operarios Diocesanos; asesinados «por odio a la fe» durante la guerra civil española (1936-1939).

Una causa de santidad introducida por motivo de martirio se centra en el momento de la muerte del siervo de Dios, pues se trata de demostrar que murió por odio a la fe.

Si la causa de beatificación se sigue por la vía de martirio, no se procede a la declaración de venerable. El reconocimiento del martirio abre el camino para la beatificación y un milagro, posterior a la proclamación de beato, solo será necesario para la eventual canonización.

Virtudes heroicas

El Papa ha aprobado también las virtudes heroicas de dos españolas:

Francisca de la Concepción Pascual Doménech, nacida el 13 de octubre de 1833 en Moncada (España) y fallecida allí el 26 de abril de 1903, fundadora de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada;

María Dolores Segarra Gestoso, nacida el 15 de marzo de 1921 en Melilla (España) y fallecida en Granada (España) el 1 de marzo de 1959, fundadora de las Hermanas Misioneras de Cristo Sacerdote.

El reconocimiento de las virtudes heroicas de una persona otorga el título de venerable. Esta condición ratifica que un fallecido vivió las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad), las cardinales (fortaleza, prudencia, templanza y justicia) y todas las demás virtudes de manera heroica, es decir, extraordinaria.

Ser venerable consiste en el primer paso en el proceso oficial de la causa de los santos, antes de ser proclamado beato y santo. Los criterios por los que se consideraba «santa» a una persona son: su reputación entre la gente («fama de santidad»); el ejemplo de su vida como modelo de virtud heroica; y su poder de obrar milagros, en especial aquellos producidos póstumamente sobre las tumbas o a través de las reliquias.

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