El 28 de febrero de 1967, el Moma de Nueva York acogió una exposición titulada New Documents, organizada por John Szarkowski, que proponía la renovación de la fotografía documental reorientando la técnica y la estética hacia una visión más personal.

Se trataba de potenciar la reflexión sobre las emociones subjetivas con imágenes de temas como el consumo y el urbanismo, centrados sobre todo en las grandes ciudades.

Entre los fotógrafos de este Nuevo Documentalismo estaban Diane Arbus, Garry Winogrand, Tod Papageorge, Joel Meyerowitz y los británicos Roger Mayne y Tony Ray-Jones.

Por encima de todos ellos brillaba la obra fotográfica de Lee Friedlander (Aberdeen, Washington, 1934), uno de los artistas fundamentales en la fotografía de los siglos veinte y veintiuno, que ahora llega a Madrid en una gran exposición en la Sala Mapfre.

Friedlander recibió en su juventud clases del pintor y fotógrafo Alexander Kaminski, con el que mantuvo amistad durante toda su vida. En los inicios de su carrera en Nueva York publicó en revistas como Esquire, Holiday y Sports Illustrated. En 1964 el MoMA ya había acogido parte de su obra en la exposición colectiva The Photographer’s Eye.

Entre el documentalismo y el arte

La exposición que ahora llega a Madrid es un recorrido por la práctica totalidad de la obra de Friedlander, quien a sus 86 años aún continúa activo, ampliando su formidable aportación a la historia de la fotografía.

El recorrido por esta instalación se ordena cronológicamente, iniciándose con sus grandes series de los años sesenta, cuando comenzó a hacer fotografías a los músicos de jazz por encargo de Atlantic Records, muchas de las cuales sirvieron de portadas para sus discos. Curiosamente estas son las únicas fotografías de Friedlander en color.

Más adelante publicaría tres libros con esta temática: The Jazz People of New Orleans (1992), American Musicians (1998) y Playing for the Benefit of the Band (2013). A esta época pertenecen también las fotos de The Little Screens la serie en la que reúne objetos dispares para generar un sentido de escepticismo e ironía en el espectador. De sus viajes por Europa en esos años se pueden ver aquí algunas fotografías tomadas en España durante una estancia en 1964

Albuquerque. New Mexico, 1972

En los años setenta la obra de Friedlander registra una cierta evolución en relación con la ordenación de los espacios y con la nitidez de los objetos, como en las imágenes de la serie «Albuquerque, Nuevo México». En The American Monument (1976), su libro más importante, fijó los fastos de la celebración del bicentenario de la fundación de los Estados Unidos en más de doscientas fotografías tomadas entre 1971 y 1975 a partir de monumentos más o menos desconocidos de distintas ciudades americanas. A estos años pertenecen también sus fotos de desnudos, en los que evita la idealización de la tradición pictórica.

En sus originales autorretratos («Canyon de Chelly, Arizona, 1983» es uno creado con su propia sombra) huye tanto del narcisismo como del retrato sicológico, y en las fotografías familiares, como la de su esposa («María, Las Vegas, Nevada, 1970»), muestra el cariño y el afecto por las personas retratadas. En los ochenta realizó Flowers & Trees y Cherry Blossom Time in Japan, en los que recoge imágenes de sus viajes a este país con los cerezos florecidos en primavera.

María. Las Vegas, Nevada, 1970

En la década de los noventa se interesó por el paisaje de Norteamérica en formatos amplios que le permiten abarcar grandes espacios como los del desierto de Sonora. En esos años hace encargos como Factory Valleys, sobre la industrialización del valle del río Ohio y Omaha, Nebraska, 1995, centrada en el mundo de los teleoperadores, ambos con los trabajadores como objeto central de sus fotografías.

Con el nuevo milenio Friedlander acerca más los contenidos de sus imágenes al espectador. Como hicieran Walker Evans y Robert Frank, recorre América durante dos años para tener una visión genérica del país. En America by car, que se editó como fotolibro en 2010, recoge los paisajes y las calles de ciudades de cincuenta estados de Norteamérica, incluyendo monumentos, iglesias, moteles, bares… enmarcados en los espejos, los parabrisas y las ventanillas de los coches de alquiler que utilizaba en sus desplazamientos.

Father Duffy. Times Square. New York, 1966

Maneqquin reúne una de las mejores selecciones de street fotographies, tomadas en Nueva York y Los Ángeles, con espectadores de escaparates, maniquíes de tiendas y máquinas expendedoras… emulando a Eugene Atget en una clara crítica al consumismo urbano y al caos de la sociedad americana.

TÍTULO. Lee Friedlander
LUGAR. Fundación Mapfre. Sala Recoletos. Madrid
FECHAS. Hasta el 10 de enero de 2021

Francisco R. Pastoriza
Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Periodista cultural Asignaturas: Información Cultural, Comunicación e Información Audiovisual y Fotografía informativa. Autor de "Qué es la fotografía" (Lunwerg), Periodismo Cultural (Síntesis. Madrid 2006), Cultura y TV. Una relación de conflicto (Gedisa. Barcelona, 2003) La mirada en el cristal. La información en TV (Fragua. Madrid, 2003) Perversiones televisivas (IORTV. Madrid, 1997). Investigación “La presencia de la cultura en los telediarios de la televisión pública de ámbito nacional durante el año 2006” (revista Sistema, enero 2008).

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