La sala Guirau del Teatro Fernán Gómez ha albergado el estreno de «El grito», dirigida por Adriana Roffi, que estará en escena hasta el 4 de abril de 2021.

Basada en hechos reales, la historia trata de una mujer, representada maravillosamente por Nuria García, que se enamora de su jefe. Con el paso del tiempo deciden tener hijos, pero debido a una vasectomía que él se hizo por conflictos con su relación sentimental anterior, se ven obligados a hacerlo a través de una clínica de fertilidad.

Cuando los bebés llegan al mundo, dos gemelos, el padre empieza a desentenderse hasta desaparecer por completo de la vida de la protagonista y de la de sus hijos. Cuando ella le demanda por abandono, él presenta una prueba de paternidad que le exime de cualquier responsabilidad al no ser el padre biológico de los niños.

Ahí comienza la verdadera trama. Aina, la protagonista, se enfrasca en una lucha contra la clínica de fertilidad, aludiendo a un error profesional cuyo resultado fue la inseminación con semen de un hombre que no era su pareja en el momento. Se ve obligada a demostrar una y otra vez su inocencia ante la acusación de adulterio con la que se defiende la clínica y, a lo largo de ocho años, trata de demostrar su verdad, apoyada siempre por su madre y una abogada de oficio fiel a sus principios. 

La obra pretende plasmar esa sospecha perenne hacia la verdad de una mujer que es víctima. «Una mujer tiene que tener pruebas, si no, tiene un propósito oculto». Nadie la juzga, dicen, pero es justo lo que hacen continuamente, incluso, en un primer momento, su propia abogada, representada por Lucía Barrado, quien la tacha de interesada y aprovechada, hasta que se da cuenta de la situación, realmente precaria, de la protagonista y del engaño que esta ha sufrido, pero sobre todo, de la incomprensión que siente cuando ve que, simplemente, su palabra no es creída y no puede demostrarlo. «No vemos las cosas como son, sino como somos».

Paralelamente, observamos la relación con la madre de la protagonista, interpretada por Ana Fernández, y cómo avanza el alzhéimer que sufre, «como un mar agitado», en paralelo a la odisea judicial que libra su hija.

La representación que hizo el elenco el pasado domingo provocaba realmente esas ganas de dar ese grito ante la condescendencia, el paternalismo, las acusaciones injustas e interesadas, las ofertas desleales y los trapos sucios, pero sobre todo, ante la impotencia de una víctima inocente. Alberto Iglesias y José Luis Alcobendas, como el abogado Agustín Becerro y el doctor Serrano, logran que el público empatice con la víctima ante ese machismo institucional y la fraternidad incondicional, ante actitudes inmorales y absolutamente desleales, enfatizadas por un guion perfectamente urdido.

Pilar de Yzaguirre, productora teatral, conoció el caso sobre el que se basa la obra por la prensa y decidió llevarlo al teatro. Se lo encargó a las dramaturgas, Itziar Pascual y Amaranta Osorio. «Fue un proceso exhaustivo de documentación y conocimiento del procedimiento judicial», cuenta Pascual. El trabajo desarrollado por ambas, no solo traza perfectamente toda la línea argumental y evolutiva del drama hasta el más mínimo detalle, sino que nos regala asociaciones poéticas con las que conectar hasta la lágrima con los personajes: la marca de colchón, memoria de espuma, que se dedica a vender la protagonista y le regala a su madre al inicio de la obra, se convierte en el olvido de ésta, «hija, me estoy haciendo de espuma».

La obra es, en definitiva, una «crónica de resiliencia» que habla de nuestro presente, de la realidad, de la justicia y la verdad en todas sus caras. «La obra de teatro bien hecha, cuenta Pilar de Yzaguirre en una entrevista para El País, me deja irme a mis sueños, me crea otro mundo que necesito, porque a lo mejor el que tengo no me gusta». 

Ficha técnica:

  • Dramaturgia: Itziar Pascual y Amaranta Osorio 
  • Reparto:
    Empar Amat (Amparo): Ana Fernández* 
    Aina Lóguez Amat y enfermera: Nuria García 
    Rubén Torres: Oscar Codesido 
    Patricia Palau: Lucía Barrado 
    Agustín Becerro: Alberto Iglesias 
    Doctor Serrano: José Luis Alcobendas** 
    Victoria Sau: Carlota Ferrer 
  • Música para escena: Carlota Ferrer (voz) Alberto Iglesias (trompeta) 
  • Dirección: Adriana Roffi 
  • Ayudante de dirección: Elsa Chaves 
  • Ilustración del cartel: Mercedes de Bellard 
  • Escenografía: Anna Tusell 
  • Vestuario: Guadalupe Valero 
  • Diseño audiovisuales: Elvira Ruiz Zurita 
  • Diseño iluminación: Paloma Parra 
  • Maquillaje y caracterización: Chema Noci
  • Fotografía: Xavi Vilanova 
  • Dirección técnica en gira: Íñigo Benítez 
  • Dirección Ysarca y producción ejecutiva: Pilar de Yzaguirre 
  • Subdirección Ysarca: Pilar Gª de Yzaguirre 
  • Gerencia y dirección de producción: Elisa Ibarrola 
  • Ayudante de producción: Nuria Sosa 
  • El Grito es una coproducción de Ysarca, Pilar de Yzaguirre, y el teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa

*Elsa Chaves las funciones del 24 al 28 de marzo de 2021 
**Pablo Turégano desde el 30 de marzo al 4 de abril de 2021 

Alicia Población Brel (Salamanca, 1995) graduada en estudios superiores de violín en la Hogeschool voor de Kunsten de Rotterdam (Holanda). Estudia Composisión para Audiovisuales en el centro Katarina Gurska. Autora del blog Re(en)señas, es colaboradora de varias publicaciones musicales.

2 Comentarios

  1. Me regocijo del ser humano sensible y empático, como lo es Pilar de Yzaguirre. Esta mañana la he escuchado en la radio. No le falta un ápice en sus argumentos. Vemos a diario, como la fuerza de nuestras costumbres e incercias, se convierten en una encarnizada normalidad, como el desequilibrio entre mujeres y hombres. A mi juicio el verdadero concepto de ‘Amor’, (señalado por Buda, Jesucristo, …🙏🏼), es la ‘llave maestra’ que nos abre la puerta al entendimiento y a la liberación de todo el sufrimiento que arrastramos y percibimos. Gracias Pilar

Deja un comentario