Nacemos con sexo femenino o masculino, y culturalmente se nos asignan los roles de género basados en el sexo biológico. Son papeles a representar en cuanto a comportamiento, sentimientos, pensamientos… dando lugar a los estereotipos de género. Muy socorridos a la hora de manipular a las personas en la “suciedad de mercado”, ya que simplifica mucho a la hora de crear necesidades, según convengan al mundo capitalista neoliberal patriarcal. Estamos hartas y hartos de roles de género, de sexismo y de fanatismo.

Este es un mundo basado en el dinero, en el que tienes tantos derechos humanos como te puedas comprar y el feminismo siempre ha defendido la igualdad de derechos, ninguna mujer atrás por serlo, ninguna mujer agredida por serlo, ninguna mujer ninguneada por serlo… El feminismo no está en contra de los hombres, ni de los homosexuales, ni de los transexuales…

Pero ahora, este Gobierno “tan moderno” resulta que está creando un ambiente tan pacífico que hay quienes dicen sentirse trans y se ponen a insultar a las mujeres, como si ahora la tarea fundamental del Gobierno sea mantener una batalla contra las féminas que no hacen, piensan y sienten lo que está chupipandi quiere. Claro que mientras la ministra de Igualdad se pregunte “si existen los hombres y las mujeres, ¿qué es ser hombre y mujer?, ¿cuál es el nivel de hormonas que tenemos que tener para ser consideradas hombres o mujeres?, ¿cuánta talla de pecho tenemos que tener para ser hombre o mujer?”… A ver, aclaremos las cosas:

UN RETRETE A MEDIDA

¡Sin imposiciones 
ni confusiones!

Dado este Gobierno 
tan “moderno”: 

¡cada cual 
a su corral!

He realizado exposiciones individuales y he concurrido en exposiciones y muestras colectivas de humor gráfico tales como: Muestras de Humor Social organizadas por la Universidad de Alicante, Muestras Internacionales de las Artes del Humor organizadas por el Instituto Quevedo del Humor dependiente de la Fundación General de la Universidad de Alcalá de Henares y en el Salon International du Dessin de Presse et d´Humour en Saint-Just-Le-Martel (Francia).

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