El festival internacional de cine en Fort Lauderdale cierra con la actriz española Mery Gregorio

El Fort Lauderdale International Film Festival (FIFF), ha presentado directores, actores, guionistas y productores que acompañan sus filmes, con público muy interesado y cierra su 36 edición con la joven actriz española Mery Gregorio, protagonista de la película «La Odisea de Vasi».

Mery Gregorio por su actuación en la «La Odisea de Vasi», obtuvo el Premio Mejor actriz en el Festival Indie de Moscú, igual premio en el Festival Internacional Cine de América-FICAH de México y en los premios Goya fue nominada en el rubro Revelación actoral. Es considerada una de las actrices emergentes con mayores posibilidades en el panorama artístico de  España. Tiene una estampa de bailarina flamenca y una máscara que nos recuerda a la Aurora Bautista del film «Agustina de Aragón».

Llegó de España para la última representación de su film y pudimos conversar con ella sentadas en una mesita en el hall del histórico cine Gateway, le preguntamos cómo surgió su vocación de actriz, así comenzó nuestra plática.

Mery Gregorio: Yo desde pequeña, no sé por qué, me imaginaba siendo actriz. Empecé a hacer teatro con trece años y a partir de allí supe que quería dedicarme a la actuación. Estudié primero periodismo y al terminar la carrera de periodismo me inscribí en una escuela de actuación y desde entonces estoy dedicada al teatro. He trabajado en una compañía teatral y de pronto surgió lo del cine. Además, estudié danzas y bailo desde pequeña. Como ves, era una niña creativa que tiraba para lo artístico y lo fui desarrollando desde pequeña

Adriana Bianco: He leído que La Odisea de Vasi es tu primera película, debutas como actriz y en un «road movie» o «film de carretera», que es un género muy particular, que tiene su nicho en la industria y que ahora se puso de moda con el Oscar a Nomadland. ¿Cómo te sentiste rodando esta película de bajo costo, tan particular? Realizada en exteriores, con actores no profesionales y en circunstancias tan especiales, a veces con improvisaciones o adaptaciones a las circunstancias…

MG: Así es, pero fue un descubrimiento para mí porque estaba acostumbrada a hacer teatro, en un escenario fijo, y para un actor el trabajo en el teatro es para afuera, con proyección de voz, gestos, expresión del cuerpo, y de pronto en el cine encontré que tenía que contenerme mucho más, lo que era bueno en teatro, no resultaba en el cine. Tuve que replantear mi personaje que es muy emotivo y le suceden varias cosas como la relación con su abuelo…

AB: Tengo entendido que el abuelo Yayo en el film, es tu abuelo en la vida real y que se prestó para hacer el papel con 93 años…y que luego murió…

MG: Si, y fue muy especial hacer esas escenas con mi abuelo, muy especial. Por eso te digo, mi personaje tenía que vivir muchas experiencias, la relación con su madre, con el  novio griego de internet, la peripecia del viaje; es un personaje con muchas cosas dentro, pero tenía que ser más contenida en mis sentimientos y expresiones.

AB: La cámara es muy sensible, capta todo y se puede caer en una sobreactuación. En el cine todo es más mental, el actor con solo pensar en la situación puede expresar lo que sucede en la mirada.

MG: Yo soy muy expresiva y en el cine he descubierto una forma de actuar diferente. Tuve que aprender a contener la expresividad, con muy poco gesto dices mucho, fue un verdadero aprendizaje. No se actúa igual en el teatro que en el cine. Y es verdad que es más mental, exige concentración, piensas y ya se refleja lo que sientes…

AB: La toma, cuando largan el «acción» es un shock cardiaco porque eso va a quedar fijo, grabado, hay que darlo todo, de manera impecable. 

MG: Sí, la toma tenía que salir perfecta porque además en un «road movie» teníamos los tiempos muy limitados porque estábamos viajando. ¡Imagínate! Llegábamos a un sitio y teníamos un día para grabar y en ese día todo tenía que salir bien y sin problemas. Era mucha tensión. 

AB: ¿Cómo te sentiste con el director que es griego…Cómo se entendían?

MG: El director habla español, lleva veinte años viviendo en España. Era una historia que él quería contar, no sé si tiene algo autobiográfico, pero era una historia interesante y yo me sentí bien con la historia y trabajando con él

AB: ¿Qué pasa con los actores emergentes como tú, en España? ¿Tienen posibilidades actorales?

MG: Creo que los actores somos muy soñadores, si no soñamos no podemos sobrevivir en este mundo. Las posibilidades se van abriendo. Yo no me imaginaba que al poco tiempo de salir de la escuela iba a filmar una película, como coprotagonista y que íbamos a ganar tantos premios y ahora hay otros dos proyectos…

AB: ¿Cuáles?

MG: La película Standart, que se estrenó en España y ha estado en algunos festivales y la otra que se va a estrenar, está en proceso; para el año próximo tengo otro proyecto con la misma productora. 

AB: ¿Hay algún papel que te interesaría hacer?

MG: Sí. En teatro siempre he soñado con Lorca. 

AB: Sabes, yo casi trabajo en Yerma, con María Casares cuando vino a Buenos Aires. Debe haber una heroína que te guste interpretar en el cine.

MG: ¡Qué suerte que conociste esa gran actriz! A mí me gustan mucho las historias de mujeres que han realizado cosas, estamos en un buen momento para desenterrar historias de mujeres cuyas obras y vidas tienen algo que decirnos, que han sido transgresoras en su época pero que nos han dejado algo. Pienso en Gertrudis Gómez de Avellaneda…

AB: La gran escritora española cubana, con una obra y una vida interesantísima.

MG: Sí, una vida apasionante. Hay mujeres españolas con esas historias.

AB: Rosalía de Castro y su Galicia amada….

MG: La Pardo Bazán, 

AB: ¡Y su historia de amor con Benito Pérez Galdós! Se han llevado sus novelas al cine y hay un film sobre su vida «La condesa rebelde», pero tu podrías hacer una versión contemporánea… Pienso también en «La regenta» de Clarín, allí tendrías un papel estupendo… Tú hablaste de soñar, así que soñemos… (Nos reímos). España tiene una tradición cinematográfica muy importante, ¿Cómo ves el panorama actualmente?

MG: España ahora vive un buen momento en las series para las plataformas. En el cine, es distinto,  tenemos unos directores increíbles: Almodóvar, Amenábar, ni hablar del pasado, Buñuel. Lo que se está dando ahora son posibilidades de coproducciones con Latinoamérica que tiene buen cine. Es verdad que con la globalización las plataformas se han apoderado y hay guiones muy potentes y buenas historias, es un buen momento para las series, más que para el cine.

AB: Con la pandemia las series han tenido gran auge. También la televisión es diferente en cuanto a la actuación.

MG: Sí, es diferente y me gustaría probar. Ojalá la televisión me dé una sorpresa como me la dio el cine, que no me esperaba: ser coprotagonista de una película, estar filmando y luego ver la película completa, es tan bello… Y trabajar con el equipo, el camarógrafo, la iluminación, el sonido, no es solo tu interpretación. Ese descubrimiento ha sido muy importante para mí.

AB: El teatro es el actor frente al público. Momento único e irrepetible

MG: Sí. El teatro es el actor y ese momento. El cine es otro mundo. Y creo que la televisión también es distinta. Me encantaría. Cuando me surja el contrato ya te diré, Adrianita.

AB: Te deseo mucho, mucho éxito en tu carrera. ¡Que sea maravillosa como fue la mía!

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