La villa de Sahagún (León) acaba de celebrar el Encuentro de Juglares con el que conmemora, desde hace veintiún años, el nacimiento de la Primera Escuela de Juglares en esta villa en 1116.

En Sahagún está enterrado Alfonso VI, rey que conquistó Madrid y Toledo, y eso debió significar algo muy grande en su tiempo. Fue, además, el primer protector, a escala europea, del Camino de Santiago, ruta que precisamente, en estos tiempos, está recuperando todo su esplendor peregrino.

Se trata, por tanto, de unas fiestas de inspiración medieval que celebran el nacimiento de la Juglaría, con todo lo que ella tiene de recuperación de oficios antiguos, primigenios y artesanales con los que ganarse la vida, algunos a punto de extinguirse si nada lo remedia, como los trabajos del cuero y del vidrio, y otros que nunca se extinguirán, como la improvisación, el cante o el baile, la buena gastronomía y el brindar todos juntos.

Ha habido talleres para niños y adultos, personajes como Crispín d’Olot o la reina Leonor de Aquitania regresaron a Sahagún este fin de semana para hacer de maestros y cicerones en el arte juglaresco y en visitas guiadas.

No faltaron los mercados medievales, los pasacalles juglarescos, el filandón o el espectáculo de danza y fuego, la exhibición de cetrería, la caligrafía, el canto gregoriano, el teatro o los momentos gastronómicos en el entorno del monasterio de San Benito.

Una cena popular con un menú a base de sopas de ajo y puerros en escabeche, fue el preludio ineludible del Filandón del Páramo, a cargo de Romanza y mimbre, que se celebró al aire libre entre las ruinas restauradas de San Benito y San Tirso. La cena medieval teatralizada, que tuvo lugar el sábado en San Benito, fue otro momento clave en el desarrollo de este veintiún encuentro.

Pero el punto final lo puso el desfile de antorchas hasta lo alto del Santuario de la Virgen Peregrina, antiguo monasterio franciscano, el domingo por la noche, donde, en medio de un viento glacial (no es broma, estamos en León y las noches ya enfrían), se produjo el Juramento Juglaresco (Ju-ju) de manos del juglar informático Germán, cerrando el acto con una degustación de pastas y té moruno.

Con este juramento quedó ya comprometido, Dios mediante, el Encuentro de Juglares 2024.

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