Ecologistas en Acción y la Plataforma Salvemos la Casa de Campo informan de que en el seno de la Casa de Campo y abarcando ochenta hectáreas de extensión se encuentra el desconocido encinar de San Pedro, de gran importancia medioambiental y cultural por ser una zona de reserva de flora y fauna que alberga cinco centros distintos de investigación, recuperación y divulgación ambiental; que se encuentra en estado de abandono, especialmente notable desde el temporal Filomena.

Durante más de un año han estado hundidos algunos de sus umbráculos. Los umbráculos son unas estructuras abiertas que dan sombra, similares a una pérgola. Eran de vital importancia porque protegían la cría de lepidópteros (mariposas), tarea que llevaba a cabo uno de los Centros de Fauna que se encuentra en el encinar. Si bien es cierto que recientemente han sido colocadas otras estructuras que proporcionan sombra, la actividad de cría de lepidópteros no ha sido retomada desde el temporal. 

Además, desde hace más de año y medio numerosas encinas tienen gran parte de sus ramas rotas y secas. A ello hay que añadir que en el encinar se acumulan decenas de metros cúbicos de leña, algo que amenaza la integridad del entorno. Durante la primera quincena del pasado junio se produjeron dos incendios en el interior de la Casa de Campo que, por suerte, no afectaron al espacio de este encinar. Sin embargo, de haberlo hecho, semejante acumulación de leña podría haber servido de combustible para un incendio forestal. 

No menos atención merece el empobrecimiento de los suelos del encinar de San Pedro. Ecologistas en Acción y la Plataforma Salvemos La Casa de Campo consideran absolutamente necesario llevar a cabo actuaciones de enriquecimiento del sustrato arbustivo y herbáceo. Únicamente favoreciendo la permanencia del encinar, mediante la plantación de especies autóctonas -como tomillos, santolinas, torviscos o siemprevivas- se generará un hábitat favorable para proteger la fauna autóctona. 

Los colectivos denunciantes recalcan la importancia y gran potencial ecológico del encinar de San Pedro pese a su estado de descuido.

Defienden que, conservado adecuadamente, el encinar podría ser un lugar privilegiado para la defensa y el mantenimiento de la biodiversidad y, precisamente por ello, exigen que el encinar tenga su propio Plan Integral de Uso y Gestión, diferenciado del plan de la Casa de Campo.

Este plan específico podría velar por el establecimiento de los medios adecuados para la conservación del encinar, y así podría convertirse no solo en un referente de parques urbanos y zonas forestales, sino también en ejemplo de una nueva forma de hacer jardinería, en cuyo corazón lata la defensa y mantenimiento de la biodiversidad.

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