La treinta y una Cumbre hispano lusa a celebrar en Guarda, a 37 kilómetros de la frontera española, tendrá lugar el sábado 10 de octubre 2020, tras ser aplazada debido a la celebración de un Consejo Europeo. El encuentro entre los jefes de Gobierno, Pedro Sánchez y António Costa, se centrará en el desarrollo transfronterizo. 

El primer ministro de Portugal, Antonio Costa, reafirmó que tanto su Gobierno como el español se preparan para potenciar la frontera común con un plan estratégico que será aprobado en la  cumbre ibérica.

La idea es acabar con la «excepción» que supone la frontera hispano lusa, que aglutina «las regiones menos desarrolladas entre ambos países» cuando lo habitual, ha dicho, es que los territorios fronterizos gocen de un mayor desarrollo.

En este sentido, se «va a aprobar una estrategia de desarrollo transfronterizo» que será financiada con el próximo cuadro financiero plurianual.

El «desafío es transformar estas regiones de ser las más atrasadas a las nuevas ‘centralidades’ del mercado ibérico», señaló Costa.

Entre las ambiciosas medidas, la creación de un nuevo estatuto jurídico para miles de trabajadores transfronterizos, las comunicaciones móviles y hasta la coordinación de unidades de urgencia.

El área fronteriza abarca desde Valença do Minho, en el Alto Minho pasando por Braganza en Tras-os-montes, Guarda en la Beira interior, Castelo Branco en el Alentejo hasta llegar al Algarve, un total de más de mil municipios y freguesias portuguesas, con casi dos millones de personas.

En España las comunidades autónomas afectadas directamente son cuatro: Galicia, Castilla y León, Extremadura y Andalucía. Un total de 3,3 millones de españoles en 1231 ciudades y pueblos incluyendo importantes localidades desde Vigo hasta Ourense, Zamora, Salamanca, Cáceres, Badajoz y Huelva.

En total, se beneficiarán regiones en las que viven más de cinco millones de personas, más del veinte de la población portuguesa y el diecisiete por ciento de la española.

Tren Celta que enlaza Vigo y Oporto

Infraestructuras entre España y Portugal

Ambos gobiernos tienen previsto poner sobre la mesa las conexiones por carretera y ferroviarias pendientes entre España y Portugal.

Así, por carretera existe la prioridad social de la N-122 y la futura conexión por autovía para evitar el casco urbano de Alcañices en Zamora, uno de los puntos negros que se prolongan durante años. Pero lo cierto es que aún no hay proyecto para este desdoble y hacen falta medidas concretas.

En  la provincia de Salamanca, está pendiente poner en servicio un tramo de 3,5 kilómetros que unirá la A-25 lusa con la A-62, que se inicia en la parte española en Fuentes de Oñoro. 

El tramo consta de 5020  metros y están abiertos 1850 desde noviembre de 2019, faltando más de tres kilómetros que están terminados, pero que no se han puesto en servicio.

Este último tramo que queda por entrar en servicio está técnicamente finalizado desde inicios de 2019, pero su apertura al tráfico sigue condicionada por la continuidad en el lado portugués. 

También, en las infraestructuras terrestres, se encuentra la inclusión del tramo vial de la N-308 portuguesa desde Bragança hasta la frontera de Rio de Onor, incluida en el Plan de Recuperación y Resiliencia del Gobierno luso 2020-2027.

La parte española supondría la reconversión de la vía rápida  ZA-921 y ZA-V-2639 que transcurre desde Puebla de Sanabria a la frontera portuguesa hacia Rihonor de Castilla, a través de 15,8 kilómetros y que servirán para el desarrollo fronterizo. 

Sobre la modernización de la citada carretera ZA-921 entre Puebla de Sanabria y Rihonor de Castilla, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, que posee la titularidad de la vía, emitió una orden de estudio el pasado año ya que  forma parte de la mejora del eje León-Bragança. 

Por su parte, Portugal también ha incluido la construcción de la autovía a Monfortinho en su lista de las infraestructuras, el gobierno luso quiere conectar su autovía A-23 con la autonómica extremeña EX-A1. 

En concreto, la IC-31, autovía portuguesa enlazaría la A-23, a la altura de Alcains (freguesia de Castelo Branco) con la localidad fronteriza de Monfortinho, con un total de 54 kilómetros.

El Ejecutivo autonómico extremeño se comprometió a construir los 18,5 kilómetros que faltan entre Moraleja y Monfortinho –con un coste de unos 95 millones de euros– cuando Portugal decidiera rescatar su proyecto para construir el citado enlace a través de la IC-31.

Otras conexiones son entre Nisa, en el Alentejo, y la localidad cacereña de Cedillo y el puente entre Alcoutim, en Portugal, con la onubense Sanlúcar de Guadiana.

En cuanto al ferrocarril, los temas a abordar son la electrificación de la vía del tren Celta entre Vigo y Porto. El objetivo es poder hacer los estudios informativos necesarios para poder captar fondos europeos para su realización

Por otro lado, se encuentra la recuperación de la conexión ferroviaria de España con Portugal, con el tren llamado Lusitania, para unir Madrid con Lisboa.

En mayo de 2020 Renfe decidió suprimir este servicio, suspendido con el estado de alarma, pero que no regresó una vez se terminaron las restricciones a los viajes. El motivo para acabar con el único servicio de tren hotel internacional de Renfe era económico: es un servicio muy deficitario.

El tren hotel Lusitania hace el trayecto Madrid-Lisboa con horario nocturno. Se trata de un servicio ferroviario que permitía viajar de noche y llegar a destino pasadas las siete de la mañana en la capital portuguesa.

Otros puntos de interés ferroviario son el avance de la electrificación de la línea férrea Salamanca-Fuentes de Oñoro que sería la apertura de un corredor de transporte de mercancías por tren entre Salamanca y Aveiro, así como la apuesta por el proyecto innovador de movilidad ferroviaria a hidrógeno, entre Cáceres, Navalmoral de la Mata, Valencia de Alcántara y Ramal de Cáceres-Linha do Leste.

Periodista. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, rama Periodismo con cursos de doctorado, estudios sobre Marruecos contemporáneo y el Sáhara Occidental. Más de 30 años de periodismo, la mayoría en prensa escrita, ha trabajado a ambas orillas del Estrecho de Gibraltar, casi 13 años en el extinto diario El Faro Información, en Algeciras, donde empezó de redactor y del que fue su último director y en Tánger dos años en un diario digital. Además ha participado en la mayoría de los Congresos de Periodistas del Estrecho desde el inicial en 1993 hasta el último en 2019. Gran aficionado al ajedrez y amante de Portugal. Ha publicado un libro, ‘Artículos periodísticos. Apuntes para la historia de la prensa de Algeciras’.

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