Al hacer público su segundo matrimonio a finales de noviembre de 2021, Mamdouh Mohammed Hassan Elssbiay, conocido como «Big Ramy», egipcio vencedor en 2020 y 2021 del título de Mister Olympia –la máxima competición del culturismo profesional organizada por la Federación Internacional de Fisioculturismo (IFBB)- ha desencadenado una polémica en el país relativa a la interpretación de los textos sagrados sobre la poligamia, según la información publicada en el digital francés Slate, que firma Mussa Acher.

El papel de la mujer musulmana en la sociedad egipcia lleva desde finales del siglo diecinueve enfrentando a feministas y antifeministas, especialmente desde la publicación de la obra vanguardista «Liberación de la mujer», de Qassim Amin.

El pasado noviembre, en las redes sociales aparecieron fotografías de la ceremonia del segundo matrimonio del campeón de culturismo provocando la reacción del predicador Mabrouk Attia -quien enseña la charia en la Universidad al-Azhar de El Cairo- proclamando que, desde el punto de vista religioso, es ilegal que un hombre pida el divorcio a su esposa para contraer un nuevo matrimonio. El mismo Attia, había predicado anteriormente que la mujer puede pedir el divorcio de su marido si le pega o se niega a mantenerla, pero nunca en el caso de que el hombre desee volverse a casar. 

A la polémica iniciada por el religioso se han sumado otros teólogos después. La respuesta para todos ellos ha llegado de la institución Dar al-Ifta, que se encarga de promulgar fatuas y decretos religiosos, afirmando que, originalmente, la poligamia no era la regla, sino la excepción en el Islam, y que solo se tolera para resolver situaciones excepcionales. Textualmente, en Facebook han escrito que «el Islam no ha introducido la poligamia, más bien la ha limitado. En la época preislámica era corriente que el hombre tuviera tantas mujeres como deseara. Pero ni en el Corán ni en la Sunna (tradición) existe prueba alguna que obligue al hombre a tener más de una esposa».

Inmediatamente han aparecido los comentarios de hombres y mujeres denunciando que si la regla era la monogamia los primeros en incumplirla fueron el profeta (Mahoma) y sus compañeros.

El verano pasado, esa misma institución Dar al-Ifta, había denunciado «un tipo de matrimonio que está de moda en el país de los Faraones llamado part time», o «matrimonio a tiempo parcial», que es simplemente una forma de concubinato y que para la institución «es contrario a los valores del Islam y a las leyes de República (…) y amenaza a la cohesión social». Tras este pronunciamiento, las autoridades civiles egipcias decretaron «nulas y sin valor» esas uniones.

De nuevo en octubre pasado, Dar al-Ifta respondió a uno de los «predicadores obscurantistas que infectan las redes sociales», que había establecido que «el número autorizado de debates que un hombre puede tener con su esposa oscilan entre uno al mes y uno cada cuatro meses».

La instancia –escribe el autor del artículo de Slate- decidida a desmontar las ‘herejías’ propagadas por los misóginos, se pone de parte de las mujeres recordando un conocido verso de la sura ‘la Vaca’: «En cuanto a ellas, tienen derechos equivalentes a sus obligaciones, de acuerdo con el decoro”.

Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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