La Guardia Civil ha desarrollado una operación en diversas localidades de las provincias de Toledo, Madrid y Valladolid para investigar delitos de pertenencia a organización criminal, homicidio, asociación ilícita, delitos contra las personas, robos con violencia e intimidación, tráfico y tenencia ilícita de armas (incluidas armas de fuego), delito contra la salud pública y falsificación de moneda, entre otros.

La Operación nace a raíz de las investigaciones iniciadas por el Grupo de Información de la Guardia Civil de Toledo en septiembre del año 2020 en el marco de la Operación COYOTE, por medio de la cual se investigaban las actividades criminales cometidas en el seno de la banda juvenil violenta de origen latino Dominican Don’t Play (DDP) en la provincia de Toledo.

En este contexto, en el mes de mayo de 2021, se llevaron a cabo las detenciones de cinco miembros de la banda por un presunto delito de homicidio en grado de tentativa con agravante de grupo criminal por motivos ideológicos. Entre estos detenidos, todos ellos actualmente en prisión provisional, se encuentra el líder del Coro (nombre por el que se conoce a los grupos de DDP asentados territorialmente) de DDP en Seseña (Toledo), quien desde prisión seguía dando las directrices para el funcionamiento de esta organización criminal.

A raíz de la información obtenida en esta actuación, se vieron claros indicios de la posible existencia de una organización criminal perteneciente a la banda DDP en la provincia de Toledo, dando inicio a la Operación BACANO en el mes de junio de 2021.

El complejo trabajo de los agentes de la Guardia Civil a lo largo de los últimos meses, ha permitido confirmar con alto grado de detalle que esta organización se trata de un grupo con una alta intensidad delictiva, muy organizado y jerarquizado, muy riguroso con el cumplimiento de sus misiones delictivas y con una férrea disciplina interna.

La labor de los investigadores permitió comprobar que este Coro también operaba en otras comunidades del territorio nacional, principalmente la Comunidad de Madrid. Fruto de esta expansión, los investigados guardaban un estrecho vínculo con otros Coros de Madrid, con los que se unían de manera habitual para cometer actividades delictivas, entre las que destacan robos con violencia y agresiones muy graves, e incluso intentos de asesinato, haciendo, para ello, uso de una violencia extrema.

Como muestra de lo anterior, tras la explotación de la Operación BACANO se obtuvieron indicios de la implicación directa de tres de los detenidos como posibles autores materiales de un delito de homicidio, relacionado con los hechos ocurridos el pasado día 5 de febrero en el distrito de Usera (Madrid), donde falleció un joven de veinticinco años de origen colombiano (perteneciente a la banda Trinitarios); acto que muestra la enorme rivalidad entre este tipo de bandas que deriva en constantes enfrentamientos extremadamente violentos.

Como se ha puesto de manifiesto en los últimos días, este tipo de enfrentamientos suelen ser llevados a cabo en parques urbanos y áreas de uso público, participando un gran número de individuos, haciendo uso de machetes de grandes dimensiones, con resultado de lesiones graves, y provocando una importante preocupación en la sociedad.

Resulta preocupante que en la mayoría de estos grupos, exista un elevado número de componentes menores de edad, que habitualmente tienen una posición jerárquica de menor peso, o se trata de aspirantes que aún no han adquirido la condición de miembros de pleno derecho. Son inducidos por los miembros de mayor rango a abandonar sus círculos sociales y familiares en beneficio de la banda, y se les encarga la comisión de actividades ilícitas que sirven como medio de financiación de la banda.

Junto con la detención de los integrantes de la organización, se han llevado a cabo varios registros en diversas localidades de Toledo, Madrid y Valladolid, así como en varias celdas del Centro Penitenciario de Ocaña I, en los que se ha intervenido armas simuladas, gran cantidad de armas blancas (machetes y cuchillos), una importante cantidad de sustancias estupefacientes y herramientas para su preparación y distribución, grandes sumas de dinero en efectivo, dinero falsificado, abundante material relacionado con la banda y con delitos cometidos, documentación y numerosos dispositivos electrónicos de almacenamiento de información que serán analizados por especialistas en este ámbito.

El amplio dispositivo policial ha contado con la participación de más de cien agentes del Instituto Armado que permitieron la desarticulación de esta peligrosa organización criminal.

Además de los agentes al Servicio de Información de la Guardia Civil, las Unidades participantes fueron la Agrupación de Reserva y Seguridad (ARS), Unidades de Seguridad Ciudadana (USECIC) de las Comandancias de Toledo, Madrid y Ciudad Real, y el Servicio Cinológico de Guardia Civil, y se ha contado con la colaboración de Instituciones Penitenciarias.

Toda la operación ha sido coordinada y dirigida desde su inicio por el Juzgado de Instrucción número siete de Illescas (Toledo).

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