Agentes de la Policía Nacional han desarticulado una organización criminal especializada en el robo de vehículos y estafas a compañías aseguradoras. Se ha arrestado a cinco personas –cuatro en  Torrejón de Ardoz (Madrid) y una en Lérida- acusadas de comprar coches siniestrados para adquirir su documentación original y utilizarla en vehículos robados, de la misma marca y modelo.

Tras ponerlos en circulación, contrataban pólizas de seguro que incluyeran la cobertura por robo para, posteriormente, denunciar la sustracción de los coches y cobrar la indemnización. Tras reportar a las aseguradoras, desmontaban los coches y los dejaban abandonados hasta que eran recuperados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, momento en el que solicitaban que fueran trasladados a un taller de su connivencia donde repetía otra vez los mismos pasos.

Se ha efectuado un registro en dicho taller ubicado en Torrejón de Ardoz (Madrid) donde se han intervenido dos vehículos con motores y piezas pertenecientes a coches robados, dos motores sustraídos, numerosas piezas de vehículos, también robados, y diversa documentación de las estafas cometidas.

Taller de connivencia para despiece de vehículos

Las primeras pesquisas se inician en enero 2021, cuando los agentes recibieron información sobre la recuperación de un coche robado sobre el que tratan, de manera insistente, de entregarlo en un taller de Madrid. Ante la sospecha de que en dicho local se pudieran estar despiezando vehículos sustraídos y empleando las piezas en la reparación de otros turismos, accidentados o robados, los investigadores llevan a cabo una serie de gestiones de investigación. 

Con toda la información recabada, los agentes averiguan que, tras la apariencia legal de dicho taller concertado con las principales compañías aseguradoras, se encuentra un grupo criminal dedicado de forma profesional al robo de vehículos y estafas a compañías aseguradoras. Asimismo, habían perfeccionado distintas técnicas que utilizaban al objeto de no levantar sospechas, además de la reparación. 

Su modus operandi consistía en un primer momento en comprar turismos siniestrados, bien a desguaces o a particulares que habían tenido un accidente, para hacerse con la documentación original. Posteriormente, conseguían un coche robado igual en modelo y marca al comprado para utilizar la mencionada documentación, ponerlo en circulación y contratar una póliza de seguros que incluyera la cobertura por robo. Tras dejar pasar un tiempo prudencial, denunciaban el robo para poder cobrar la indemnización. Más tarde desmontaban el coche para dejarlo abandonado a la espera de que fuera localizado por alguien y, una vez que esto sucedía, solicitaban que fuera trasladado a dicho taller donde repetían otra vez los mismos pasos. 

La organización practicaba esta actividad con varios coches a la vez y los aseguraban en distintas compañías; de este modo lograban aumentar la frecuencia de los siniestros, a la vez que evitaban las investigaciones por parte de las autoridades, al utilizar maneras diferentes que, en un principio, no permitían establecer un patrón común. Con el referido sistema obtenían un doble beneficio: por un lado, cobraban la indemnización de la compañía aseguradora y por otro, el dinero obtenido con la venta del vehículo siniestrado y que había sido reparado con las piezas robadas. 

Avanzadas las pesquisas y una vez acreditado su modus operandi, los agentes procedieron a la entrada y registro del taller, donde después de analizar los elementos auxiliares de identificación de diferentes coches que se encontraban en el lugar, comprobaron que varios de ellos tenían instaladas varias piezas de vehículos sustraídos y procedieron a la detención de las personas implicadas en los hechos, entre ellos al administrador del taller.

En dicho registro se intervinieron dos coches que tenían instalado el motor de dos vehículos sustraídos, además de otras piezas como motores robados, chasis de dos turismos -uno de los cuales estaba falsificado- y numerosas piezas robdas que están siendo analizadas. 

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