Una nueva normativa reduce de 125 a 79 las actividades restringidas al sector privado y abre ámbitos hasta ahora reservados al Estado, en un momento marcado por la falta de combustible, alimentos y medicamentos y por el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos
Cuba ha dado un nuevo paso en la apertura de su economía al sector privado con la entrada en vigor del Decreto 160 de 2026, que amplía considerablemente las actividades en las que pueden operar las micro, pequeñas y medianas empresas y otros actores económicos no estatales.
La medida forma parte del paquete de reformas económicas impulsado por el gobierno de Miguel Díaz-Canel para intentar reactivar una economía sometida simultáneamente a graves problemas internos, escasez de capital y energía y una creciente presión económica de Estados Unidos, informa desde La Habana Dariel Pradas (IPS).
La nueva regulación, vigente desde el 4 de agosto, establece como principio que los actores económicos no estatales pueden desarrollar cualquier actividad lícita salvo las expresamente prohibidas o sometidas a condiciones especiales en sectores como la industria armamentística, el tabaco o servicios de educación, atención médica o la prensa.
El cambio es significativo. La anterior normativa, de 2024, recogía 125 actividades prohibidas al sector privado. La nueva lista las reduce a 79, de las cuales 44 permanecen completamente vetadas y las restantes podrán desarrollarse mediante licencias, concesiones administrativas o fórmulas de asociación con el Estado.
El Gobierno cubano mantiene bajo control estatal sectores considerados estratégicos o vinculados a la soberanía y la seguridad nacional, pero abre la puerta de la iniciativa privada a actividades que durante décadas estuvieron reservadas prácticamente en exclusiva al sector público.
Más de 15.600 empresas privadas
Cuba cuenta ya con más de 15.600 micro, pequeñas y medianas empresas privadas autorizadas. Con la reforma, estas podrán administrar o adquirir determinados recursos estatales e invertir en sectores hasta ahora muy restringidos, entre ellos la producción azucarera, hoteles, servicios bancarios y farmacias.
También se contemplan posibilidades de participación privada en ámbitos como la industria biofarmacéutica o la extracción de petróleo, gas natural y minerales, aunque algunas de estas actividades estarán sujetas a condiciones y autorizaciones específicas.
El economista cubano Daniel Torralbas explicó a IPS que la reforma elimina prohibiciones que se mantuvieron durante mucho tiempo, aunque advierte de que la apertura normativa por sí sola no resolverá los problemas de la economía cubana.
El principal obstáculo es el capital
Las empresas privadas cubanas pueden disponer ahora de más oportunidades de negocio, pero muchas carecen de los recursos financieros necesarios para desarrollar inversiones de gran escala.
Un ejemplo de los efectos de la liberalización se encuentra en el mercado de los combustibles. Desde que en febrero se permitió su importación por empresas privadas, se ha desarrollado una nueva cadena de importación, almacenamiento, distribución y venta.
Según datos del US Census Bureau citados por IPS, Cuba adquirió entre enero y junio de este año combustible estadounidense por valor de 95,7 millones de dólares. La cifra contrasta con los menos de 1,3 millones acumulados entre 2002 y 2025.
Pese a ese fuerte incremento, las importaciones privadas continúan siendo insuficientes para cubrir las necesidades energéticas del país.
Las farmacias privadas abren un debate social
Uno de los aspectos más controvertidos de la nueva regulación es la autorización de servicios farmacéuticos privados.
La medida llega en medio de una prolongada escasez de medicamentos en la red pública cubana, una situación que ha convertido durante los últimos años al mercado informal en una de las principales vías para conseguir numerosos fármacos.
Las autoridades sanitarias han anunciado que las farmacias privadas tendrán que cumplir requisitos relacionados con las instalaciones, la cualificación del personal y las correspondientes licencias.
La apertura provoca, sin embargo, opiniones contrapuestas.
Algunos ciudadanos consideran que disponer de establecimientos privados regulados y supervisados será preferible a recurrir al mercado negro. Otros temen que los nuevos negocios terminen compitiendo por los escasos medicamentos disponibles con las farmacias estatales, cuyos productos están subsidiados.
El Gobierno niega que las reformas impliquen una privatización de la economía y sostiene que la empresa estatal socialista continuará desempeñando el papel fundamental dentro del modelo económico cubano.
Más del 90 por ciento de las reformas ya tiene respaldo jurídico
Las nuevas medidas forman parte de un paquete de 176 transformaciones económicas y sociales aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular el pasado 19 de junio.
El primer ministro, Manuel Marrero, aseguró ante el Parlamento el 29 de julio que más del 90 por ciento de esas medidas ya cuenta con respaldo jurídico.
El reto, reconoció, comienza ahora con su aplicación efectiva.
Las reformas llegan, además, en circunstancias extraordinariamente adversas para la economía de la isla.
La presión estadounidense sobre Cuba se ha intensificado durante 2026. La Administración de Donald Trump ha aprobado medidas contra empresas, responsables públicos y entidades vinculadas al Estado cubano, además de actuaciones que dificultan las relaciones comerciales y financieras de terceros países con la isla.
Según las autoridades cubanas y los datos recopilados por IPS, las consecuencias se están dejando sentir especialmente en sectores como el turismo, el transporte marítimo, la energía y la inversión extranjera.
Miles de contenedores retenidos
Dos grandes compañías navieras europeas dejaron de aceptar en mayo nuevos pedidos relacionados con Cuba. Como consecuencia de las dificultades logísticas y financieras, más de 7000 contenedores con alimentos, medicamentos, sistemas solares y otras mercancías esenciales permanecen retenidos en diferentes puertos del Caribe, según datos ofrecidos por el primer ministro cubano.
El problema resulta especialmente grave para un país que importa más del 80 por ciento de los alimentos que consume.
Las dificultades para importar están repercutiendo directamente sobre los precios y el abastecimiento. IPS señala como ejemplo el aceite de soja o girasol, cuyo precio prácticamente se ha duplicado durante el último mes y supera ya los seis dólares por litro en algunos puntos de venta.
A ello se añaden los problemas del suministro eléctrico, el transporte, el abastecimiento de agua y los servicios sanitarios.
La red eléctrica cubana continúa sufriendo una situación crítica. Dos nuevos apagones nacionales registrados en menos de 24 horas elevaron a doce los cortes generales sufridos por el país durante los últimos dos años, además de numerosos apagones regionales y locales.
El turismo, otra víctima de la crisis
El turismo, tradicional fuente de divisas para Cuba, atraviesa también una situación especialmente difícil.
De acuerdo con los datos expuestos por Marrero y recogidos por IPS, permanece cerrado actualmente el 73 por ciento de las instalaciones hoteleras del país, con la consiguiente pérdida de unos 25.000 empleos.
El Gobierno cubano atribuye buena parte del deterioro a las sanciones estadounidenses y al efecto disuasorio que ejercen sobre empresas e inversores extranjeros.
La situación social se deteriora al mismo tiempo. Las autoridades identificaron recientemente a más de 876.000 personas en situación de vulnerabilidad dentro de una población aproximada de 9,4 millones de habitantes. El Gobierno prevé atenderlas mediante un nuevo sistema de asistencia social apoyado en una plataforma digital.
Expertos de Naciones Unidas en derechos humanos han criticado esta semana las medidas estadounidenses y han advertido sobre sus consecuencias para la población civil, especialmente en el acceso a alimentos y otros bienes esenciales.
Mientras Washington continúa endureciendo sus sanciones y La Habana trata de ampliar el espacio de la iniciativa privada, el éxito de la reforma dependerá de que las nuevas oportunidades económicas encuentren financiación y puedan desarrollarse en un país sometido a una extraordinaria escasez de recursos.
La apertura puede cambiar las reglas del juego de la economía cubana, pero difícilmente producirá resultados inmediatos. Como resume el economista Daniel Torralbas en declaraciones a IPS, las nuevas oportunidades existen; lo que falta, sobre todo, es capital.
- Pie de foto: El conductor de un triciclo eléctrico transita por el exterior de un mercado mayorista privado, en La Habana. ©Jorge Luis Baños / IPS




