
La Asociación de Librerías de Madrid ha cesado a Eva Orúe como directora de la Feria del Libro de Madrid y ha abierto un proceso de relevo con Pablo Bonet como director en funciones. La decisión, comunicada tras la 85.ª edición, ha provocado críticas en el sector y la salida de la librería Muga de la asociación.
La Asociación de Librerías de Madrid comunicó el seis de julio que concluía la etapa de Eva Orúe al frente de la Feria del Libro de Madrid, cargo que ocupaba desde 2022. La entidad agradeció sus cinco años de trabajo y enmarcó el relevo en la apertura de una nueva etapa.
Según informó la propia organización, Pablo Bonet, secretario de la Asociación de Librerías de Madrid, asumirá la dirección en funciones mientras se desarrolla el proceso de selección de una nueva dirección. Orúe, por su parte, ha confirmado a distintos medios que se le comunicó el despido inmediato y que no comparte las razones alegadas.
La Feria del Libro de Madrid entra en una etapa de incertidumbre
El cese se produce pocas semanas después de que la Feria del Libro de Madrid cerrara su 85.ª edición en el parque de El Retiro. Según el balance publicado por la organización, la feria alcanzó 9.862.888 euros en ventas, vendió 587.014 ejemplares y superó los 730.000 visitantes únicos durante diecisiete días.
La edición estuvo condicionada por la visita del papa León XIV, varios conciertos multitudinarios y el cierre anticipado de la última jornada por alerta meteorológica. La organización atribuyó a ese contexto parte de las dificultades de afluencia y de ventas, aunque el presidente de la Asociación de Librerías, Luis M. Tigeras, ha descartado ante EFE que el cese responda a la bajada de facturación.
El argumento público de la asociación se ha limitado, hasta ahora, a la necesidad de un «cambio de ciclo». Esa explicación ha resultado insuficiente para una parte del sector, que reclama mayor claridad sobre los motivos de la decisión y sobre el modelo organizativo que se aplicará a partir de 2027.
El reglamento atribuye el nombramiento a la asociación de librerías
El Reglamento de la Feria del Libro de Madrid 2026 establece que la titularidad y la responsabilidad de la feria corresponden a la Asociación de Empresarias y Empresarios del Comercio del Libro de Madrid. También atribuye a esa entidad la designación y el cese de quien ostente la dirección.
La Comisión Organizadora integra a librerías, editoriales y distribuidoras, con presencia de la Asociación de Editores de Madrid, la Federación de Gremios de Editores de España y la Federación de Asociaciones Nacionales de Distribuidores de Ediciones. Sin embargo, la potestad formal sobre el nombramiento de la dirección recae en la asociación de librerías.
Ese diseño explica la capacidad de la Junta Directiva para ejecutar el relevo, pero no ha evitado el malestar. El debate abierto no se limita al procedimiento, sino al equilibrio entre los distintos actores del ecosistema del libro y al papel cultural que debe desempeñar una feria declarada Bien de Interés Cultural como patrimonio inmaterial de la Comunidad de Madrid.
Muga abandona la Asociación de Librerías de Madrid
La reacción más visible ha llegado desde la librería Muga. Según publicó elDiario.es, el librero Igor Muñiz anunció que Muga abandona la Asociación de Librerías de Madrid por no compartir ni el cese ni el motivo argumentado por la Junta Directiva, resumido como falta de confianza.
Muñiz sostuvo que la forma en que se ha cerrado el periodo de Orúe no se corresponde con su dedicación ni con sus resultados. Muga se convierte así en la primera librería que rompe con la asociación como consecuencia directa del relevo en la dirección de la feria.
Otras librerías y editoriales independientes, entre ellas Hoja de Lata, Dos Bigotes, Tránsito, Comisura, Alberti, Sigilo, Muñeca Infinita y Siglo XXI, han expresado apoyo a Orúe o han pedido explicaciones sobre el futuro del modelo de feria. La preocupación se centra en la bibliodiversidad, la programación cultural y la participación de sellos pequeños y medianos.
Un antecedente polémico en la última edición
La crisis llega después de una edición que ya había vivido tensiones públicas. El diez de junio, la organización retiró una charla sobre el Sáhara Occidental tras críticas por falta de pluralidad y neutralidad. Según publicó El País, la feria reconoció entonces un fallo en sus mecanismos internos de supervisión.
Ese episodio ha alimentado interpretaciones en espacios de opinión y redes sociales. Sin embargo, con la información pública disponible, no hay documentación ni comunicación oficial que vincule aquella controversia con el cese de Eva Orúe. Atribuir la destitución a presiones exteriores o diplomáticas exigiría pruebas que, por ahora, no han sido aportadas.
La cuestión central, por tanto, sigue siendo institucional: cómo se gestionará la transición, qué explicación ofrecerá la Asociación de Librerías de Madrid a los participantes y qué garantías tendrán librerías, editoriales y distribuidoras sobre el rumbo de la principal cita literaria de la capital.



