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Contabilidad engañosa y deshonesta de países ricos exagera la financiación climática a países en desarrollo

Mujeres se abastecen de agua desde un camión en la zona de Saint Louis, Senegal, castigada por la sequía como otras regiones de África. Esos países reciben financiamiento de naciones desarrolladas para mitigación del cambio climático, pero deben devolverlo de un modo que les deja sin recursos para mejorar su acción climática. © Vincent Tremeau BM

La mayoría de los países ricos aplica prácticas de contabilidad de carácter engañoso y deshonesto para exagerar la financiación climática que aportan a los países en desarrollo, de acuerdo con una investigación de la coalición internacional contra la pobreza Oxfam, informa la IPS desde Oxford (Reino Unido).

Nafkote Dabi, responsable de políticas sobre cambio climático de Oxfam Internacional, dijo que «las contribuciones de los países ricos no solo siguen estando muy por debajo del objetivo contraído, sino que son engañosas al contabilizar la financiación climática de una manera que no es correcta ni adecuada».

Esos países «están sobreestimando su propia generosidad y pintando un panorama demasiado halagüeño, mientras ocultan la cifra que realmente se destina a los países pobres», agregó Dabi.

En 2020, según la investigación de Oxfam, el valor real de la financiación climática proporcionada a países en desarrollo se situó entre 21.000 y 24.500 millones de dólares, frente a la cifra de 68.300 millones de dólares que los países ricos declararon aportar en concepto de financiación pública.

Junto al financiamiento privado, el total de finanzas movilizadas se proclamó como de 83.300 millones de dólares, con una sobreestimación que pudo llegar a 225 por ciento, según el estudio.

El objetivo de financiación climática mundial está fijado en 100.000 millones de dólares anuales, y es uno de los temas que se evaluarán en la 27 Conferencia de las Partes (COP27) de las Naciones Unidas sobre cambio climático que reunirá a 197 países y otros miembros  del 6 al 18 de noviembre en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij.

Dabi afirmó que «el mecanismo actual de la financiación climática mundial es como un tren averiado que corre el riesgo de llevarnos a un destino de proporciones catastróficas. El exceso de préstamos está endeudando a los países pobres, que ya tienen problemas para abordar los impactos del cambio climático».

«Se está declarando demasiada financiación de manera dudosa y deshonesta. Como resultado, los países más vulnerables continúan sin estar preparados para enfrentarse a los violencia de la crisis climática», añadió el responsable de la coalición.

La investigación mostró que instrumentos como los préstamos se declaran según su valor nominal, ignorando el reembolso de la financiación, entre otros factores.

Con demasiada frecuencia, los proyectos financiados presentan un menor enfoque climático que el declarado, por lo que el valor neto del apoyo que se destina específicamente a la acción climática probablemente sea mucho más bajo del que sugieren las cifras de financiación climática declaradas.

En la actualidad, los préstamos dominan más de 70 por ciento de la provisión de financiación climática pública (48.600 millones de dólares), alimentando la crisis de la deuda a la que se enfrentan los países en desarrollo.

Para Dabi «obligar a los países pobres a devolver préstamos para poder hacer frente a la crisis climática a la que apenas han contribuido es algo profundamente injusto».

«En lugar de prestar apoyo a los países que se enfrentan a sequías, ciclones e inundaciones que continúan agravándose, los países ricos están minando su capacidad para hacer frente a futuros impactos, además de profundizar sus niveles de pobreza», añade Dabi.

Recordó que el pago de la deuda externa de los países menos desarrollados ascendió a 31.000 millones de dólares en 2020.

Por ejemplo, Senegal, que figura en el tercio inferior de los países más vulnerables del mundo frente al cambio climático, recibió 85 por ciento de su financiación climática en forma de deuda, con solo 29 por ciento como préstamos no concesionales.

La sobreestimación en el financiamiento también alcanzaría a entes multilaterales, como el Banco Mundial, cuyos informes de financiación climática «no permiten comprobar de manera independiente los niveles alegados,  por lo que podría haber una discrepancia de hasta 40 por ciento» al examinar por ejemplo los datos de 2020.

Una tesis central de Oxfam es que si los países desarrollados cumplieran con su compromiso de movilizar cien mil millones de dólares al año y abordaran verdaderamente sus errores de contabilización de la financiación climática, sería posible evitar una catástrofe climática a gran escala.

Para Oxfam, en las negociaciones de la COP27 «los países ricos deben comprometerse urgentemente a incrementar la financiación destinada a los países vulnerables para la adaptación al cambio climático a través de subvenciones, así como a mejorar sus prácticas defectuosas de presentación de informes».

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