Hay países en los que aterrizas, sales del aeropuerto y todo parece ya preparado para ti. El tren llega a tiempo, el autobús tiene aplicación, el taxi no te mira como a una cartera con piernas, y las señales parecen escritas por alguien que realmente pensó en la persona que las lee. Rumanía no es uno de esos países.
Eso no significa que no merezca ser visitada. Al contrario, Rumanía es uno de esos destinos que puede ofrecerte muchísimo si no vienes con expectativas demasiado grandes de que todo funcione como un reloj suizo.
Rumanía tiene ciudades antiguas, pueblos que todavia parecen sacados de otra epoca, montañas serias, buena comida, castillos y muchas sorpresas como para sacarte de la monotonía. Precisamente por eso merece la pena organizar tu ruta con un poco de atención, sobre todo si llegas en avión.
Muchos viajeros extranjeros eligen un vuelo barato, aterrizan donde encuentran un buen billete y despues piensan que «ya nos arreglamos desde allí». Algunos están acostumbrados a esta estrategia, pero necesitas una gran dosis de suerte, tiempo y nervios disponibles. Pero si tienes solo unos días, es mejor saber de antemano, después de aterrizar, qué quieres ver y cómo te mueves entre los lugares.
Mi recomendación sería elegir el aeropuerto en función de la ruta, no solo del precio del billete.
Bucarest es, evidentemente, la mayor puerta de entrada a Rumanía. Si quieres visitar la capital, el Delta del Danubio, la costa del mar Negro o la parte sur del país, es una muy buena elección.
Si tu objetivo es Transilvania, Cluj-Napoca es uno de los puntos de partida mas prácticos. No porque la ciudad sea necesariamente «el centro del universo», como algunos clujeños sostienen con gran convicción, sino por el hecho de que está muy bien situada. Desde Cluj puedes llegar relativamente fácil a Alba Iulia, Sibiu, Hunedoara, Sighisoara, Maramures, Brasov o a cualquier lugar de la zona de los Montes Apuseni.
No intentes ver toda Rumanía en una semana, no hay manera
Rumanía parece bastante fácil de recorrer. Miras las distancias y dices: «Cluj-Sibiu, unos cientos de kilometros, no es gran cosa». Después entras en la carretera, aparecen localidades con velocidad limitada a 50 km/h, camiones, obras, curvas, radares, carros, algún conductor que adelanta como si tuviera una cita con el destino, perros que cruzan de repente la carretera; y entiendes que el tiempo dado por Google o Waze nunca es el tiempo adecuado a la realidad.
Mi recomendación es elegir una ruta compacta. Si aterrizas en Cluj, no tiene sentido incluir en las mismas vacaciones Maramures, Bucarest, el Delta del Danubio, Brasov, Constanta y eventualmente también una escapada hasta Moldavia. Sobre el mapa parece una super aventura. En realidad, es un maratón agotador en el que pasarás más tiempo sobre asfalto que visitando efectivamente lugares.
Una buena ruta de cinco dúas podría verse así
Cluj-Napoca para el primer día, para entrar en ritmo. Despues Salina Turda y las Gargantas de Turda. Luego Alba Iulia, Sibiu, el Castillo de los Corvino en Hunedoara y, si el tiempo lo permite, Sighisoara.
¿Que eliges: transporte público o coche de alquiler?
Si te quedas solo en una ciudad grande, el transporte público es suficiente. En Cluj, Bucarest, Timisoara o Iasi puedes arreglarte sin coche. Pero si quieres unir varios objetivos en una ruta, es casi imposible con transporte público; los trenes y autobuses son prácticamente inexistentes en muchas conexiones largas o poco directas.
Muchos lugares de Rumanía no están disponibles para el turista que viene sin coche. Con el tren o el autobús te diriges hacia el objetivo, pero en la mayoría de los casos no llegas nunca suficientemente cerca de allí.
Por eso, el coche se convierte en más que una comodidad para una ruta por Transilvania.
Para quienes aterrizan en Cluj y quieren salir directamente hacia Transilvania, es util verificar de antemano las opciones de alquiler de coches en el aeropuerto Cluj, sobre todo si la ruta incluye lugares como Sibiu, Hunedoara, Alba Iulia o Sighisoara.
Ruta de cinco días desde Cluj
Para quien quiere una ruta sencilla y compacta de cinco días, una buena variante seria esta.
- Primer día: Cluj-Napoca. Visitas el centro de la ciudad, la Plaza Unirii, la Iglesia de San Miguel, algunas calles laterales, tomas un buen café, quiza una subida hacia Cetatuie. No hace falta correr; Cluj se entiende mejor caminando.
- Segundo día: Salina Turda y las Gargantas de Turda. La salina es uno de los objetivos más conocidos de la zona, y las Gargantas de Turda añaden la parte de naturaleza. Esta combinación merece la pena si el tiempo es bueno.
- Tercer día: Alba Iulia y Sibiu. Alba Iulia tiene la ciudadela, bien restaurada y fácil de visitar, y Sibiu tiene el centro antiguo, la Plaza Grande, la Plaza Pequeña, el Puente de las Mentiras y esa atmósfera de ciudad en la que te das cuenta de que Europa Central no se detuvo en Viena.
- Cuarto día: el Castillo de los Corvino en Hunedoara. Si quieres un castillo que realmente parezca un castillo, no solo una casa grande con una leyenda turística pegada, Hunedoara merece el camino. Es uno de los objetivos medievales más espectaculares de Rumanía.
- Quinto día: regreso hacia Cluj, eventualmente con paradas cortas en el camino. Si todavía tienes tiempo, puedes añadir Turda, Rimetea u otros lugares pequeños y bonitos. A veces, precisamente las paradas no planificadas quedan como las más agradables.
Rumanía es un país que merece ser descubierto sin prisa y sin planes absurdos. Si llegas en avión, lo más importante es elegir bien el punto de partida. Para Transilvania, Cluj-Napoca es una de las variantes más lógicas, porque te permite construir una ruta compacta y fácil de controlar.
No tienes que verlo todo. Es mejor elegir una zona, entenderla y dejar espacio también para sorpresas y para visitas futuras. Rumanía tiene bastante que ofrecer; por eso, una ruta bien pensada por Transilvania puede ser una de las formas más agradables de descubrirla.




